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Debates en torno a las reformas en China

Martine Bulard en Le Monde Diplomatique

 

Poco más de un año después de las huelgas que agitaron las fábricas de Foshan en la provincia de Guangdong (Cantón), una nueva ola de manifestaciones sacude a China.

A finales de mayo, las protestas sociales, las reivindicaciones medioambientales y el rechazo a las discriminaciones étnicas estremecían a la región autónoma de Mongolia Interior, después de que muriera accidentalmente un pastor, aplastado por uno de los camiones llenos de minerales que recorren permanentemente este territorio. A la cólera de los campesinos se sumó la de los estudiantes de Hohhot, la capital regional, haciendo que se unieran las dificultades sociales y los problemas étnicos: el chófer y su acompañante pertenecían a los han –la etnia mayoritaria­–, mientras que el pastor era de la minoría mongola, el 17% de la población de la región. “La cólera de los mongoles hacia los han es comprensible –ha reconoció el muy oficial Global Times–, pero en parte también deriva de su ansiedad con respecto a la industrialización y a cómo la industria minera afecta su vida” (citado por France-Presse , el 31 de mayo).
Tras varias jornadas de revueltas, el Gobierno se comprometió a desbloquear fondos para reforestar y alentar el desarrollo de las praderas, pero guardó silencio en cuanto a las normas medioambientales y las cuestiones étnicas. El chófer han fue condenado a muerte, al término de un proceso sumario. Se suponía que su muerte debía calmar los resentimientos.

Unos días después, en el otro extremo de China, al Sur, las revueltas se adueñaron de Zengcheng, en la provincia de Guangdong. El origen del desencadenamiento de la violencia se halla en una joven emigrante, vendedora ambulante no autorizada, que fue objeto de vejaciones por parte de guardias privados de un complejo residencial de alta gama. Las redes sociales y particularmente QQ –un Twitter chino extremadamente popular– difundieron las escenas de violencia (coches quemados, uso de gases lacrimógenos por las fuerzas policiales) que habían filmado los habitantes. Espectaculares, estas manifestaciones simbolizan a la vez un aumento del descontento popular y una nueva energía represiva… Un círculo vicioso denunciado tanto por los internautas que normalmente señalan los excesos como por la prensa de renombre.

Así, la revista Nangfeng Chuang dedicó la “portada” de su último número (del 1 al 14 de junio) al “sufrimiento de los chengguan”, una especie de guardias municipales (oficialmente agentes de la Oficina de Aplicación de la Leyes y de la Administración Urbana). Al observar que estos agentes se han convertido en símbolos “a menudo vilipendiados o demonizados por los internautas”, precisa que “el problema de los chengguan ya no es una cuestión de reforma del sistema o de administración urbana, hay que pensar además en la reforma social. Las críticas a la aplicación de las leyes son en realidad una llamada a la equidad y a la justicia de la sociedad”.

El año pasado, durante las huelgas que agitaron las fábricas de Guangdong, el Gobierno central limitó las detenciones. El primer ministro Wen Jiabao incluso fustigó a las direcciones de las empresas, tanto más holgadamente cuanto que se refería a grupos extranjeros como Honda o Foxconn Technology. Apoyó verbalmente las peticiones de aumento de sueldo. Algunas empresas entonces decidieron (o amenazaron con) deslocalizarse a Vietnam o Bangladesh, donde los trabajadores están aún peor pagados. Desde entonces, las reivindicaciones se diversificaron y se extendieron: escalada de precios –en especial los de los alimentos (11,5% en abril) –, corrupción, polución peligrosa para la salud, crecimiento continuo de las desigualdades, expropiaciones de tierras o de viviendas… Los potentados locales esperan contenerlas mediante una represión cada vez más intensa, mientras que el poder central parece correr de incendio en incendio, aguardando evitar lo peor: el cuestionamiento del régimen en sí. Tal y como constata Kerry Brown, jefe del programa asiático en Chatham House, al término de reuniones con los responsables del Partido Comunista Chino (PCCH): “Hay un sentimiento creciente de frustración en la población, al que [los dirigentes] son incapaces de responder enviando un mensaje coherente, unificador, incluso en el seno del Partido” (“Wave of unrest rocks China”, The Wall Street Journal, 14 de junio de 2011).

Experimentos en Cantón

Sin duda alguna, el debate existe en el seno mismo del PCCH, reflejando la inquietud de una parte de las clases medias, pilar fundamental del poder: antaño más preocupadas por el enriquecimiento propio que por el destino de los más desfavorecidos, éstas advierten de los peligros de la fractura social y política, pues las diferencias de ingresos se vuelven insoportables. Investigadores, sociólogos y periodistas se movilizan, no para cambiar de régimen, sino para infundir más justicia social y para construir un Estado de derecho social.

