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No somos islandeses

Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

El ex primer ministro de Islandia será juzgado por no actuar adecuadamente ante el colapso bancario

Un tribunal especial juzgará por presunta “negligencia” al ex primer ministro de Islandia Geir Haarde. Le acusan de no haber actuado adecuadamente ante el colapso bancario que, a rebufo de la crisis mundial, hundió el país en el otoño del 2008. Las urnas se encargaron de castigar, en abril del 2009, la incompetencia del político conservador al dar la victoria a una coalición de centroizquierda. No obstante, la sociedad islandesa, a través de su Parlamento, quiere ir más allá. La responsabilidad política de Haarde se substanció con la celebración de elecciones pero esto no es suficiente. Otra responsabilidad, de tipo personal, será ahora analizada con detalle por un tribunal, algo insólito en toda Europa. A Haarde le pueden caer hasta dos años de cárcel. A nosotros, que no somos islandeses y no vamos camino de serlo, esta noticia nos deja estupefactos. Y nos provoca algo de envidia.

¿Se imaginan lo que pasaría si nuestro sistema político contemplara la posibilidad de juzgar a los gobernantes por negligencia, incompetencia, ineficacia o dejadez en su labor? Como somos mediterráneos, seguro que una herramienta de este tipo acabaría convertida en bandera del populismo más tóxico y en arma explosiva para intentar acabar con el adversario político a la mínima de cambio. Si Haarde considera, desde la frialdad islandesa, que lo suyo “roza la persecución política”, lo que podría pasar en nuestros pagos sería espectacular. Para muestra, tenemos muy a mano los rancios manejos partidistas que han convertido el Tribunal Constitucional en un artefacto cuya sola mención provoca enorme desconfianza, profunda pena y mucha risa.

¿Cuál sería la suerte de Zapatero si fuera islandés? El presidente, que negó la crisis económica de forma reiterada y actuó de acuerdo con su discurso, tiene una responsabilidad personal, no exclusivamente política, en todo lo que nos ocurre. ¿Nació su negligencia del cinismo o de la ignorancia? Poco importa saberlo, lo cierto es que los efectos de su errónea lectura de la realidad han añadido muchas complicaciones a la gestión de la crisis. El margen que tenía Zapatero ante los hechos fue pulverizado, en beneficio de los mensajes de optimismo ficticio de la campaña electoral del 2008.

¿Y cuál sería la suerte de Montilla si fuera islandés? Se habla mucho estos días de Joan Boada, secretario general de Interior, que el día de la huelga general estuvo en la manifestación de Girona en vez de estar en su despacho arrimando el hombro ante la que estaba cayendo. ¿Eso fue negligencia, dejadez o cara? Según su superior, el conseller Saura, Boada actuó bien. Un criterio avalado por el president Montilla, con un espeso silencio. ¿Un presidente de la Generalitat que no puede destituir a nadie, aunque sabe que debiera, es un negligente o una figura de decoración? ¿Qué pasa con la credibilidad de las instituciones cuando un gobernante renuncia a ejercer su autoridad para ganar tiempo? Islandia, tan lejos y tan cerca.

octubre 13, 2010 - Posted by | Francesc-Marc Álvaro | , , , , , ,

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