Nabaizaleok / Iritzia

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Justicia y memoria

Antonio Martín en La factoria (revista catalana de pensamiento social)

La mediocre Transición a la Democracia española, por unas razones u otras, estuvo llena de miedos, de silencios y de olvidos. Los unos, los de siempre, la derecha franquista, querían salir de rositas de los crímenes del franquismo, y por tanto, no querían que se hablara de los asesinatos en masa, ni de las torturas en los cuarteles de la Guardia Civil y en las dependencias policiales, no querían que se hablara de las fosas comunes, ni de los desaparecidos, ni de los niños perdidos y robados, ni de las humillaciones brutales a las mujeres “rojas”, ni de las farsas de juicios de los Tribunales represores, ni del TOP, ni de los torturadores , ni de los jueces y fiscales al servicio de la Dictadura fascista. Y para ello sacaron la Ley de Amnistía, un engaño a la sociedad española., una ley de impunidad. Los otros, la izquierda, fueron llevados al pacto de silencio, “agradecidos” y engañados por esa Ley de Amnistía y temerosos de los ruidos de sables. En consecuencia, pensaron que ahora no tocaba pedir responsabilidades, que ya habría tiempo y que era mejor hablar del futuro, “no abrir heridas”, no molestar a los policías, a los jueces represores, a la Guardia Civil, a los militares. Y fue pasando el tiempo y los años, y nunca era el momento de honrar a los que habían dado sus vidas por la libertad y la democracia, a los que habían pasado años en las cárceles, a los exiliados, a los desaparecidos, a los guerrilleros, a las mujeres. Y además estaban bien asentados como políticos “profesionales” dentro de unas siglas de partidos de izquierda.

Así pues, durante la Transición, no hubo un proceso de justicia transicional basada en el Derecho Penal Internacional por los gravísimos crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra o violaciones de DD.HH. que comprendiera Verdad, Justicia y Reparación a las victimas, las principales olvidadas, como se había hecho en otros países. No se realizó ningún tipo de depuración ni en el ejército, ni en la policía, ni mucho menos en la judicatura ni en la fiscalía. Sigue leyendo

noviembre 19, 2010 Posted by | Antonio Martín | , , , , | Deja un comentario

José Antonio Aguirre, mito y memoria

Ludger Mees en El País


Se cumplen 50 años del fallecimiento del primer ‘lehendakari’ vasco. El recuerdo del hombre que pretendía construir la nación vasca entre diferentes, sin frentismos ni exclusiones, aglutina a todo el espectro político

La vida de José Antonio se había extinguido para que comenzara la de su recuerdo como símbolo, enseña, mito. José Antonio entraba en la historia”. Con estas palabras concluyó hace 50 años Manuel Irujo su necrológica sobre quien describió como su “mejor amigo”, el primer lehendakari vasco José Antonio Aguirre, tras fallecer este de forma repentina el día 22 de marzo de 1960 al no superar una aguda crisis cardíaca. Irujo, el líder peneuvista navarro, ex diputado a Cortes y ex ministro de la República, había sido una de las personas más cercanas al presidente vasco y conocía a la perfección todos sus gustos y manías. Por su amplia red de relaciones políticas sabía calibrar muy bien no solo la importancia de Aguirre para la colectividad nacionalista, sino también el impacto que había dejado entre todos los demócratas españoles del exilio, así como entre tantos dirigentes internacionales con quien había tratado.

E Irujo estaba en lo cierto. Entre las cuatro definiciones que da el Diccionario de la Real Academia Española para la voz mito, destacan estas dos: “Persona o cosa rodeada de extraordinaria estima” y “Persona o cosa a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen”. Aguirre es, probablemente, la personalidad en la historia contemporánea vasca a la que mejor se le pueden aplicar ambas definiciones, aunque sin duda más la primera que la segunda. Sigue leyendo

octubre 14, 2010 Posted by | Ludger Mees | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Bloody miércoles

Ignacio Escolar


El 30 de enero de 1972 el ejército británico abrió fuego contra un grupo de manifestantes católicos en Derry, en el Ulster; 14 muertos, 15 heridos graves. Fue un acto que “ni estaba justificado ni es justificable”, en recientes palabras de David Cameron. “Nunca debería haber ocurrido”, subrayó hace dos días el nuevo premier británico. Pero no quiero hablar sólo de ese domingo sangriento sino también de otro día, cuatro años después; un miércoles de sangre. El 3 de marzo de 1976 la policía ametralló en Vitoria a un grupo de obreros en huelga que se habían refugiado en la iglesia de San Francisco para celebrar una asamblea de trabajadores. Fueron desalojados a tiros y a culatazos, con el permiso expreso de la cadena de mando. Murieron cinco obreros y más de cien resultaron heridos, muchos de ellos de bala. Sigue leyendo

junio 17, 2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Son memoria, no huesos

Poco perdemos bajo tierra. Prima despejar futuros, no tanto escarbar suelos, recomponer osamentas. No hay nadie en esas fosas. Son al fin y al cabo almas que vuelan libres. No hay latido en las cunetas. Nunca lo ha habido, pero sí hay recuerdo indeleble, inmortal memoria. ¿Cómo no va a haber memoria de quienes lucharon y murieron por la justicia y la libertad?

Los represaliados políticos del franquismo no están en las fosas, pero los familiares que reclaman los huesos, tienen todo el derecho a ellos. Garzón no debería abandonar su despacho en la Audiencia. Aunque sólo fuera para atender a quienes buscan los restos en la materia de sus padres y abuelos y cargan con un dolor antiguo. El juez estrella debería poder seguir ejerciendo en pro de causas justas. Sigue leyendo

mayo 21, 2010 Posted by | Koldo Aldai | , , , , , , , | Deja un comentario

Tres dianas en Garzón

La cacería contra el juez Garzón disfrazada de procedimiento legal persigue tres objetivos relacionados entre sí pero de muy distinto alcance.

El de menos, a fuer de sabido y tradicional, es que se trate de la acostumbrada exhibición del pecado nacional de la envidia. Cuanto más independiente, auténtico, original o brillante sea alguien, más se empeñará la caterva de mediocres –empezando por los de su oficio– en silenciarlo y acabarlo. Gentes sin el menor relieve profesional o humano recurrirán a triquiñuelas de rábula en un procedimiento por razón de la persona a ver si acaban con quien, teniendo sus defectos, como todo ser humano, ha mostrado una audacia, integridad, agudeza de juicio y sentido de la justicia que se celebran allende pero no aquende las fronteras. Sigue leyendo

febrero 25, 2010 Posted by | Ramón Cotarelo | , , , , , , | Deja un comentario