Nabaizaleok / Iritzia

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Del yo blindado al yo desarmado

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que las cosas estaban claras, o cuando menos en su sitio. Las cosas de la vida, de la muerte y del acontecer diario; las creencias, las utopías y hasta el lugar que uno ocupaba en el mundo; todo estaba en su sitio. Usted sabía a qué atenerse en esta vida. No digo con ello que servidor justifique ahora cierto inmovilismo social determinista. Ni apuntille aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor. No. Usted, como yo, y mucha gente por detrás, sabíamos las reglas del juego, las conocíamos y así nos dispusieron. Desde las más trascendentes a las más absolutamente triviales. En ese tiempo, no hace mucho todavía, uno tiene 52, vivíamos protegidos de las contradicciones que la vida nos deparaba. Y las resolvíamos al grito de ¡proletarios del mundo uníos! o eslóganes similares. Nunca estuvimos expuestos a la intemperie intelectual del momento, sabíamos a qué atenernos y la duda, excepto la cartesiana, no estaba presente en nuestras biografías. Uno militaba y sabía porqué y para qué, uno tenía fe, el que la tenía, y le servía para interpretar los designios del pasado, del presente y hasta del futuro. Sigue leyendo

noviembre 13, 2009 Posted by | Paco Roda | , | Deja un comentario