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Arte y práctica de la mentira politica

Alberto Piris en su blog El viejo cañón

En 1733 publicó Jonathan Swift (el autor de Los viajes de Gulliver) un breve opúsculo titulado El arte de la mentira política. En él se define la mentira política como “el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables y hacerlo a  buen fin”. Que la mentira tenga un “buen fin” no quiere decir que propenda a algo intrínsecamente bueno sino que satisfaga los deseos de quienes, por profesión, se dedican a este sutil arte, que por lo general son siempre los miembros de la clase gobernante.

Para un lector de hoy no deja de ser significativa la alusión que el autor hace a la guerra, como actividad política muy apta para generar mentiras: “Sin un gran número de esas falsedades saludables -opina Swift- no habríamos alimentado tanto tiempo la guerra”. Se refiere a la Guerra de Sucesión Española, por la que el pueblo inglés no sentía mucho entusiasmo y en la que España perdió Gibraltar y Menorca, pero que satisfacía los intereses del partido whig (los futuros liberales).

Tiene también un estrecho paralelismo con otras situaciones actuales lo que se refiere a las que él llama mentiras para aterrorizar, una de cuyas reglas básicas consiste en “no enseñar al pueblo con demasiada frecuencia objetos terribles, no sea que acabe acostumbrándose a ellos” (¿No piensa el lector en las armas de destrucción masiva?). Respecto a otro tipo habitual de mentira política, el que tiene por objeto “animar y enardecer al pueblo”, aconseja no “sobrepasar los grados habituales de verosimilitud”, que sean “variadas” y no “insistir obcecadamente en una misma y única mentira”. Sigue leyendo

agosto 26, 2010 Posted by | Alberto Piris | , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

La corrupción de la democracia

Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique

El “caso Bettencourt” que zarandea Francia con su vendaval de arrestos, odios familiares, cheques ocultos, grabaciones furtivas, fechorías fiscales y donaciones ilegales al partido del Presidente Nicolas Sarkozy, está hundiendo el país en una profunda crisis moral.
Liliane Bettencourt, una de las mujeres más ricas del planeta, poseedora de una fortuna de 17.000 millones de euros y propietaria del imperio de cosméticos y perfumes L’Oréal, se halla en el epicentro de un alucinante culebrón devenido asunto de Estado. Unas conversaciones robadas en su domicilio revelaron que el ministro de Trabajo, Eric Woerth, usó de su influencia (cuando era ministro del Presupuesto, y por consiguiente responsable de la administración fiscal) para obtener que su esposa, Florence, fuese contratada por la multimillonaria -con un salario anual de 200.000 euros- para administrar su fortuna… De paso, Eric Woerth, que también era tesorero del partido del Presidente, percibió presuntamente donaciones de decenas de miles de euros (1) para financiar la campaña electoral de Sarkozy… A cambio, se sospecha que el ministro hizo la vista gorda sobre una parte del patrimonio oculto de la dueña de L’Oréal: por ejemplo, varias cuentas millonarias en Suiza y una isla en las Seychelles valorada en unos 500 millones de euros…   Sigue leyendo

agosto 3, 2010 Posted by | Ignacio Ramonet | , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario