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Los jesuitas vascos se diluirán en 2016 en la «provincia de españa»

Agustín Goikoetxea en Gara

 

Con la toma de posesión el pasado 22 de setiembre del nuevo provincial en el Estado español de la Compañía de Jesús, el canario Francisco José Ruiz Pérez, se ha iniciado el proceso que finalizará en 2016 con la desaparición de la provincia jesuita de Loiola, que se diluirá en la «Provincia de España». Tras 48 años de existencia, la Iglesia vasca perderá uno de sus referentes y se constatará la operación calculada de Roma para plegarse a los intereses.

Hace escasas cuatro jornadas, en la extensa entrevista publicada por GARA con el a partir de mañana obispo de Bilbo, Mario Iceta negó que Roma hubiese dado un golpe de timón en la Iglesia vasca. «No estoy de acuerdo con esa opinión», zanjó el gernikarra.

Por mucho que la «savia nueva» inyectada por la Santa Sede a la Iglesia vasca, en las personas de José Ignacio Munilla y Mario Iceta, lo nieguen una y otra vez y se inclinen por hablar de criterios pastorales alejados de la política, la verdad es que ya nadie en una sociedad cada vez más secularizada, ni tampoco en el seno de la comunidad diocesana cree estas palabras. Primero llegó Ricardo Blázquez a Bilbo, y una década después el llamado a ser su sucesor, Mario Iceta, mientras la Iglesia guipuzcoana se convertía en dos tras el retorno del ultraconservador José Ignacio Munilla que ha tardado pronto en dejar su impronta.

Para justificar ese afán uniformizador español que representan, vestido de una supuesta «despolización» de la Iglesia vasca y de frenar el influjo de la securalización en Europa, ayer el propio Munilla dijo ante los micrófonos de Radio Euskadi que «es un riesgo y creo también que forma parte de un camino de sanación y de normalización [el lograr] la despolitización de esa excesiva mirada unilateral de la realidad. No niego -añadió- que la realidad tenga también un factor político, pero, desde luego me parece que es excesivo ese juicio de la realidad desde ese único prisma».

La primera «víctima» del prelado donostiarra ha sido el teólogo franciscano Joxe Arregi, que ha abandonado una de las atalayas de la Iglesia vasca y que antes fue vivero de frailes, Arantzazu. La orden franciscana tiene ahí su provincia, algo que tiene los días contados en el caso de la Compañía de Jesús. El propio Padre General, el palentino Adolfo Nicolás, ha confirmado esta semana que ha comenzado el proceso para que las cinco provincias jesuitas que conviven en el Estado español -Aragón, Betica, Castilla, Tarraconense y Loiola- se conviertan en una sola para 2016 que se llamará «Provincia España». No son pocas las reticencias creadas, lo que ha obligado al «Papa negro» a reclamar la necesidad de «superar los particularismos».

Lo que no pudo conseguir Francisco Franco, lo ha logrado Antonio María Rouco Varela, que verá como en el plazo de seis años una de las órdenes religiosas más progresistas, germen de la Teología de la Liberación, deja de tener su marca propia en Hego Euskal Herria, algo que no es un asunto baladí si se tiene en cuenta que la cuna de dos de los fundadores, Inazio de Loiola y Xabier de Jaso, están en tierra vasca; aquí están sedes emblemáticas de la Compañía como son la basílica de Loiola, el castillo de Xabier o la universidad de Deusto. El peso de los jesuitas en la historia de Euskal Herria es importante y, de ello que el proceso que ahora se ha activado levante muchas suspicacias, tanto en el seno de la Compañía y su órbita, además de en el conjunto de creyentes.

En el último número de la revista “Jesuitas”, el ex provincial en el Estado español, Elías Royón, en su despedida, explica que la orden inicia este curso la fase transitoria que conducirá a la creación de la nuestra estructura, partiendo de un esquema normativo que regulará el gobierno interprovincial en esta fase y servirá para la puesta en marcha de un proyecto apostólico común. Todo el proceso se inició en noviembre de 2008, cuando tras la Congregación General 35 de la Compañía de Jesús, su máxima autoridad dio el visto bueno a una unificación.

«Un tiempo que se abre a la esperanza en un intenso trabajo creativo al que estamos convocados jesuitas y colaboradores laicos. Nos guía -subraya Royón, que desempeñó la tarea de provincial en el Estado español desde 2004- la misión a la que hemos sido `llamados y enviados’. Y el sentirnos y vivir como servidores de esa misión de Cristo crea un único cuerpo apostólico».

Aunque los argumentos que se defienden desde la Compañía tienen mucho que ver con la reordenación para afrontar un futuro cada vez más secularizado, una realidad evidente, los hay en su seno que critican esa apuesta «por desandar lo andado» en cerca de medio siglo. Al igual que en otras órbitas de la Iglesia católica, estiman que se mira atrás, a lo global y se pierde «lo local» aquella fisolofía del Concilio Vaticano II se consiguió acercar a los fieles al proyecto cristiano. Ahí, por ejemplo, hay que situar las declaraciones de Munilla de ayer, en que en el transfondo se aboga por la uniformización eclesial en el Estado español y en Europa para afrontar el «reto de la secularización de Occidente».

Quien ha dejado a Francisco José Ruiz Pérez en su mandato de seis años la tarea de afrontar esa estratégica meta -la de la uniformización de las cinco provincias jesuitas del Estado español-, afirma que «nuestra reestructuración organizativa irá de la mano del reavivar el carisma que se nos ha concedido y los núcleos de gracia que configuran nuestra identidad. Una reestructuración, pues, que busca mantener viva la llama de la inspiración original: `como un fuego que enciende otros fuegos’».

Desde la década de los 60

La provincia de Loiola, que abarca Hego Euskal Herria, fue fundada en la década de los 60 a pesar de las presiones del Gobierno franquista ante Roma. Según los datos de la propia Compañía de 2007, de los 1.403 jesuitas que se integrarían en la futura «Provincia de España», 261 son vascos; en todo el planeta hay 18.815.

Las instituciones regidas por los jesuitas en los distintos herrialdes son referentes, especialmente en el ámbito educativo y en la promoción del euskara y la cultura vasca. Ahí está como totem la Universidad de Deusto -fundada en 1886- con sus dos campus, sin olvidar prestigiosos colegios en Bilbo, Durango, Donostia, Iruñea, Tutera y el Instituto Politécnico Jesús Obrero en Gasteiz. Pero su labor se extiende al ámbito de las ONG con Alboan, el centro social Ignacio Ellacuria y Loioaetxea, sin olvidar que dirigen algunas parroquias, como la de Uretamendi en Bilbo, y Ediciones Mensajero.

Uno de sus ámbitos de intervención ha sido las misiones, especialmente en el caso de los jesuitas nacidos en Euskal Herria, ya que hay 190 repartidos por África Central (9), Centroamérica (31), China (11), Gujarat en India (32), Venezuela (90) y miembros dispersos por las casas internacionales de Roma, en el Estado español y en otros países que no son considerados de misión (17).

El provincial de Loiola es el tolosarra, aunque azpeitiarra de adopción, Juan José Etxeberria, de 44 años, de los que 27 lleva en la Compañía. Sin tapujos, ha declarado en alguna entrevista tras su nombramiento hace casi dos años que en la sociedad vasca actual «hay mucha gente alejada de las creencias, de la fe, de la Iglesia en general, a todos los niveles. En los ultimos años hay un proceso de secularización o de alejamiento de muchas personas de lo que son los ámbitos eclesiales, Quizás -ha apuntado Etxeberria- no sabemos responder o acercarnos a las necesidades que hay. Seguramente también por nuestra parte nos hemos equivocado y hemos cometido errores».

