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El suspenso de Banca Cívica y el futuro

Manu Aierdi en DNN

Resulta innegable que la mala nota obtenida por Banca Cívica en los test de estrés ha provocado desconcierto en las últimas semanas, desconcierto incrementado además por la presentación del fondo norteamericano JC Flowers como salvador con su aportación de 450 millones de euros.

En cuanto a los test de estrés, argumentan desde Caja Navarra que se ha suspendido porque en lugar de escoger el core capital como índice de referencia se ha escogido el Tier 1. No sólo eso, vienen a decir que no han cumplido con el Tier 1 porque no han querido, ya que hubieran podido emitir participaciones preferentes o recurrir al Fondo del Gobierno y no lo han hecho. Esta justificación es como la del adolescente que ha suspendido geografía y les explica a sus padres que él se había preparado las capitales de África y le han preguntado las de Europa; no sólo eso, que sabía que le iban a preguntar las de Europa, pero le han parecido más importantes las de África y sólo ha estudiado éstas. En mi opinión, si habiendo podido tomar fácilmente a tiempo las medidas para cumplir el Tier 1, no lo han hecho, lo menos que se puede decir es que los gestores de Banca Cívica no han estado nada acertados. Por el contrario, si el problema hubiera sido que realmente no era tan fácil para Banca Cívica cumplir a tiempo con el Tier 1 -y no me vale que digan que tenían que haber escogido el core capital-, se habría debido a que la confianza que genera Banca Cívica ante los inversores no era tan evidente, lo que generaría interrogantes sobre Caja Navarra y sus compañeros de viaje en Banca Cívica.

En este contexto se nos presenta el acuerdo con JC Flowers para la aportación de 450 millones de euros como elemento que nos permite cumplir con el Tier 1. Se nos dice además que esta medida, junto con otras ya aprobadas, llevarán a Banca Cívica a un estupendo Tier 1 de 11,7 a final de año. De momento, lo que sabemos de la operación es que consiste en un préstamo con un tipo de interés algo más bajo que el del Fondo del Estado convertible en un futuro en acciones de Banca Cívica, así como un puesto en el Consejo de Administración, aunque no conocemos con exactitud qué porcentaje del capital representaría ni otros pactos que pudieran haberse establecido. Más allá de los mayores o menores intereses, la pregunta es obvia: ¿qué nos da JC Flowers que no nos hubiera dado el Fondo del Estado o una emisión de participaciones preferentes en el mercado?, ¿qué nos quita o qué nos exige? Confío en que los gestores de Caja Navarra informen a la sociedad navarra, una vez formalizada definitivamente la operación, de los derechos y obligaciones asumidos tanto por Banca Cívica como por JC Flowers.

Con todo, lo importante es que la entrada de JC Flowers, como ya lo fue la formación de Banca Cívica, es una decisión de gran alcance estratégico, decisiones en las que se está jugando el futuro de Caja Navarra. Y no nos olvidemos que estamos hablando de una entidad cuyo patrimonio neto (la diferencia entre lo que tenía y lo que debía) a 31 de diciembre de 2009 superaba los 1.178 millones de euros, una entidad que en los años 2008 y 2009 había ganado 150 y 121 millones de euros aproximadamente y de esos beneficios había gastado respectivamente 50 y 36 millones de euros en obra social, una entidad que no tiene accionistas porque es una caja de ahorros, pero que podríamos decir para entendernos que pertenece a los navarros. ¿Cómo se está gestionando ese patrimonio de 1.178 millones de euros que es de todos? ¿Hacia dónde va Caja Navarra?

Si hiciéramos caso a la memoria de Responsabilidad Social Corporativa de Caja Navarra correspondiente a 2009, la misión (a qué se dedica) es: “Desde la diferenciación, ser líderes en finanzas cívicas a través de la implantación de los ideales”, su visión (cómo llevar a cabo la misión) es: “Promoción del ejercicio de los nuevos derechos de nuestros clientes, siendo pioneros en Banca Cívica, configurando a Caja Navarra como un referente de innovación social y financiera con el objetivo de competir mejor” y sus ideales o valores son ser una entidad “idealista, evolutiva, responsable, inteligente, transformadora, biológica, divertida, holística, sensible, creativa, buena y multicultural”.

Está claro que el concepto de banca o finanzas cívicas es el elemento fundamental de la misión -visión- ideales actuales de Caja Navarra. No tengo argumentos para posicionarme en contra de ese concepto, pero sí me parece absolutamente sorprendente que sean definiciones tan genéricas que podrían corresponder lo mismo a una entidad muy grande que muy pequeña, a una entidad europea que africana o asiática. ¿Cómo puede ser que en la misión-visión no se diga que la principal razón de ser de Caja Navarra es la de ser una entidad financiera solvente que dé servicio a los ciudadanos de Navarra? ¿Cómo puede ser que no haya una concreción en torno a si queremos o no que Caja Navarra sea una entidad con presencia internacional? ¿O que no haya una mayor concreción del papel que queremos que juegue en el resto del Estado? En una definición tan genérica entra Banca Cívica, entra JC Flowers y lo mismo entra salir a bolsa que implantarse en África o incorporar un socio japonés.

La pregunta es obvia: ¿quién está dirigiendo Caja Navarra y tomando esas decisiones? Desde luego no se están tomando, ni siquiera debatiendo, de forma abierta y transparente en el depositario de la voluntad popular que es el Parlamento de Navarra. Si hiciéramos caso de la ya citada memoria de la entidad, corresponde al Consejo General “dictar y establecer las líneas generales del Plan de Actividad de la Caja”. Y, ¿quiénes integran el Consejo General? Un total de 30 miembros, de los cuales hasta 15 son elegidos por las administraciones públicas (ocho por Gobierno de Navarra y Ayuntamiento de Pamplona, cinco por el Parlamento y dos por las corporaciones locales de Navarra) y de las otras 15, cinco son clientes, dos empleados y los otros ocho son representantes de instituciones tan variopintas como CEN, UGT, CCOO, AIN, ANFAC… ¿Ustedes se imaginan a ese órgano decidiendo el futuro de Caja Navarra? A mí me cuesta. ¿Qué sucede en la práctica? Que el Consejo General aprueba definiciones tan genéricas como las citadas anteriormente inducidas por los de siempre, y luego esa élite muy reducida, sin transparencia y condicionada por valoraciones entre las cuales desde luego se encuentran razones políticas, toma las decisiones de verdad importantes marcando el paso del futuro de la entidad. Y no me hablen de profesionalización como la solución de todos los males: la profesionalización es imprescindible en la gestión y ya existe, pero antes que eso, hay que definir qué queremos que sea Caja Navarra y eso nos corresponde a todos los navarros. Confío en que no nos encontremos en el futuro con que, a cambio de un precio de saldo, de repente ya no tengamos Caja Navarra, y a la vez, algunos pocos hayan hecho el agosto.

septiembre 1, 2010 - Posted by | Manu Aierdi | , , , , , , , , , , , , , , , , ,

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