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Lortu arte: victorias y renuncias

Imanol Lizarralde

Hemos vivido en los últimos meses una multitud de iniciativas destinadas a publicitar el nuevo rumbo y los nuevos tiempos por parte del MLNV. Sobre esta declaración conjunta entre EA y Batasuna, pesaba la expectación de que en ella la rama política del MLNV planteara un más rotundo desmarque respecto a la violencia. Tal cosa no ha ocurrido. Los representantes de la ilegalizada Batasuna ni siquiera permiten que se aluda a ETA o a sus asesinatos. Al contrario, Eusko Alkartasuna, como lo iba demostrando en otro tipo de declaraciones, ha asumido globalmente la identidad que el MLNV le adjudica dentro de su proyecto y ha renunciado a su trayectoria histórica y a su propia ideología. La victoria del MLNV  y la renuncia de EA.

¿En qué se ve que EA se incorpora, de facto, al proyecto estratégico del MLNV sin que este haya cambiado un milímetro? En el diagnóstico compartido de la realidad que plantea el documento en estos términos:

“La raíz del conflicto que padecemos en Euskal Herria es política y por tanto necesita de una solución política. Como ya hemos señalado en el apartado anterior la razón del conflicto reside en la negativa estructural a que la ciudadanía vasca sea dueña de su destino. Así mismo, el conflicto ha traído violencia y, por desgracia, las expresiones de violencia y el sufrimiento siguen presentes”.

Este principio es tan importante que es aludido tres veces durante el texto, donde otra vez se habla de la “violencia como consecuencia del conflicto político”. En este apartado, EA abandona la posición de señalar un conflicto político y un conflicto armado como entes autónomos e independientes, tal como lo planteaba cuando defendía el Plan de Gobierno de Juan José Ibarretxe. Y asume el hecho ideológico fundamental del MLNV: el señalar al Estado como responsable principal de la situación (por su “negativa estructural a que la ciudadanía vasca sea dueña de su destino”). Y a ETA como “respuesta” a ello (“el conflicto ha traído la violencia”). Por muy duras que sean las “respuestas armadas” de ETA, el origen de ellas radica en “el conflicto” sostenido por la imposición de “los Estados”. De esta manera, la justificación de la violencia ya tiene un sostén ideológico poderoso por qué siempre existirá una causa primera que es la causa de que ETA mate.

Esta perspectiva es falsa por que prescinde una cuestión: ETA se construye con una determinada estrategia y con un fin, el de poner en marcha una espiral de reproducción de la violencia. Como inductora de esta espiral, que se manifiesta no sólo en las acciones de ETA sino también en las respuestas del Estado, ETA es responsable de sus acciones sostenidas durante 30 años. EA está condonando así, por la vía política, la responsabilidad de cientos de muertes a una estrategia político-militar cuyo fin es usar la violencia como valor político añadido. Y reconoce que el responsable principal de las muertes no es ETA sino “el conflicto” cuyo origen es la “negativa estructural” de los Estados.

No hay por parte del MLNV arrepentimiento alguno por el camino trazado. El reconocimiento de EA de que el Pacto Estatutario como “una respuesta responsable, la única posible” queda contrapesado por la afirmación del MLNV de que tanto el Estatuto de Gernika como el Amejoramiento Foral fueron “instrumentos de asimilación política; es decir, una trampa política” y queda sobrepasado y engullido por el proyecto institucional que tiene marcado en su agenda con el MLNV.

EA prescinde, en ese sentido, del gran logro del nacionalismo, incluyendo a EA y a sus personalidades principales, que es la restauración del Gobierno Vasco en el exilio en 1979 y el reconocimiento histórico, por parte del Estado y de la ciudadanía vasca, del tracto institucional vasco, refundado en 1936 en una guerra contra el fascismo. EA se apunta al modelo de creación de nuevas instituciones del MLNV, donde lo que se trata es de apoyar construcciones artificiales, sin raigambre, tradición, poder político real o representatividad popular:

“Tenemos como objetivo la constitución de instituciones nacionales desde el reconocimiento y consideración de la realidad institucional vigente en cada momento. En este sentido nos comprometemos a la construcción de una institución única de carácter nacional y base municipal, retomando el camino emprendido hace algunos años con Udalbiltza, y tomando como referente las bases de la misma”.

Tengamos en cuenta que Udalbiltza fue una concesión dada por el PNV y EA al MLNV en 1999, en pleno proceso de Lizarra. Cuando el pacto de Lizarra se rompió, se dividió en una Udalbiltza controlada por el MLNV y otra por parte de EA y PNV. La “institución nacional” que nos proponen, en esta ocasión, EA y sus nuevos socios de la Izquierda Radical, no es más que una estructura construida para representar eso mismo, una única “institución nacional”, dominada y controlada por los jefes del MLNV. Que es el modelo de Udalbiltza al que se refiere el texto.

La labor de construcción de una nueva realidad institucional, lo que el texto llama “la nueva estructura jurídico-política” se dará gracias al diálogo y la negociación con el Estado: “el proceso de construcción de nuevas estructuras jurídico-políticas tendrá como base el diálogo y la negociación”. No nos referimos, aquí, a la llamada “institución nacional-Udalbiltza” citada en el párrafo anterior, sino la “autonomía a cuatro” que proponían Otegi y Rufi Etxeberria en Loiola.