El diálogo y la paz como objetivos

Una de las líneas de trabajo, surgida de la Congregación General 35 de 2008, fue profundizar en el tema de la paz y la reconciliación tanto a nivel mundial como del país. En una entrevista, en enero de 2009, este doctor en Derecho Canónico que impartió clases en Deusto manifestó que «ojalá nosotros sepamos también responder y fomentar una cultura democrática que facilite el diálogo, la participación, el respeto de los derechos humanos individuales y colectivos».

No a todos los jesuitas de origen vasco se les puede situar en posiciones progresista, ahí está el caso del padre Luis María Mendizabal Ostolaza, que desde el Seminario de Toledo sigue formando a laicos, curas y monjas ultramontanos. A sus 85 años, se le considera el «maestro» de obispos jóvenes conservadores como José Ignacio Munilla, llegando a ser director de los ejercicios espirituales de los obispos españoles. Al conocerse en la Compañía su nueva tarea, fuentes de la misma dijeron que era una elección «muy significativa y acorde con los tiempos de involución que estamos viviendo».

La trayectoria de este jesuita en Toledo comienza en la década de los 70, cuando se rebeló contra una de las figuras de la Compañía, el por entonces general, el bilbaino Pedro Arrupe, que apostaba por la modernización tras el Concilio Vaticano II. En 1974, Mendizabal Ostolaza y otros plantearon a Pablo VI desgajarse de la orden y constituir una provincia española directamente dependiente de Roma. Perdieron el pulso con Arrupe y se retiró a Toledo, donde inspiró la Fraternidad Sacerdotal de la que es seguidor el actual prelado de Donostia, José Ignacio Munilla, a quien se considera, según fuentes diocesanas, «obispo del Sagrado Corazón».

La antítesis de Mendizabal en la Compañía de Jesús es el teólogo de raíces vascas Jon Sobrino, condenado por la Congregación para la Doctrina de la Fe -la antigua Inquisición- por su apuesta por la Teología de la Liberación. En 2009, fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Deusto. Otro ejemplo es el teólogo portugalujo Ignacio Ellacuría, otro de los referentes de la Teología de la Liberación, muerto en 1989 junto a otros jesuitas en la Universidad de El Salvador por militares.

La confluencia de editoriales, universidades y abandono de Herri irratia

El proceso que finalizará en 2016 con la constitución de la «Provincia de España» tiene sus ramificaciones en la órbita de ONG, centros educativos, editoriales y hasta medios de comunicación vinculados a la Compañía de Jesús.

La más reciente en el tiempo, sin duda, fue en marzo pasado la cesión de Herri Irratia-Loyola Media al Grupo Noticias. La emisora, que nació el 11 de febrero de 1961 en Loiola y llegó a disponer de cinco frecuencias, fue referente en los años 70, tras la muerte de Franco, en la divulgación de programas íntegramente en euskara. Al inicio fue un proyecto de la diócesis donostiarra que asumió la Compañía.

Por su compromiso con la euskaldunización su centro emisor de Loiola fue destruido el 11 de junio de 1977 por una bomba reivindicada por el Batallón Vasco-Español. En 1989, sus emisiones se implantaron en Araba y en 2004 en Bizkaia, sin lograr hacerse un hueco entre las preferencias de los oyentes.

En el ámbito editorial, los jesuitas vascos contaban con Ediciones Mensajero, que ya se ha fusionado con la prestigioso Sal Terrau, que en 2012 cumple un siglo de existencia. También a finales de 2003 se produjo la integración de universidades y centros de enseñanza vinculados a la Compañía; no hay que olvidar que los jesuitas dirigen dos grandes universidades: la de Deusto y la de Comillas. Así, crearon una federación, Unijes, que coordina a nueve centros por toda la Península Ibérica.

La marca de la provincia de Loiola en el ámbito de la cooperación es Alboan, que dispone de proyectos repartidos por el mundo y un número importante de voluntarios.

octubre 21, 2010 - Posted by | Agustín Goikoetxea | , , , , , , ,

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