Es significativo que el XII Plan (2010-2015), aprobado durante la sesión plenaria de la Asamblea Popular Nacional del 14 de marzo, asignara a la provincia de Guangdong (Cantón) un programa de reformas económicas y sociales. Pulmón industrial y exportador de China, la provincia fue la pionera en desregular cuando instauró las primeras zonas especiales, basándose en capitales extranjeros y en incentivos fiscales, así como desprendiéndose de cualquier derecho de los trabajadores (particularmente los derechos sociales existentes en los grandes complejos industriales). Tal y como destaca Alain Berder, del servicio económico de Cantón en la Embajada de Francia, la provincia “es la más rica de China; su economía se puede comparar a la de Australia o a la de Turquía”. Y, hecho excepcional en China, el consumo representa allí el 33% del producto interior bruto, mientras que la inversión es del 35% (más de la mitad de la del conjunto del país). Sin embargo, estos logros se han conseguido a costa de condiciones de trabajo pertenecientes a otra época, particularmente en el caso de los emigrantes. Llegados del campo, estos obreros-campesinos, titulares de una especie de pasaporte interno (hukou), dependen totalmente de sus patronos, se les explota e incluso en ocasiones no se les paga… En el otro extremo, se ha constituido “una clase de rentistas”, según la expresión del secretario del PCCH en la provincia, Wang Yang.

Con su consentimiento, si no su impulso, Pekín ha aprobado así una serie de medidas para ampliar el sistema de seguridad social a todos –tanto los habitantes de las ciudades como los del campo–, elevar los ingresos y acelerar la reforma del hukou, iniciada en 2009, a fin de que los emigrantes disfruten de los mismos derechos (educación, sanidad, vivienda…) que los demás.

Este plan constituye una de las consecuencias positivas de los movimientos sociales del año pasado. Las autoridades se han concienciado de que en lo sucesivo deben enfrentarse a la segunda generación de emigrantes (éstos cuyos padres llegaron a esta región a finales de los años 1970) y de que ya no es posible hacer que vuelvan a sus municipios de origen a golpes de porra. Además, y a pesar de las dificultades, esta generación está mejor educada y, por consiguiente, es más exigente que la anterior. El inmovilismo ya no es conveniente.

Además, las elites tienen en el punto de mira el Congreso del PCCH de octubre de 2012, que aprobará los relevos del presidente Hu Jintao, del primer ministro Wen Jiabao y del equipo de dirección. En realidad, el sucesor del número uno ya se conoce, Xi Jinping, uno de los “herederos” pues es el hijo del ex viceprimer ministro Xi Zhongxun. Pero este nombramiento no cierra el debate sobre las orientaciones fundamentales ni el de la lucha de ambiciones. Wang Yang está presente en ésta. Sus reformas sociales, acompañadas de cambios económicos (con el avance de la investigación-desarrollo), forman parte de su programa de conquista. Al igual que las detenciones de altos responsables comunistas de la región y la condena del alcalde de Shenzhen a la pena capital, aunque de momento aplazada, por corrupción. Son tantas las acciones en gran medida populares…

87 000 millones de euros malversados y colocados en el extranjero

La lucha contra los pequeños negocios entre amigos y la corrupción se ha convertido en una de las prioridades del poder, pues la población está exasperada ante estas prácticas fraudulentas. Así, China Daily ha causado sensación en los círculos iniciados al publicar, el 16 de junio pasado, un resumen del informe oficial sobre las fugas de capitales. Con el título de “Ocho formas de transferir ilegalmente activos al extranjero”, el diario indica que “no se conoce el importe exacto de las cifras transferidas. […] El informe cita estadísticas publicadas por la Academia China de Ciencias Sociales, que estiman en 800 000 millones de yuanes (87 000 millones de euros) estas cantidades colocadas en el extranjero por funcionarios y ejecutivos de empresas desde mediados de los años 1990”. Huelga decir que esta migración de capitales no ha podido llevarse a cabo sin complicidades de alto nivel. Y, tanto en este ámbito como en los demás, si hemos de creer a China Daily, la jerarquía se respeta: “Las personas de elevado rango o que disponen de abundantes activos tienden a colocar sus fondos en Occidente, en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y los Países Bajos. Los que no pueden llegar directamente a estos países utilizan como escala Hong Kong o pequeños países de África, de Europa del Este o de Latinoamérica. Las personas de un rango inferior o que sólo disponen de pocos capitales se dirigen a los vecinos de China como Tailandia, Malasia, Birmania o Rusia”.

El día anterior, el mismo diario titulaba así uno de sus artículos: “Cómo contener la corrupción”. Y, a principios de junio, ponía el énfasis en “sesenta personas, entre ellas responsables gubernamentales, un alto ejecutivo y empleados de la industria de las telecomunicaciones”, implicadas en una investigación gubernamental anticorrupción.

Sin duda alguna, las prebendas de los dirigentes entrañan una frustración tal entre la población que el poder quiere combatirlo. Y, uniendo lo útil a lo agradable, puede servirse de ello para eliminar a algunos de sus opositores, a un tiro de piedra de un Congreso del PCChHque debería ser notable.

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septiembre 4, 2011 - Posted by | Martine Boulard | , , , , ,

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