Nabaizaleok / Iritzia

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Pecadores confesos

El sacerdote católico no es un pastor protestante. Tiene conferidos poderes mágicos que atañen a lo más profundo del ser humano. Sobre todo –por lo menos visto desde el protestantismo– el de conceder, o negar, la absolución. Para la mente protestante la confesión institucionalizada católica constituye una abominación y un monstruoso engaño: un mecanismo para el rígido control de los fieles y para quitarles cualquier posibilidad de ser personas moralmente responsables. El protestantismo fomenta tanta obsesión con el pecado como el catolicismo, eso sí, pero a diferencia de Roma no ofrece soluciones eficaces al problema. Es su punto flaco. Deja al pecador a solas con un Dios iracundo y lejísimo cuyo presunto Hijo tampoco suele echar una mano. Y no reconoce a María, la mediatrix: es una religión sin diosa. Seguir leyendo

mayo 5, 2010 Posted by | Ian Gibson | , , , , | Deja un comentario