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El CIS de Barcina

Si la valoración del CIS es una bobada, también debe serlo la decisión de UPN de someter a su candidata Barcina a esa valoración

La mala relación de Miguel Sanz con las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no es nueva, viene de lejos. Quizá de cuando en aquellos años de absoluto seguidismo a la estrategia de confrontación del PP contra Zapatero, el CIS le reflejaba como el presidente autonómico peor valorado por sus conciudadanos. El CIS, ya se sabe, es un instrumento sociopolítico y demoscópico controlado por el Gobierno central de turno, por eso sus datos suelen ser puestas sistemáticamente en entredicho por quién no gobierna, tanto el PSOE como el PP, que denuncian oportunistamente que los datos de intención de voto o valoración de líderes, cuando no les favorecen, están cocinados en función de los intereses del Gobierno en cada momento.

Lo cierto es que más allá de esa pésima valoración con la que solía representarle el CIS, Sanz ha renovado cada cuatro años para UPN la situación de la lista más votada en Navarra. Eran los años en que UPN era UPN-PP para cuestiones electorales y reparto de cargos y puestos. Pero el barómetro sociopolítico del CIS correspondiente al mes de abril tampoco le ha gustado a Sanz, aunque en esta ocasión no porque él haya tenido reflejo alguno en la encuesta, sino porque aparece la diputada de Nafarroa Bai, Uxue Barkos, mejor valorada que la presidenta y próxima candidata de UPN en Navarra, Yolanda Barcina. Para Sanz, la situación que ofrece el CIS a la opinión pública es una “bobada”.

Las críticas de Sanz al CIS -también afirmó que Barkos está mejor valorada porque la pregunta está mal hecha-, parecen más una pataleta por un resultado no esperado que una reflexión objetiva. Al fin y al cabo, el CIS de abril era el primero en que se presentaba a la valoración ciudadana la figura de Barcina por decisión de UPN y lo hacía con la intención de utilizar un posible buen resultado como argumento de propaganda para su candidatura. De hecho, Barcina había recorrido varios medios de Madrid para impulsar el conocimiento de su figura coincidiendo con el trabajo de campo de la encuesta. Si es una bobada, la bobada alcanza también a la presencia de la propia Barcina. No es lógico querer entrar en juego y luego justificar un rendimiento que no ha sido el esperado criticando las reglas del juego en el que has pedido participar. Suena a mal perder. Por cierto, Barcina ha optado por guardar silencio ante los resultados del CIS.

Pero el CIS muestra también que NaBai supera en intención de voto a UPN en un momento, además, en el que esa coalición está más pendiente de sus problemas internos que en atender las problemas, demandas y necesidades de los ciudadanos y con su configuración futura definitiva aún en el aire. Este dato se puede analizar como se quiera y -al igual que en el caso de la valoración entre Barkos y Barcina-, está sujeto a que el próximo barómetro ofrezca un cambio de 180 grados. Sin embargo, a nadie se le oculta que la intención de voto en Navarra está mediatizada ahora por la división del espacio político de la derecha entre UPN y PP para las elecciones autonómicas de 2011, después de haber concurrido conjuntamente desde 1991. De hecho, en las elecciones europeas de 2009, a las que no se presentó UPN, la lista del PP fue la más votada en Navarra con casi 76.000 votos, el 37,9% de una participación del 43% del censo. Un numeró muy superior al que barajaba UPN.

La aparición del PP en el panorama electoral de Navarra con sus propias siglas y candidatos será una incógnita en el ámbito foral y municipal hasta mayo de 2011, pero desde UPN siempre se ha restado importancia a los efectos que pudiera tener sobre su peso electoral. Quizá tenga razón Sanz y la cosa no vaya a pasar de una pequeña mordida que no le va a impedir mantener el puesto de lista más votada como auguraba en noviembre el Navarrómetro para intentar culminar así su estrategia de acercamiento al PSN la próxima Legislatura. Quizá con un Gobierno de coalición, posibilidad de la que sin embargo el PSN, a un año de los comicios, no quiere ni oír hablar temeroso de que ese discurso, al que se aferra Sanz como estrategia para justificar su ruptura con el PP, acabe minotizando aún más su espacio electoral en Navarra.

O quizá no sea así y los datos del CIS avalen la idea de que la presencia de los populares puede tener mayores efectos en el reparto electoral de voto en las derechas navarras de lo que prevén Sanz y UPN. Evidentemente, el CIS no destaca por la objetividad e independencia de sus estudios, pero sí lo hace por el alto nivel técnico de sus profesionales y el importante volumen de medios con que se elaboran los sondeos y las conclusiones lo que pese a las críticas le sigue otorgando credibilidad a la hora de marcar las tendencias de apoyo o rechazo de la opinión pública en el ámbito político-electoral o a la hora de detectar las preocupaciones o demandas de los ciudadanos. Por ello, seguro que Barcina sigue pensando como hace año y medio que junto al PP las cosas eran más fáciles. Lo fueron para Sanz. Sólo faltaba que el CIS le diera la razón.

Joseba Santamaría en DNN

mayo 16, 2010 - Posted by | Joseba Santamaría | , , , , , ,

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