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La patraña que no cesa

Miguel Sánchez-Ostiz en DNN

De los papeles no salimos porque estamos en ellos, dicen, decimos, como aquéllos que los protagonizan y que por la fuerza de los votos nos gobiernan… ¿De verdad? ¿De verdad nos concierne lo que pase más allá de nuestra privada, mediocre y problemática manera de ganarnos la vida? ¿De verdad nos conciernen las puerilidades de un ministro de Asuntos Exteriores o lo que opine o deje de opinar un diplomático de los mocos de éste o del otro? ¿Nos cambia algo las cosas su mala traza, el saber, con el poeta, que casi todo sucede sin nuestro consentimiento ni participación?… Hormigas obreras: a lo nuestro y no salirse del rango, no romper la cadena.

Como mínimo, dijimos, son unos desaprensivos, o así los retratan quienes con ellos tratan, se ve que a diario, no ya por mantenerse informados directamente en las fuentes, sino porque está cada vez más claro que Estados Unidos practica una política de vasallaje en la que, curiosamente, ETA no les interesa demasiado: el problema español no es su problema, que les den pues. Les interesa el terrorismo islámico, no el vasco que no puede hacerles daño.

¿Hay algo que no sabíamos? Mucho, demasiado. Ni sabíamos ni sabemos. Nada sabemos de las trastiendas criminales del Ministerio del Interior en tiempos de la Transición, cuando la calle era de Fraga, ni de después, ni de ahora. Es decir, no sabemos lo fundamental, la complicidad del Estado en todas y cada una de las actuaciones criminales que entonces hubo y jamás se han aclarado o no del todo. Tenemos una larga tradición de ocultación, de mentira institucionalizada y de falta de transparencia en la gestión pública. Y de toda esta basura que hoy ve la luz no va a salir voluntad de investigar alguna, sino al revés: urgencia en tapar, en mirar para otra parte, en demonizar al que hable y enrede donde no debe o se ponga de parte de quien lo hace.

Y ahora volvemos a los clásicos, al Que nada se sabe por mucho que se vaya sabiendo. No sabemos qué hay detrás del detrás, y eso se presta a conjeturas novelescas que es lo que nos entretienen porque sólo nos queda no ya la comida (por la cantidad de mierda que trasegamos), sino entretenernos, por completo impotentes ante las trapisondas de los gobernantes y ante una situación económica pésima.

Dicen una cosa y hacen otra, y esperan que les votemos. Y les votamos. O les votan. Tanto da. Y la población acude a las urnas como si nada. Tal vez porque preferimos no creernos del todo que son unos farsantes y no admitir que entre lo que dicen y lo que hacen hay un espacio en el que no tenemos cabida, donde nuestros derechos son relativos o no valen nada. Sabido es, decimos con fatalismo suicida. Damos demasiadas cosas por sabidas, y hasta nos molesta que se sepa lo que otros han decidido por nosotros que no conviene saber. Por eso la detención de Assange, el cabeza visible de Wikileaks, ha levantado tan pocas voces de protesta en proporción a la magnitud de la porquería revelada. Hablarán los tribunales… no, a Assange lo han cazado con intención de acallarlo.

Cazar. Acallar. Manipular las informaciones y a los informadores convertidos éstos en heraldos gubernamentales, muy raras veces en verdaderos críticos con el poder y sus entretelas.

Una mayoría social no ve con buenos ojos que se saque a la luz lo que no le conviene ver, prefiere pensar que las marranadas son en su propio beneficio, y que ya saben los gobernantes lo que se hacen, que mientras tengamos bienestar qué más dará lo que hagan o dejen de hacer los americanos en guerras lejanas.

Pero es mucho, demasiado, lo que no sabemos y nos gustaría saber. Es mucho lo que no sabemos porque alguien ha decidido que no tenemos por qué saber. No basta con la sospecha, no basta con que ejercicio de las tareas de gobierno y poca honestidad sea casi sinónimo, en la medida en que es un negocio particular de gran envergadura, con papeles oficiales o sin ellos, con esas trastiendas que, de ser del todo públicas, serían juzgadas como asociales, como las dietas de los gobernantes navarros (cuando menos) por figurar.

Hasta algún periódico deportivo se sumaba al acoso y derribo general en este Estado General de la Patraña, lamentando que la atleta Domínguez también fuera mentira, que también en el deporte ha habido trastiendas sucias, delictivas. Marta Domínguez es como Emilio Botín, pero corriendo en pista: necesitaba fuerzas suplementarias, sólo que a Botín le absolvieron de su caso de ingeniería financiera. A los atletas les investigan, a los banqueros como Botín no les toca ni Dios. Un mundo opaco, aparte e impune que vive plenamente del sistema porque dice sostenerlo. Los banqueros se van de rositas en este juego de bolos y de sacos de humo.

En el fondo, insisto, nos da un poco igual Wikileaks, porque lo que nos gustaría saber qué es lo que esconden nuestros diputados, nuestros alcaldes o ese partido político rodeado de matones que es nuestro enemigo personal más que nuestro adversario político. Como aquel torvo presidente de parlamento que sacaba los trapos (sucios o envenenados) de sus correligionarios aquejados de priapismo filtrándoselos al periodista de su pueblo cuando le convenía: mañas de frailones. No juegan limpio ni entre ellos. Tener o no tener dosieres, ésa es la cuestión, ése es el verdadero poder, y sacarlos a la luz cuando le conviene a alguien que nos interesa. La información. El amiguismo. La información nunca en sí misma, ni sesgada siquiera, sino cuando conviene, cuando nos conviene.

Ahora toca discursear sobre el fenómeno Wikileaks, esto es, rumiarlo y digerirlo hecho papilla, convertido en un fenómeno social con el que hacer caja. Ahora toca poner trabas, vetos, cotos, a la libertad de información, a la subversión que supone saltarse las barreras informativas impuestas por los gobernantes en su propio beneficio. Ahora toca amordazar a Assange y convertir su gesta en una perversión social más, en algo proscrito y que cunda la especie que la corrección social, moral, política es no enterarse de lo que hacen los gobernantes cuando después de soltar un discurso en el balcón vuelven para dentro y se retuercen de la risa.

diciembre 12, 2010 - Posted by | Miguel Sánchez-Ostiz | , , , , , ,

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