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Carteles sin toros

Miguel Izu en DNN

Es más que dudoso que sin financiación pública sean muchos los que se dediquen a mantener viva la tradición del cartel taurino sanferminero

Cuando prohíban los toros va a padecer mucho una modalidad artística propia, exclusiva y específica de Pamplona, una de las principales aportaciones de nuestra ciudad a la cultura universal. Me refiero a los carteles sanfermineros, tradicional disciplina plástica que en realidad se compone de dos modalidades. La primera es el cartel de San Fermín propiamente dicho, el anunciador de las fiestas, ése que selecciona el Ayuntamiento previo concurso público y últimamente mediante votación popular. La segunda es el cartel de la Feria del Toro, ése que encarga la Santa Casa de Misericordia a un pintor, diseñador, dibujante, fotógrafo o cartelista de prestigio y que suele dar menos que hablar hasta el punto de que muchos pamploneses es probable que incluso ignoren su existencia. El cartel de fiestas tiene una larga historia que se remonta al siglo XIX, aunque el cartel de la Feria del Toro también la va teniendo larga porque ya ha cumplido el medio siglo. En cualquier caso, en ambos carteles suele aparecer el toro bravo. Como es lógico, aparece casi siempre y como motivo principal en el cartel de la Feria del Toro, solamente en unas pocas ocasiones su lugar ha sido sustituido por algunos otros motivos taurinos que evocan al morlaco ausente: toreros, hierros de las ganaderías contratadas, trastos de torear. Pero en el cartel municipal anunciador de las fiestas su presencia también es muy habitual; baste decir que en los carteles de los últimos cincuenta años el toro ha aparecido de un modo u otro nada menos que en treinta y ocho ocasiones, y no nos remontamos más atrás por un motivo tan disculpable como la pereza de seguir contando a partir de un número tan redondo.

Como es lógico, cuando prohíban las corridas de toros, con la Feria del Toro, tendrá que desaparecer su cartel anunciador. Y aunque se supone que se mantendrán los Sanfermines, pero sin toros, y seguirá habiendo cartel anunciador y probablemente concurso para elegirlo, ya no podrá mostrar toros so pena de incurrir en apología de la tauromaquia, o sea, de una actividad cruel, ilegal y antisocial, y por lo tanto motivo de descalificación en su caso para los carteles que se presenten a concurso. El toro será definitivamente desplazado por los otros motivos que compiten con él hasta el presente en clara desventaja: San Fermín (este año triunfador), la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, el chupinazo, el pañuelico, la faja, las manchas de colorines. Mirado desde el otro lado, será la gran oportunidad para los cartelistas que aborrecen a los toros o que no saben dibujarlos (o que a lo mejor los aborrecen porque no saben dibujarlos).

Claro que cuando desaparezcan las corridas de toros y los encierros podrá seguir habiendo artistas que para componer sus obras se inspiren en los bóvidos y en la desaparecida tauromaquia (bueno, quizás no desaparecida del todo, en algún país bárbaro de América puede que se mantenga) siguiendo esa larga estela de creadores en la que figuran nombres tan insignes como Goya, Picasso, Dalí, Sorolla, Zuloaga, Fortuny, Urmeneta. Pero es más que dudoso que sin financiación pública sean muchos los que se dediquen a mantener viva la tradición del cartel taurino sanferminero; nada suele contribuir tanto a la inspiración artística como una buena retribución pecuniaria. En otras épocas solía ser el patrocinio de algún rey, duque, papa, cardenal u otro mecenas que mantenía a sus artistas de cámara el que daba lugar a las más admiradas obras de arte. En esta época suele ser el erario público el que hace lo mismo a través de becas, subvenciones, contratos y premios. Proscritos los toros de los carteles de fiestas, desaparecidos por imperativo legal los carteles de la Feria del Toro, pocas posibilidades quedarán de que perviva el arte de los carteles taurómacos si alguien no los financia. Dudo que ante la retirada de la Administración municipal del ramo del cartel taurino y festivo-taurino el sector privado se haga cargo del asunto. Si las camisetas con toro sí dan dinero (pregunten en Kukuxumusu), los carteles no suelen ser un artículo de consumo masivo en los Sanfermines ni un souvenir cómodo de meter en la maleta o en la mochila de los visitantes. La única posibilidad de supervivencia del noble arte de los carteles taurinosanfermineros y de preservación de este valioso patrimonio cultural es una fundación sin ánimo de lucro; con subvención, claro, una cosa es no tener ánimo de lucro y otra trabajar de gratis.

julio 13, 2010 - Posted by | Miguel Izu | , , ,

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