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El mundo árabe y la intervención occidental

Santiago Alba Rico en Diagonal

Túnez, Egipto, Jordania, Yemen, Bahrein, Libia… ¿Quién iba a pensar que las multitudes del mundo árabe iban a ser las iniciadoras de unas revueltas globales que empiezan a impugnar el ‘nuevo’ orden mundial? Sometidas desde hace décadas a brutales regímenes vasallos de Occidente y del neoliberalismo, pensadas en los discursos y narrativas hegemónicas como ‘atrasadas’ y con tendencias ‘islamistas’, son muchas las lecciones para los movimientos transformadores de base. Seguimos el debate.

Lo que viene ocurriendo en el Magreb y en el Próximo Oriente es tan sorprendente como natural: cuando todos pensábamos que el mundo árabe estaba en la Edad Media, adormecido o fanatizado por una versión reaccionaria del islam, resulta que estaba más bien en 1789 o, como sugiere Wallerstein, en 1968. O en una combinación de ambas fechas. La chispa tunecina ha provocado un gran incendio en el que se funden todas las diferencias locales y que ilumina un nuevo panarabismo del malestar y la humillación y, por lo tanto, de la ciudadanía y la dignidad.

Hay que tomarse muy en serio eso que los árabes comparten, aquello de lo que se quieren librar y también lo que quieren obtener. Desde Mauritania al Golfo, todos han vivido o viven aún bajo dictaduras controladas por abyectos aparatos policiales al servicio de oligarquías mafiosas muy funcionales al capitalismo internacional. Millones de personas, especialmente jóvenes “mantenidos con vida”, pero sin recursos ni futuro, inscritos en los circuitos de información global, reclaman democracia y libertad. Y están dispuestos a dejarse matar por cambiar las cosas.

Todo el que no vea este impulso común no está viendo nada. Túnez, Argelia, Marruecos y Egipto parecen compartir algunos rasgos socio-económicos de los que inducir respuestas semejantes. Pero eso sirve igual para el Yemen, con su complejidad tribal y religiosa, de cuyas protestas dice el politólogo local Abdulghani al Iryani: “nunca hemos tenido verdaderas movilizaciones callejeras. Antes de Túnez la oposición hizo una manifestación de 200 personas. Después de Túnez fueron miles. Después de Egipto se convirtió en una avalancha. Seguir leyendo

abril 26, 2011 Posted by | Santiago Alba Rico | , , | 1 comentario

El orden de El Capital. Por qué seguir leyendo a Marx

Santiago Alba Rico en Nabarralde

La editorial Akal acaba de publicar “El orden de El capital. Por qué seguir leyendo a Marx” de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero. La obra es una relectura de los tres libros de El Capital que pretende, al mismo tiempo, mostrar por qué necesitamos ahora más que nunca de la obra de Marx. Se trata de un libro voluminoso (656 páginas), pero de muy fácil lectura, que se propone poder ser entendido por cualquiera. Presentamos aquí el prólogo de Santiago Alba Rico, un texto muy explicativo sobre el largo recorrido que ha conducido a esta publicación.


Decía Chesterton que “el pueblo nunca puede rebelarse si no es conservador, al menos lo bastante como para haber conservado alguna razón para rebelarse”.

Esto es más cierto aún si de lo que se trata es de rebelarse contra el capitalismo. Benjamin comparó el mundo capitalista con un tren sin frenos que rodaba hacia el abismo. Y en lugar de imaginar la revolución socialista bajo el potente aspecto de una locomotora (como tantas veces se había hecho ya), la comparó con el freno de emergencia. La objeción más definitiva que el ser humano puede hacerle a la economía capitalista es que no es capaz de detener, ni siquiera de ralentizar, la marcha. La humanidad ha emprendido un viaje que no tiene estaciones. Incluso los revolucionarios más insensatos han tenido que rendirse a la evidencia de que es imposible competir en velocidad con el capitalismo. Ya en 1848, Marx constataba cómo la economía capitalista había logrado que todo lo sólido se disolviese en el aire. En el año 2010 sabemos hasta qué punto es así. En palabras de Carlos Fernández Liria, “el capitalismo ha atacado este planeta por tierra, mar y aire. Ha reventado el subsuelo terrestre con pruebas nucleares, ha abierto un agujero de ozono en la estratosfera y llenado de misiles las galaxias. Ha desquiciado el código genético de las semillas y ha cubierto de brea los océanos”. Seguir leyendo

septiembre 26, 2010 Posted by | Santiago Alba Rico | , , , | 1 comentario