Nabaizaleok / Iritzia

Nabaizaleok@wordpress.com

Cruce de recados en UPN

Barcina proclama que no cree en Zapatero ni en su política, pero olvida que es alcaldesa por decisión de ese mismo Zapatero al que ahora desprecia

En la entrevista que publica hoy DIARIO DE NOTICIAS con Miguel Sanz hay un mensaje claro por encima de las muchas otras consideraciones políticas y humanas que expone: aunque UPN y PP sumen mayoría absoluta en las elecciones forales de mayo de 2011, la apuesta estratégica de UPN seguirá siendo con el PSN. Un destinatario del mensaje es el PSN. Si los ciudadanos votasen en 2011 esa posibilidad, este régimen político que se oculta tras un partido con dos siglas se mantendría, y también todo lo que supone ese modelo de gestión presupuestaria clientelar y de reparto de poder. El PSN debiera responder a tal ofrecimiento para que la sociedad navarra -o, por ejemplo, los impulsores de iniciativas de cambio político como la que acaba de presentar el ex coordinador de IU Félix Taberna-, no tenga que padecer el mismo engaño del verano de 2007.

Pero también hay una destinataria, la actual presidenta de UPN, Yolanda Barcina. La ruptura con el PP en otoño de 2008 tras casi 20 años de colaboración política e institucional le dejó con el pie cambiado y al parecer no ha reencontrado el ritmo al que camina desde entonces el poderoso aparato de UPN que, no es ningún secreto, continúa bajo el mando absoluto de Sanz y sus hombres de confianza como Alberto Catalán o Carlos García Adanero. Barcina es consciente de que la factura por la prórroga de cuatro años que concedió Zapatero a Sanz y a UPN en el Gobierno -pese a que su propuesta electoral de continuidad con CDN fue derrotada en las urnas por la voluntad democrática de cambio que expresaron los ciudadanos dando la mayoría a NaBai, PSN e IU- debe pagarse. Entre otras cosas, porque esa factura incluye también su propio puesto de alcaldesa de Pamplona-Iruña, en el que está sentada igualmente por decisión del PSOE en Madrid.

Pero sabe, al mismo tiempo, que ese pago tiene un coste político y posiblemente electoral que recaerá sobre sus espaldas como presidenta y candidata -al menos por ahora-, si Sanz pasa finalmente a una segunda fila política. La reciente encuesta del CIS fue una alarma más que sumar a sus intuiciones. Sobre todo, porque dejaba entrever una progresiva consolidación de la opción del PP en Navarra y el mantenimiento de NaBai pese al autodesgaste permanente al que sus miembros someten a esas siglas.

En realidad, Barcina nunca ha ocultado que su comodidad política está con el PP -aunque eso no le impidiera aceptar la alcaldía que los socialistas le entregaron en bandeja-, y esta misma semana lo reiteraba al afirmar que votaría a Rajoy como presidente frente a Zapatero. Sólo que esa reafirmación política coincidía en el tiempo con el momento en el que el diputado Carlos Salvador hacía lo contrario en el Congreso y votaba por Zapatero al salvarle con su abstención de una dura derrota y posiblemente de convocar elecciones anticipadas. Barcina aún fue más lejos, y un día después de que se filtrase a los medios su nuevo enfrentamiento con Sanz por el voto en el Congreso, afirmó que “todos conocéis, porque no lo escondo, que no creo en Zapatero, que no creo en su política” -por cierto, la misma forma de hacer política que le permite seguir siendo alcaldesa-, en un nuevo intento de evitar el desgaste que supone la idea de que ha sido UPN el que ha salvado a Zapatero y en un segundo recado a Sanz.

Pero esa afirmación tampoco sirve para ocultar la profunda contradicción y desconcierto en que vive el electorado conservador en Navarra, que votó una lista conjunta de UPN y PP con Rajoy de candidato y, sobre todo, con el objetivo proclamado de echar a Zapatero -aún está en el imaginario de la derecha navarra la manifestación de 2007-, y uno de sus elegidos ha acabado convirtiéndose en la pieza clave de la continuidad de Zapatero. Ni tampoco otra contradicción política igual de grave: UPN salvó el tijeretazo, pero también pudo posibilitar en otra votación posterior su tramitación parlamentaria como proposición de ley para que en el debate se pudieran modificar algunos de sus aspectos, por ejemplo la congelación de las pensiones a la que UPN dice oponerse o los recortes a la dependencia o a los salarios de los funcionarios, pero tampoco lo hizo y dejó las cosas como estaban.

Un año después, la bicefalia se ha agotado como sistema de dirección política en UPN, pero tampoco la retirada de Sanz parece lo definitiva que Barcina quisiera para dirigir al partido en una dirección más acorde con sus necesidades electorales. Al contrario, Barcina necesita periódicamente intentar demostrar golpes de autoridad en la toma decisiones, pero ello no evita que permanezca una sensación general de que la autoridad y, sobre todo, el control político que aún ejerce Sanz en UPN sigue estando por encima de su puesto de presidenta. Y el recado de hoy invita a pensar que tampoco esta vez Sanz vaya a dar su brazo a torcer, y ha ganado todas esas batallas internas hasta ahora. O al menos que lo de morderse la lengua no le aguanta mucho tiempo.

Joseba Santamaría en DNN

mayo 31, 2010 - Posted by | Joseba Santamaría

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: