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Y otro fanático en el Aleph

Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Jorge Luis Borges, el que todo lo imaginó, tal vez sabía que, algún día, el Aleph, al que dedicó uno de sus más célebres cuentos, estaría al alcance de la mano de la mayoría de los hombres y mujeres de eso que llamamos mundo desarrollado y parte del que está en vías. Ese agujero misterioso, que el genio argentino ubica en el sótano del comedor de una vivienda de la calle Garay, en Buenos Aires, es “el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos”. Cuando apareció el pastor Terry Jones llamando a la quema de ejemplares del Corán, pensé automáticamente en el asombroso artefacto que Borges describió hace ya tantas décadas. La imagen grotesca del fanático marginal de Florida dio, gracias a la tecnología comunicacional, la vuelta al mundo en pocas horas, y millones de personas, que hasta el momento habían vivido sin tener noticia alguna del tipo de Gainesville, empezaron a movilizarse, desde la razón o desde otras formas de fanatismo, contra esa estúpida provocación, digna de un película apocalíptica de serie B. El Aleph nos muestra la barbarie de un reverendo capaz de hacer añicos los frágiles equilibrios de la nueva geopolítica global. El Aleph también nos muestra la barbarie del absurdo juicio contra una mujer iraní de la minoría azerí a la que han condenado a muerte por adulterio y por complicidad de asesinato, y cuya ejecución ha sido aplazada, de momento. Seguimos, asombrados, todo lo que ocurre a la vez. El Aleph nos muestra a la ONU admitiendo que los cascos azules no hicieron nada para evitar la violación de mujeres en Congo entre julio y agosto de este año.

El Aleph nos muestra a los treinta y tres mineros chilenos que resisten heroicamente a 700 metros bajo tierra en la mina San José. El Aleph nos muestra las expulsiones de gitanos rumanos ordenadas por el Gobierno francés. El Aleph nos muestra el mea culpa, con la boca pequeña, de la Iglesia belga por centenares de abusos a menores perpetrados por religiosos. El Aleph nos muestra un aumento de las amenazas yihadistas contra España, que algunos siguen tomando a broma. El Aleph nos muestra al director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, avisando de que hay paro para rato. El Aleph… Todos vivimos hoy como el Borges del cuento, tumbados en el suelo del sótano, con los ojos sobre el mágico espacio, maravillados, espeluznados, horrorizados, encantados, subyugados, indignados, anestesiados, movilizados, estremecidos, excitados, saturados ante todo lo que sucede en todos los sitios que sucede todo. Nuestro Aleph, llámese internet o Twitter o como sea, supera la fantasía borgiana, la multiplica millones de veces y la vuelve a multiplicar otras tantas. Sigue leyendo

septiembre 20, 2010 Posted by | Francesc-Marc Álvaro | , , , , , | Deja un comentario