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La división del independentismo catalán

Victor Alexandre en DNN

Ignoro qué visión se tiene desde Euskal Herria del espectáculo que el independentismo catalán está ofreciendo últimamente, pero intuyo que debe ser una visión perpleja al comprobar que, justo en el mejor momento de los últimos treinta años para dar un salto adelante, son los mismos independentistas quienes llenan el camino de dificultades. Y es que, se mire como se mire, resulta muy difícil de entender su autofragmentación. Sobretodo teniendo en cuenta que no hay discrepancias ideológicas entre las dos nuevas fuerzas que se presentarán a las elecciones el próximo 28 de noviembre. Estoy hablando, concretamente, de Reagrupament, liderada por Joan Carretero, y Solidaritat, liderada por Joan Laporta. Con Esquerra sí hay discrepancias. Y la prueba es que Reagrupament y Solidaritat no habrían nacido si aquella no hubiese hecho un giro regionalista hacia el Partido Socialista. De hecho, es muy posible que un amplio sector republicano, empezando por Joan Puigcercós, acabe reproduciendo en Cataluña el mismo proceso que llevó a cabo Euskadiko Ezkerra. De momento, encubiertamente, ya hace tiempo que ocupa ese lugar en el gobierno. De ahí que hayan surgido nuevas siglas -Reagrupament nació inicialmente como corriente crítica interna republicana- y de ahí también que el mapa electoral presente propuestas mucho más desacomplejadas. Es la consecuencia lógica tras la frustración que ha provocado el desconcertante comportamiento de Esquerra, negándose a satisfacer las expectativas que ella misma había generado y haciendo que se sientan traicionados la mayor parte de quienes la habían votado. Sobretodo después de descubrir que su voto fue a parar a la urna del Partido Socialista. Un independentista consecuente puede aceptar políticas más que discutibles en aras de una oportunidad mejor, pero jamás la de entregar el gobierno del país a quien no tiene otro objetivo que hacerlo desaparecer. Y, en este sentido, es obvio que la presidencia de José Montilla -nuestro Patxi López- ha significado la más feroz españolización que ha sufrido Cataluña desde la muerte de Franco. Cosa que coincide con el hecho de que ha sido precisamente en este período cuando Esquerra ha percibido el volumen de ingresos más elevado de su historia.

Sobre esta cuestión, me parece altamente positiva la propuesta de regeneración democrática hecha por Reagrupament para exigir que todos los diputados y cargos ejecutivos del gobierno presenten una declaración anual de sus bienes, ingresos y patrimonio de manera que cuando finalicen el ejercicio del cargo estén obligados a someterse a una auditoria pública que demuestre que no han experimentado enriquecimientos injustificados. Pero no es eso lo que más preocupa en estos momentos al votante potencial de Reagrupament y Solidaritat, sino la incapacidad de ambas fuerzas para presentarse unidas en una sola lista. Ese votante se pregunta cómo es posible que no se den cuenta de que su principal enemigo no son los poderes fácticos catalanes, sino las diferencias entre reagrupados y solidarios. Es verdad que no se trata de diferencias personales entre Joan Carretero y Joan Laporta, sino entre terceras personas, pero los efectos son igualmente negativos. Pensemos que la extraordinaria ilusión y la capacidad organizadora que ha demostrado la sociedad civil catalana, haciendo realidad unas consultas que han desconcertado a su propia clase política, que han desbordado al gobierno español y que han despertado el interés de los medios de comunicación internacionales, no pueden desembocar en un resultado electoral que deje al independentismo con representación simbólica. Sería inadmisible, porque procedería de una fuga de votos a CiU -para evitar un tercer tripartito- y de una amplia abstención del independentismo que habría dicho: “Si no veo rentabilidad nacional en mi voto, prefiero no votar a nadie”. Yo, personalmente, no soy partidario de la abstención, porque, para poder obtener grupo propio en el Parlament, la ley electoral exige unas cifras que difícilmente se conseguirán si un sector de los independentistas se queda en casa. Y, francamente, hay demasiadas cosas en juego para quedarnos enfurruñados en el sofá por más que no haya unidad. De todos modos, es preciso que la sociedad exija el entendimiento entre Reagrupament y Solidaritat. Hay que pedírselo por lealtad al país y porque son las únicas siglas -ya hablaremos otro día de esa superposición de propuestas- que ahora mismo pueden sacudir nacionalmente a Cataluña y hacerla avanzar de verdad hacia la declaración unilateral de independencia. Alguien dirá que CiU cuenta también con un número muy elevado de votantes independentistas, y es cierto, afortunadamente, pero su actual dirección nunca pondrá a España contra las cuerdas. Por eso es imprescindible que haya una presencia parlamentaria fuerte del independentismo desinhibido: para impedir que CiU se muestre indolente en el ámbito de los derechos nacionales.

Ahora mismo, miles de independentistas no esperan más noticia que la de la candidatura única de Reagrupament y Solidaritat. Y, si eso acontece, habrá una explosión de alegría. Son tres las razones clave por las cuales ambas fuerzas están moralmente obligadas: la primera, es aritmética; la segunda, es de confianza; y la tercera, es de imagen. Aritmética, porque la ley de Hondt -la ley electoral por la que se rige Cataluña- les puede hacer mucho daño si van separadas. De confianza, porque alguien puede preguntarse: “Si no son capaces de resolver un conflicto menor -el acuerdo con una fuerza cercana-, ¿cómo podrán resolver el conflicto con España?”. Y de imagen, porque, si por culpa de la fragmentación ninguna de las dos obtiene grupo parlamentario propio, no sólo les quedará cara de tontos, también sufrirán la bronca general del independentismo por verse obligado a hacer la travesía del desierto cuatro año más. Esperemos que el orgullo, por humano que sea, ceda su lugar a la inteligencia, que también es humana, y que si no los une la voluntad los una la necesidad.

noviembre 17, 2010 - Posted by | Victor Alexandre | , , , , , , , ,

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