Nabaizaleok / Iritzia

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De mediadores y facilitadores

Jose Luis Zubizarreta en Diario Vasco

Se dan a veces, por originales y auténticas, renuncias a la violencia que no son sino la repetición de pronunciamientos tan antiguos como ambiguos

Si no fuera, por su propia naturaleza, dramático, esto que hemos dado en llamar «fase terminal de la violencia» estaría adoptando caracteres ridículos. Verdad es que el terrorismo y el sistema democrático siempre han tenido una relación difícil. Son como dos esferas que sólo logran tener en común, cuando pretenden comunicarse, el punto de tangencia por el que ambas se ponen en contacto. Por ello, incluso cuando utilizan las mismas palabras, cada una transmite con su lenguaje significados que solo son entendidos de manera unívoca por aquellos que pertenecen al mismo universo del hablante, teniendo para los del otro mundo un sentido distinto y hasta contrario. Se crean de este modo dos universos herméticamente cerrados desde el punto de vista semántico, entre los que la comunicación se hace de todo punto imposible. Cada uno entiende las palabras en el sentido que les ha conferido el uso que de ellas ha hecho su propio universo. Piénsese, por ejemplo, en qué significan para uno u otro mundo términos como «libertad», «democracia», «imposición», «sufrimiento», «secuestro» o «víctima», por citar sólo algunos de los muchos posibles.
Pero, siendo esto así o, mejor aún, por ser esto así, habría cabido esperar que esta «fase terminal de la violencia» habría consistido en un acercamiento o, mejor aún, en una penetración de una esfera en la otra, de modo que el espacio de coincidencia entre ambas hubiera terminado haciéndose cada vez más amplio que el original punto de tangencia y la posibilidad de comunicación, mucho más sencilla y completa. Que las palabras hubieran adquirido, en suma, el mismo significado para ambos universos. Resulta, sin embargo, que, por lo que estamos viendo, en vez de compenetrarse las esferas, está acentuándose su impermeabilidad hasta el punto de que los universos que en ellas se encierran parecen cada vez más aislados e incomunicados. Sigue leyendo

noviembre 14, 2010 Posted by | Jose Luis Zubizarreta | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Estamos en deuda

Sixto Jiménez en Ekoberri

Por encima del 80% de deuda pública respecto a su PIB, un país pierde buena parte de su autonomía y es rehén de sus prestamistas

 

Y cada vez más. Quien debe poco y tiene o gana mucho dispone además de crédito en abundancia. Por el contrario, mucha deuda o mala perspectiva de ingresos encarecen el crédito o ahuyentan a los prestamistas, como le está ocurriendo a España actualmente.

Nuestra comunidad ha disfrutado en el pasado de ínfima deuda y buenas perspectivas con lo que gozaba de óptima calificación y era objeto de deseo de todo el sistema financiero si expresaba deseo de recibir préstamos. Esa situación proporcionaba seguridad y capacidad de decisión contundente para cuando fuera necesario. Pero ya no disfrutamos de ese nivel de privilegio, aunque seguimos con buena salud.

El aumento de deuda no es solo un compromiso de pago diferido a generaciones posteriores, sino, más aún, una limitación de su capacidad de endeudamiento en caso de necesidad y un encarecimiento del coste de sus deudas. Elevar la deuda al 80% del PIB es vaciar la despensa de último recurso, lo que no obliga a nuestros sucesores a pagar necesariamente, pero sí a vivir sin una despensa que poder vaciar si fuera necesario y a depender de los mercados de crédito cada vez que se precise renovar los créditos, lo que condicionara su nivel de libertad y su capacidad de superar dificultades. Sigue leyendo

noviembre 14, 2010 Posted by | Sixto Jiménez | , , , , , , , , , | Deja un comentario