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El tercer problema

Manuel Torres en DNN

Según augura nuestro familiar oráculo de Delfos -el barómetro del CIS-, el tercer problema que soporta este país es su clase política, precedido del paro y de la crisis económica. Dicho así, un esperanzado ciudadano podría afirmar que el balance no es malo de suyo, dado que si esa tercera medalla (bronce) es para los políticos, quiere decirse que no estamos bajo la amenaza de otras lacras de mayor calado como el terrorismo o la inseguridad ciudadana.

Con todo, me sigue resultando bastante contradictorio que la clase política, puesta por nosotros en sus respectivos cargos de responsabilidad, al objeto de resolver todas esas contingencias que anuncia el CIS, sea uno de los problemas en vez de ser la solución. Así las cosas, no es de extrañar que la desafección ciudadana cunda como el kalimotxo en las fiestas del barrio.

Cada vez más se extiende la sensación de encontrarnos ante una casta privilegiada alejada de la realidad cotidiana. “Todos los partidos son iguales” o “La política me interesa poco o nada” suele soltar con desdén el desprevenido ciudadano al que le endosan una alcachofa a pie de calle (la opinión de un parado de larga duración sería aquí algo irreproducible). Sigue leyendo

agosto 10, 2010 Posted by | Manuel Torres | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

En defensa de la República

Este nuevo aniversario de la II República constituye una magnífica oportunidad para plantear cuestiones que se debaten públicamente sobre el modelo de Estado, en un momento de creciente reivindicación republicana. La acusación, fundada, de que nunca se ha preguntado a la ciudadanía qué forma de Estado desea, es contestada por los defensores de la monarquía con el argumento de que el referéndum de la Constitución significó en realidad un plebiscito sobre aquella, ya que la Carta Magna la consagra sin duda alguna. Cierto es también que los partidos mayoritarios que se reclamaban de la izquierda en el panorama político del momento aceptaron sin cortapisas –el Partido Comunista con un entusiasmo que dejó atónitos a muchos– legitimar al rey que había sido designado por el dictador y coronado por las Cortes franquistas, con su cortejo de símbolos y gastos: palacios, personal militar y civil, fiestas, viajes, himno, bandera, uniformes. Sigue leyendo

abril 14, 2010 Posted by | Lidia Falcón | , , , , , , , , | Deja un comentario