Nabaizaleok / Iritzia

Nabaizaleok@wordpress.com

¡En qué manos estamos!

Estamos en manos de un gobernante que no supo aprovechar las vacas gordas para cambiar el modelo productivo

La abstención de CiU dio en el pleno parlamentario del jueves un respiro al Gobierno de Rodríguez Zapatero, que sacó adelante sus medidas de ajuste a la desesperada. Salvado por la campana, el boxeador groggy vuelve al ring dispuesto a seguir dando guantazos al aire por si alguna vez acierta y los indicadores económicos le son propicios gracias a la coyuntura internacional. Ni los más condicionales apostarían por él para sacar al país de esta situación económica pavorosa, pero él sigue confiado en un golpe de suerte de acuerdo a su optimismo antropológico.

Tras el apaño del jueves en el Congreso, aferrado a su política del “tente mientras cobro”, Zapatero se cree capaz de gestionar la solución cuando en realidad él es parte de problema. No parece dispuesto a reflexionar sobre sus reiterados errores, y si nadie lo remedia seguirá obstinado en gobernarnos hasta el fin de la legislatura. O, en el colmo de la pertinacia, sería muy capaz de postularse como cabeza de lista para seguir gobernándonos.

Sobrecoge constatar que estamos en sus manos, conociendo el cúmulo de errores cometidos desde que su Gobierno viene haciendo aguas en un disparate comunicativo de órdenes y contraórdenes, de anuncios seguidos de desmentidos, de “vamos a hacer esto” y luego “cállate la boca”. Pero, dejando a un lado este despiste reiterado hasta ser habitual, y como lo que nos interesa son las cosas de comer, conviene saber a qué atenernos respecto a la capacidad de Zapatero en el plano socio económico. Para empezar no es consciente de que un gobernante con notorias limitaciones intelectuales al respecto, se haya rodeado de un equipo reducido de supuestos expertos para, a fin de cuentas, decidir basado en sus propias intuiciones. Se ha enfangado en medidas contrarias al ideario socialdemócrata y más propias del liberalismo e incluso del populismo como los 400 euros, el cheque bebé o la eliminación de impuestos. Errores garrafales, sin ninguna previsión de la que estaba cayendo, sin reconocimiento de la crisis que le ha llevado al desastre.

Estamos en manos de un gobernante que no supo aprovechar la etapa de vacas gordas para promover el cambio productivo que ya es imposible impulsar, que no sólo quiso cambiar el rumbo del sistema económico y financiero que fortaleció el Gobierno de Aznar sino que lo reforzó.

Tenemos al boxeador sonado pero aún mandando, gobernando, si no le para una moción de censura o un adelanto electoral que cambie el Gobierno de manos. Pero apañados estamos con el relevo. Mariano Rajoy, si es que al final termina siendo el candidato del PP, que aún está por ver, sería el nuevo patrón tras un naufragio que ha venido propiciando con irresponsabilidad histórica.

Cambiado de manos el Gobierno de España, llegaría al poder un partido que ha demostrado un menosprecio flagrante por el bien común, una obscena falta de sensibilidad para aportar soluciones, para facilitar acuerdos y para arrimar el hombro de acuerdo a su supuesto sentido patriótico. Mal panorama para ser alternativa, poniendo la caída del actual Gobierno y sus propios intereses por encima de los del país. Ni Mariano Rajoy ni su partido tienen ningún proyecto para superar la crisis, serían incapaces de llevar adelante los cambios en profundidad que necesita el actual sistema productivo y financiero. Y les da igual, con tal de que se hunda Zapatero, de actuar de acuerdo a la filosofía del cuanto peor, mejor.

En esas manos estamos, tras haber comprobado que tanto unos como otros gobiernan desde el más genuino centralismo, a golpe de real decreto, sin tener para nada en cuenta la configuración autonómica que su propia Constitución establece, sin respetar las facultades de autogobierno que sus propias leyes respaldan. Gobiernan con el café para todos -café amargo, como puntualizaría Iñigo Urkullu-, y si se produce alguna colisión ya se procuraría resolverla oportunamente con el cambalache apropiado en el caso de que alguien la plantee con la firmeza necesaria. Porque, ésa es otra, quienes nos gobiernan aquí, léase el actual Gobierno Vasco o el actual Gobierno de Navarra, no parecen dispuestos a plantar cara en defensa de nuestras particulares facultades en materia económica y fiscal. Nos dejan, por tanto, en manos de Zapatero ahora o de Rajoy después. Y así, de mano en mano, quedamos en el más absoluto desamparo.

Pablo Muñoz en DNN

mayo 31, 2010 - Posted by | Pablo Muñoz

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: