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Tocando la lira mientras arde El Cairo

Michael Lewitt en El Mundo

Hasta principios de la semana pasada, Oriente Próximo era un polvorín. Mientras, el mundo financiero aparentaba que todo iba sobre ruedas. Tras haber conseguido hacer caso omiso del derrocamiento del Gobierno egipcio, los mercados siguieron funcionando como si las muchedumbres no estuvieran asaltando las murallas de Libia, de Bahrein y, recemos todos para que así sea, Teherán.

Libia y su excéntrico líder, Muamar Gadafi, eran los siguientes en la lista de destronamientos, lo que no debería llevar a nadie interesado en la causa de la humanidad a derramar una sola lágrima. Lo único que cabe esperar es que a Gadafi le permitan llevarse con él a su exilio a sus niñeras suecas.

Lo que debería preocupar a los mercados financieros tanto como el resultado incierto de los acontecimientos en Oriente Próximo es el hecho de que todo esto haya cogido a sus propios gobiernos con el paso cambiado. Mientras que El Cairo y Trípoli ardían, los dirigentes occidentales tocaban la lira. Lo más probable es que estuvieran demasiado preocupados tratando de arreglar sus problemas financieros. Pero si ésa es su excusa, es bien triste, pues están haciendo pocos progresos en ese frente. Nuestros gobernantes están haciendo que Nerón parezca bueno.

ESTADOS UNIDOS. En EEUU, el presidente Barack Obama dio a conocer un presupuesto que se compromete a un déficit de 1,6 billones de dólares (algo menos de 1,18 billones de euros) para este año y de 1,1 billones (810.000 millones de euros) en 2012. El presupuesto incluía un billón de dólares de reducción de gastos y de subidas de impuestos, pero no entraba en las únicas áreas que posiblemente puedan contener el déficit bajo control: la Seguridad Social y Medicare, el seguro médico estatal para ancianos y minusválidos.

En su lugar, el presidente anunció que se proponía evitar decisiones difíciles al respecto para debatirlas con la oposición en una fecha posterior. Entretanto, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha seguido imprimiendo 1,7 millones de euros por minuto, 3.300 millones al día, de un dinero que no habrá posibilidad de devolver si no hay inflación o una devaluación de la moneda.

Uno de los problemas que ha tomado cuerpo en la política norteamericana es que los dirigentes hablan sin cesar de mantener «debates» o «conversaciones» con los norteamericanos sobre diversos problemas espinosos, como los déficit presupuestarios o la necesidad de limitar el gasto de las prestaciones públicas. Sin embargo, el verdadero liderazgo no consiste en mantener charlas de café y asistir a plenos de los ayuntamientos; consiste en presentar propuestas inteligentes desde una posición de solidez intelectual y moral. Todo el mundo dice que quiere ejercer el liderazgo cuando se presenta a unas elecciones, pero una vez que han salido elegidos, hacen de todo menos ejercerlo. Bajo su batuta actual, EEUU se sigue encaminando hacia una crisis de deuda, no alejándose de ella.

Los presupuestos de Obama son la cumbre del narcisismo, pero no es que los de los republicanos sean mejores. No entrar en la cuestión del derecho a prestaciones públicas forma parte del plan para promover la reelección del presidente en 2012. En otras palabras, Obama le está diciendo al mundo que es más importante salir reelegido que recomponer las maltrechas finanzas de Estados Unidos. Con los debidos respetos al presidente, las expectativas políticas de un hombre, el que sea, no justifican bajo ningún concepto una decisión de esa naturaleza y, con toda seguridad, nada de lo que Obama ha hecho durante sus dos primeros años en el cargo invita a pensar que él haya de ser la excepción.

EUROPA. Europa está sufriendo una crisis de deuda, pero lo único que hace es retrasar la solución. La opinión pública alemana sigue siendo escéptica sobre el euro y se resiste a apoyar a sus vecinos del sur, cargados de problemas. Angela Merkel ha presentado un conjunto de criterios para que Alemania dé su visto bueno a nuevas reformas y a la ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, que es sumamente improbable que consiga la aprobación de todos los miembros de la UE.

