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10 años de guerra de (t)error

Bostjan Videmsek en Periodismo Humano

Análisis a diez años después de la respuesta a los atentados del 11-S con la ‘guerra contra el terrorismo’, el resultado no puede ser más nefasto. Desde entonces, este agosto ha sido el mes más sangriento en Afganistán, en Irak quedan más de 42.000 instructores militares estadounidenses y Pakistán libra una guerra en contra de su población en nombre de Washington. Mientras, la ‘Primavera árabe’ ha evidenciado cómo sus déspotas opresores mantenían una idílica relación con Occidente.

En 2010, la guerra de Afganistán se convirtió oficialmente en la guerra más larga de la historia de Estados Unidos. En noviembre de ese mismo año, superaron el tiempo que la Unión Soviética había pasado en Afganistán. En la cumbre de la OTAN en Lisboa el pasado noviembre, la guerra fue oficialmente prolongada por lo menos hasta 2014. En ese momento, quedó claro que para la OTAN, la guerra en Afganistán no se trata tanto de ganar como de mantener una presencia militar para el acceso a los recursos naturales, parecido a lo que ocurre en Irak. Puede que Al Qaeda haya sido vencida, puede que Osama Bin Laden esté muerto y el quid del problema afgano puede encontrarse en Pakistán, el país que ha pagado el precio más alto por la guerra global contra el terrorismo. Pero a pesar de todo eso, la coalición internacional no parece estar dispuesta a retirar a sus tropas. Sigue leyendo

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septiembre 12, 2011 Posted by | Bostjan Videmsek | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Arte y práctica de la mentira politica

Alberto Piris en su blog El viejo cañón

En 1733 publicó Jonathan Swift (el autor de Los viajes de Gulliver) un breve opúsculo titulado El arte de la mentira política. En él se define la mentira política como “el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables y hacerlo a  buen fin”. Que la mentira tenga un “buen fin” no quiere decir que propenda a algo intrínsecamente bueno sino que satisfaga los deseos de quienes, por profesión, se dedican a este sutil arte, que por lo general son siempre los miembros de la clase gobernante.

Para un lector de hoy no deja de ser significativa la alusión que el autor hace a la guerra, como actividad política muy apta para generar mentiras: “Sin un gran número de esas falsedades saludables -opina Swift- no habríamos alimentado tanto tiempo la guerra”. Se refiere a la Guerra de Sucesión Española, por la que el pueblo inglés no sentía mucho entusiasmo y en la que España perdió Gibraltar y Menorca, pero que satisfacía los intereses del partido whig (los futuros liberales).

Tiene también un estrecho paralelismo con otras situaciones actuales lo que se refiere a las que él llama mentiras para aterrorizar, una de cuyas reglas básicas consiste en “no enseñar al pueblo con demasiada frecuencia objetos terribles, no sea que acabe acostumbrándose a ellos” (¿No piensa el lector en las armas de destrucción masiva?). Respecto a otro tipo habitual de mentira política, el que tiene por objeto “animar y enardecer al pueblo”, aconseja no “sobrepasar los grados habituales de verosimilitud”, que sean “variadas” y no “insistir obcecadamente en una misma y única mentira”. Sigue leyendo

agosto 26, 2010 Posted by | Alberto Piris | , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario