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Escenario de paz sin trampas

Baltasar Garzón en El País

No tienen sentido las discusiones desatadas en España tras los movimientos internos de ETA y la izquierda ‘abertzale’. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya dejó claros los mínimos a respetar por quien quiera participar en la democracia. Y si hoy estamos en ventaja es porque a ETA se le desnudó en su día de falsos ropajes y quedó ante el mundo con su verdadero aspecto de fabricante de terror


Cualquier observador imparcial que se acerque estos días a la realidad de nuestro país puede verse sorprendido porque la gran discusión no está centrada en la crisis económica. Ni en la conflictividad social, ni siquiera en la grave crisis del Sahara, sino en algo que en realidad no existe, pero que alguien, por claro interés, ha decidido que debemos discutir y debatir: ETA y su entorno y la supuesta posibilidad de un nuevo periodo de tregua como prolegómeno a un escenario de paz.

Por la contundencia de las opiniones y la cantidad de las mismas, pareciera que estamos en las inmediaciones del final negociado de la violencia terrorista. Para “evitarlo” se hacen admoniciones, advertencias apocalípticas, descalificaciones e incluso se convocan manifestaciones para impedir que esa inexistente negociación se alumbre. Todo ello aderezado con reflexiones lapidarias para explicar los mensajes claramente interesados nacidos en las entrañas de la fábrica del terror etarra y en las de sus distribuidores políticos, integrados en el complejo terrorista liderado por aquella.

Para comprender, realmente, lo que sucede y cuál es la verdadera posición de ETA en este tema es preciso poner al descubierto su evolución y la de la Izquierda Abertzale (IA) por ella patrocinada, desde la finalización de la tregua en junio de 2007 hasta la actualidad.

Luego del fracaso de la negociación, respecto de la cual no hubo autocrítica, la organización terrorista ETA celebró, en junio de 2007, una primera reunión de Zuba (Zuzendaritza Batzordea/Comité de Dirección) para fijar la estrategia de futuro, partiendo de las consecuencias de aquella. Este proceso de debate interno se extendió después al conjunto de la izquierda abertzale. En un primer momento, ETA afirmaba, categóricamente, que no había condiciones para abrir un proceso de negociación a corto plazo, apostando por la lucha armada como única vía para abrir el proceso, garantizar resultados e imponer a la IA el objetivo de endurecer el conflicto y la confrontación política, llevándola a su punto más álgido. Y de esa forma, el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) capitalizaría las acciones de la lucha armada. Seguir leyendo

noviembre 15, 2010 Posted by | Baltasar Garzón | , | Deja un comentario