Las condiciones de Alemania tienen toda la lógica del mundo (presupuestos equilibrados, igualación de los tipos del impuesto de sociedades, eliminación de la indiciación de salarios y armonización de la edad de jubilación). Sin embargo, intereses políticos fuertemente arraigados en Francia, Bélgica, Portugal, España e Italia hacen que las probabilidades de acuerdo sean extremadamente escasas. El resultado de la crisis de la deuda de Europa dependerá, por tanto, de si Alemania mira para otro lado justo antes de que algunos de estos países se queden sin opciones e incumplan sus compromisos de pago. Si lo hace, será en el último minuto y después de una fortísima volatilidad del mercado a la baja.

Un obstáculo para resolver la crisis de la deuda de Europa ha sido la alergia a obligar a los tenedores de deuda soberana a que asuman las pérdidas. Sin embargo, lo que el sistema financiero no puede pretender es, como decimos en Estados Unidos, quedarse el pastel y comérselo. O los bonistas o los contribuyentes van a tener que cargar con las pérdidas, y ha llegado la hora de que el mercado pase factura a quien le corresponda. En este caso, a los bonistas que con toda libertad decidieron invertir en deuda soberana.

Mientras esto no ocurra, el mercado no tendrá la oportunidad de jugar su importante papel a la hora de disciplinar a los emisores soberanos mediante la fijación de los tipos de interés adecuados a su deuda. La renuencia del Banco Central Europeo a dejar que ocurriera eso en el caso de Irlanda está aplazando lo inevitable y causando un gran perjuicio a largo plazo a las perspectivas económicas del continente.

Los tipos de la deuda a corto plazo siguen moviéndose todavía en niveles excesivamente bajos en la mayor parte de los países europeos, incluso en los que tienen mayores problemas. España, por ejemplo, paga sólo ligeramente por encima del 3% por el dinero a dos años, mientras que Portugal paga justo por debajo del 4% en sus emisiones.

En el tramo siguiente de calidad crediticia, Bélgica paga aproximadamente un 2,5% por los préstamos a dos años, mientras que Italia paga un poquito menos, el 2,4%. Los inversores no están exigiendo todavía gran cosa como compensación por prestar su dinero a países endeudados por encima de sus posibilidades que tienen muy pocas perspectivas de devolvérselo, o incluso ninguna.

En otras palabras, los inversores en deuda europea están tocando la lira mientras Roma (y otras capitales) quema su dinero. ¡El de ellos! Sin embargo, a diferencia de antes del euro, cuando los países habrían podido recurrir a devaluar sus monedas (una forma eficaz de impago pero con otro nombre), ahora ya no se pueden permitir ese lujo. La única opción que les queda es reducir sus gastos de manera drástica, cosa que acarreará privaciones a su población y malestar político, incumplimientos de los compromisos de pago o la necesidad de que los rescaten , que es otra forma de decir que no cumplirán con los pagos.

Tarde o temprano, la decisión escapará de las manos de esos países. El mercado se despertará y exigirá tipos de interés mucho más altos para seguir facilitando estos préstamos problemáticos. Eso es lo que ha ocurrido ya en Grecia e Irlanda y está a punto de ocurrir en Portugal, cuyo tipo de interés para los préstamos a 10 años ha subido ya por encima del 7%, un nivel que la mayoría de observadores cree insostenible.

Los inversores se despertarán antes si los bancos centrales y los gobiernos empiezan a enviar el mensaje importante de que no habrá más rescates en el futuro. Cuanto antes se ponga fin a este riesgo moral, antes llegará el día en que las finanzas del sector público recuperen un poco de estabilidad. Sin embargo, parece que tendrán que ser los mercados los que impongan esta disciplina, pues los bancos centrales y los gobiernos no lo están haciendo.

Michael E. Lewitt es analista financiero y autor de The Death of Capital (La muerte del capital).

 

marzo 5, 2011 - Posted by | Michael Lewitt | , , , , , , ,

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