¿Entrará el Estado en esta vía? Volvemos aquí a un hecho que se dio en el anterior proceso de paz. Mientras los socialistas y sobre todo Jesús Eguiguren dicen que ETA está prácticamente derrotada y que la izquierda radical está dividida respecto a ETA, el texto de Lortu Arte comparte plenamente el diagnóstico triunfal de su lucha en estos últimos treinta años:

“Pero esas posiciones impositivas y antidemocráticas no son reflejo de fuerza sino de la debilidad estratégica de los estados ante un pueblo firme en su conciencia nacional y exigencia de derechos democráticos. Con convicción, resistencia, entrega, lucha denodada y rebeldía permanente hemos llegado al momento actual en las condiciones suficientes para lograr cambios estructurales en nuestro reconocimiento y futuro colectivo. Hoy el principio de que “Euskal Herria tiene la palabra y la decisión” se constituye en sólido nexo democrático para todas las culturas políticas y es referencia básica para lograr acuerdos definitivos y estables que permitan la resolución del conflicto político secular que vive nuestro pueblo”.

Volvemos aquí a un escenario de diagnósticos contradictorios. Los socialistas van a negociar porque ETA está débil y el MLNV dividido respecto a la lucha armada; el MLNV va a negociar porque “los estados” son débiles, la situación está madura y ya es hora de recoger los frutos de tantas décadas de lucha. En esta cuestión, el esquema del 2006 se está mimetizando de forma exacta: ambos sujetos negociadores van a negociar por que están a punto de conseguir sus respectivas victorias. El MLNV no ha cedido en nada, el Estado tampoco. Lo mismo pasó en el 2006. Esta coyuntura negociadora viene dictada, sobre todo, igual que en el 2006 (como reconocía de paso el propio Jesús Eguiguren) la situación podía favorecer los intereses particulares del MLNV y de los socialistas, que están en una coyuntura difícil y sin poder exhibir ningún triunfo. Entonces, por la iniciativa política y el tensionamiento entre el PP y el PNV que les dejaba fuera de los resortes políticos. Esta vez, porque la legalización acucia y el PSOE necesita a la desesperada algo que pueda salvar el gobierno español y vasco socialista de la debacle anunciada.

La alusión del texto a los “Principios Mitchell” es netamente engañosa. Los “Principios Mitchell” hay que juzgarlos en función de situaciones concretas. Los dos principios que alude el texto son el “compromiso con las vías pacíficas y democráticas para la resolución del conflicto” y la renuncia “al uso de la violencia, y el rechazo a todo intento por otros al uso de la fuerza o la amenaza de usarla para intentar influir en el curso o resultado de las negociaciones multipartitas”. En el proceso de Loiola tenemos sobrados ejemplos de violación de esos principios. ¿Qué es lo que llevó al PSOE, a Batasuna y al PNV a Loiola en el 2006? La posibilidad de que ETA rompiera la tregua. ¿Qué llevó al PSOE y a Batasuna a los despachos de Ginebra en el 2007? El atentado de ETA en la T-4 y el asesinato de dos personas dentro del “proceso de paz”. El uso que hace el texto de los Principios Mitchell, sin plantear autocrítica o garantías de los mismos, no tiene otro valor que el de dar barniz al nuevo proyecto político conjunto y reclamar, para sí, el espejismo del proceso irlandés.

La ausencia más clamorosa y el desequilibrio más evidente del texto es el de la falta de alusión a ETA, a sus acciones y a los asesinatos políticos. Que EA oculte, en esta declaración, el ejercicio sostenido de violencia que ha causado cientos de muertos, ha  extorsionado millones de euros, socializado la violencia en todos los rincones de Euskadi por medio de los grupos de Kale Borroka u otros activistas violentos del MLNV y ha afectado a todos los grupos políticos (incluida EA) es muestra de que los principios éticos fundacionales de este partido han sido eliminados con el fin de ajustarse a las exigencias de una alianza con el MLNV. Resulta vergonzoso leer el apartado de “resolución del conflicto político” y comprobar el desequilibrio en la asunción, por parte de EA, del lenguaje y terminología del MLNV, mientras no se alude al tiro en la nuca sino sólo hay una petición respecto al “fin de las amenazas y presiones contra toda persona”.

Más allá de la proyección inmediata de este texto, que es anunciar el abrazo electoral de EA y Batasuna (“consideramos necesario impulsar fórmulas electorales que permitan esta acumulación de fuerzas”), está la proyección estratégica, que es la de constituir un polo soberanista que de juego a una “estrategia basada en la confrontación cívica, pacífica y democrática”. El problema es que los que se comprometen a esto son dos organismos políticos, EA y la ilegalizada Batasuna. Mientras tanto, ETA, como en Loiola, vigila el proceso y en función de las instrucciones que le dan los políticos del MLNV interpreta a este según los intereses del MLNV. Ejerciendo la violencia y la amenaza de violencia, que seguirá pese a que vayamos a ver escenificado un nuevo “proceso de paz”.

En Aberriberri

junio 30, 2010 - Posted by | Imanol Lizarralde | , , , , , , , , , , , ,

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