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Desmantelamiento

La reivindicación del fin del Polígono de Tiro de Bardenas se basa en razones éticas, ambientales, democráticas, económicas y de seguridad

La  Asamblea Antipolígono ha convocado hoy la XXII marcha contra el Polígono de Tiro de Bardenas. Un intento honesto de mantener viva en la opinión pública la reivindicación festiva del desmantelamiento de una instalación militar que habilitó el franquismo en Navarra en 1951 y cuya permanencia la Junta de Bardenas -que controla desde 1985 José Antonio Gayarre- cedió en 2008 al Ministerio de Defensa para otros 20 años, de los cuales diez son fijos y otros diez prorrogables, a cambio de 210 millones de euros. Una cantidad que si se divide entre los 20 años de duración, los 22 entes congozantes y los habitantes de los mismos ilustra las escasas lentejas que el Gobierno central necesitó poner en el plato para comprar las voluntades políticas de quienes durante años -con UPN y PSN y el propio Gayarre, a la cabeza- venían rechazando públicamente una nueva prórroga del contrato de arrendamiento en consonancia con la voluntad política de la mayoría de sus vecinos.

Pero una vez más, la lacra política de pregonar una cosa y hacer la contraria se impuso vía disciplina de partido como argumento de la realpolitik de los supuestos intereses de Estado. En este sentido, Defensa alega que no existe ningún emplazamiento con los requisitos operativos; traducido a lenguaje común, que las posibles alternativas son más caras de lo que está dispuesta a pagar por el uso de Bardenas. Sin olvidar que la permanencia de este polígono militar tiene que ver con la negativa política y la campaña de movilización social que impulsó el ex ministro de Defensa y actual presidente del Congreso, José Bono, para evitar un polígono militar en Cabañeros cuando era presidente de Castilla-La Mancha. Lo que este representante del nacionalismo español más ramplón y dirigente del PSOE más uniformador no quiso para su tierra se empeñan en imponerlo a perpetuidad a Navarra. Al parecer, para los navarros y navarras 59 años no son suficientes para cumplir con la llamada Defensa Nacional, aun cuando tal contribución no sea voluntaria, como ocurre en este caso.

La reivindicación del desmantelamiento se asienta sobre razones medioambientales, democráticas, pacifistas, económicas y de seguridad y salud. Medioambientales, porque resulta absurdo que se mantenga una instalación de actividad militar en una zona que el Parlamento de Navarra declaró Reserva Natural de la Biosfera. Democráticas, porque resulta obsoleto que en el siglo XXI sea un organismo como la Junta de Bardenas -un anacronismo institucional con tintes feudales- el que tenga la potestad de negociar directamente con el Ministerio de Defensa la prórroga de los convenios de uso. Y que lo haga contra la mayoritaria oposición social al uso militarista de la zona de los vecinos de los entes congozantes -sólo los representantes de Peralta mantuvieron una posición coherente con esa demanda ciudadana y votaron en contra del último acuerdo-, y del conjunto de Navarra y Aragón, ya que los aviones sobrevuelan ambos territorios.

También por razones éticas y pacifistas, ya que no se puede obviar que en ese infame Polígono de Tiro los aviones de la OTAN hacen prácticas militares que luego se convierten en sangrientas matanzas de mujeres y niños inocentes en Afganistán o Irak, o se ensayan nuevos modelos de combate y armamento que se venden y acaban siendo utilizados en conflictos y guerras donde la inmensa mayoría de las víctimas son civiles. Por motivos de salud -se sigue imponiendo una estrategia informativa oscurantista y confusa sobre qué tipo de armamento se emplea en las prácticas de tiro o sobre las maniobras nocturnas- y de seguridad. De hecho, los accidentes han sido una constante en los años de vigencia del Polígono, el último hace poco más de un año, cuando un F-18 se estrelló fuera de la zona militar teniendo en un radio de diez kilómetros a Valtierra, Arguedas y el parque Senda Viva.

Y por razones económicas, porque en pleno ajuste para atenuar el déficit y los ataques de los mercados a la deuda española -que dicho sea de paso, ni uno ni otra tienen nada que ver con la realidad de Navarra aunque a los funcionarios, profesores concertados, pensionistas y proyectos de cooperación de Navarra se les aplica el ajuste igualmente- los recortes se cargan sobre derechos sociales y laborales mientras se incrementan los gastos militares y se dedican ingentes cantidades de dinero público a alimentar un modelo militarista caduco. La permanencia de un Polígono de Tiro rechazado por la sociedad navarra, en una zona de protección ambiental, pactado en contra de la voluntad de los vecinos con un organismo al margen del control de las instituciones democráticas y al que se dedican miles de millones de euros para entrenamientos de guerra y muerte no es una denuncia demagógica. La marcha de hoy, sea mayor o menor la participación ciudadana, es la constatación de una triste realidad anquilosada en un pasado que hoy sigue presente en Bardenas.

Joseba Santamaría en DNN

junio 6, 2010 - Posted by | Joseba Santamaría | ,

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