Nabaizaleok / Iritzia

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El baile del can-CAN

Le Moulin Rouge es, sin duda, un icono de la noche parisina que alcanza su esplendor cuando las bailarinas del espectáculo muestran irreverentemente sus enaguas a ritmo de can-can. Y enseñar las enaguas es precisamente lo que hace nuestra querida CAN.

La CAN, esa caja de “todos” los navarros que ha conseguido afamarse con cientos de clientes, especialmente autónomos y pymes en dificultades, gracias a su arrogancia. Esa caja de “labor social” que prefiere posicionarse como patrocinadora de txokos, frontones y talleres de manualidades que como garante de la viabilidad económica del tejido industrial de la comunidad. Esa caja que se ha embarcado en la aventura de colonizar iberia a través de la “banca cívica”, un producto marketiniano diseñado sobre humo.

El mundo financiero español se encuentra en un momento crítico para su futuro. Fusiones, absorciones, y un panorama especialmente cruel para el futuro de las cajas de ahorro, a las que ha señalado directamente con su dedo el FMI. En este entorno la CAN, “nuestra” CAN, ha apostado todo a una baza: la banca cívica. Ha intentado incluir en su aventura a múltiples cajas territoriales, de las que, de momento, quedan Burgos y Canarias. Me temo que lo que se prometían en vender como un banco ejemplar y potente, volverá a convertirse en una caja de pueblo. Los tejemanejes políticos y las viejas rencillas de los dirigentes del gobierno impiden ir más allá. ¿No hubiese sido más lógico entablar relaciones con nuestros vecinos más cercanos, lo mismo me da Álava que Aragón? ¿Debemos asumir todos los navarros el coste de viajes a Canarias y a Madrid? O, lo que es más importante, ¿dónde cabe la lógica en todo este asunto?

La CAN tiene dos posicionamientos. El verdadero y el falso. El falso es el que tienen en la cabeza sus consejeros y directivos, creerse que son una potencia financiera con capacidad de influencia para algo. El verdadero, que Navarra tiene una población reducida, Burgos también, en Canarias hay más cajas, y eso da para lo que da. Se ha optado por la estrategia de ser cabeza de ratón.

Y el razonamiento de esta estrategia se basa en el orgullo. Consejeros y directivos quieren poder, ser significativos, parecer algo, aunque sea como patrones del barco de Chanquete y mientras tanto, a los ciudadanos que nos den. ¿Porqué entrar en estrategias más beneficiosas para los clientes? No, no les compensa perder notoriedad a cambio de que nuestros ahorros estén en una caja fuerte de mejores prestaciones. Nosotros no nos rebajamos, nosotros somos el Reyno.

El riesgo que ha asumido la CAN es muy grande. Sus socios se pueden echar para atrás y abandonar a la entidad foral como un títere en el maremagnum financiero. Señores con cursillos del IESE: el liderazgo moral está muy bien para los manuales de management de las escuelas de negocio, pero la realidad es otra y se mide de otra manera. El liderazgo debe ser legítimo, y en el mundo financiero la legitimidad se mide por el volumen y la fortaleza de las entidades. ¿Cuánto tardarán los nuevos grupos en enviar al ostracismo la estrategia de la banca cívica? ¿Acaso el velo que extiende la estrategia de marketing puede ser perenne? No: un sistema basado en el tú eliges, tú decides, está pasando por alto la inteligencia del consumidor. Algo tan sencillo como decir “tu dame mi dinero y yo decidiré que hago con él” bastaría para desmontar la farándula que han creado los guardianes de nuestros duros.

Así, amigos de la CAN, cuidado con el can-can, que cualquier día seguiréis bailando y os daréis cuenta de que no lleváis las enaguas puestas.

El Filibustero en La Txistorra Digital

junio 6, 2010 - Posted by | El Filibustero | , ,

1 comentario »

  1. El eslogan “tu decides, tu eliges” es el marketing mas repugnante que se haya podido inventar, es insultante además de mentira, como el anterior “la revolución” tiene la finalidad de destrozar las palabras, hacer que no tengan ningún sentido, para que las críticas y el razonamiento no existan, ni puedan producirse nunca. el ciudadano común con su cartilla de ahorros, no decide absolutamente nada, jamás sera tenido en cuenta, si no es para ser explotado todo lo posible.

    Comentario por josu goñi | junio 6, 2010


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