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La estupidez y la esperanza

César Hildebrandt en Pensamiento libre y crítico

“El conservadurismo mundial sólo se puede mantener desde la estupidez”


¿De dónde viene tanta estupidez? ¿Qué fábrica trabaja día y noche haciéndola? Me imagino corporaciones cenicientas planeando estupideces, creándolas, mercadeándolas, adivinando qué nuevos apetitos aparecerán, cuáles serán los mercados emergentes.

¿Ha sido siempre así?

Supongo que no. Una cosa es la ignorancia en la que Europa se sumergió durante buena parte de la edad media y otra cosa es la contenta estupidez contemporánea. La ignorancia permite la inteligencia y, muchas veces, un gran talento marcha en paralelo con la más extrema delgadez cultural. La estupidez, en cambio, es exigente y totalitaria y exige la servidumbre del sujeto, la entrega completa a sus designios, la obediencia ciega a sus mandatos.

Quizá lo novedoso -y sombrío- de este siglo es que la estupidez se ha hecho mérito y virtud. Por eso es que los estúpidos están orgullosos de serlo. Y que muchísimos de ellos son recompensados precisamente por ser estúpidos. Y que la estupidez empieza a ser, en muchos rubros, un canon, una norma, casi un requisito. O sea que ser estúpido rinde. Sigue leyendo

noviembre 1, 2010 Posted by | César Hildebrandt | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La transición vasca

Carlo Frabetti en Gara

Los paralelismos, al igual que las metáforas, a menudo ocultan más de lo que revelan o -lo que es peor- sugieren falsas equivalencias. Pero, al igual que las metáforas, los paralelismos bien entendidos pueden poner en evidencia similitudes y contrastes que ayuden a comprender mejor ambos términos de la comparación. Por otra parte, y puesto que las comparaciones son inevitables (es precisamente su inevitabilidad lo que con frecuencia las hace odiosas), es mejor abordarlas abiertamente y con plena conciencia de sus limitaciones y peligros. Sin esta advertencia preliminar, el mero hecho de invocar como referente el gigantesco fraude de la «transición democrática» podría parecer un insulto al pueblo vasco y a su lucha por la independencia y el socialismo.

Como todos saben pero pocos dicen, tras la muerte de Franco una buena parte de la izquierda (PCE) pactó con la socialdemocracia (PSOE) y con la derecha «civilizada» una operación de maquillaje y puesta al día que permitiera cambiar algunas cosas en la superficie para que nada cambiara en lo sustancial, es decir, para que el poder siguiera en las mismas manos (y unas pocas más). Franco lo dejó todo atado y bien atado, y el Pacto de la Moncloa se limitó a aflojar algunos nudos para que la presión social no rompiera las cuerdas. Durante tres décadas, la fórmula ha dado buenos resultados (para los explotadores, se entiende), y es comprensible que intenten seguir aplicándola a pesar de su desgaste, e incluso que pretendan utilizarla para bloquear otros procesos potencialmente transformadores. Sigue leyendo

agosto 25, 2010 Posted by | Carlo Frabetti | , , , , , , , , | Deja un comentario