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La sonrisa aflautada de Franco

¿Está enterrada en el valle de los Caídos? Después de casi 35 años, parecen quedar sólidas muestras y no sólo en calles, edificios públicos o estatuas ecuestres. Muerto el perro, caudillo de España por la gracia de Dios, la rabia continúa. Sufrimos la única dictadura genocida del siglo XX donde no se ha encausado ni condenado a ninguno de sus responsables. Al contrario, están en puestos de honor. Nos vendieron la modélica carroza de la transición, se hicieron series por televisión, videos coleccionables y toda una cultura exportable como si de naranjas se tratase. Pero el conductor de la carroza llevaba una chistera con barras y estrellas.

Y ahora deben rendir cuentas quienes exigen transparencia. Los muertos del lado constitucional y republicano siguen siendo incendiarios de iglesias y enemigos de la patria. Siguen cautivos y desarmados. Eran rojos y, por tanto, culpables. La camisa de Gila defensora de aquella dignidad está hoy en el banquillo de los acusados, en un país con más de 150.000 personas desaparecidas desde el 17 de julio de 1936. En Navarra, al menos 3.200 asesinadas a sangre fría en las afueras de los pueblos y muchas más humilladas, encarceladas, violadas. Pero el reino de España no castiga a los responsables de las desapariciones criminales, sino a quien los pretende investigar. Todavía hay muchos deseando que la memoria histórica tenga Alzheimer. Demasiados. En Alemania, la Falange estaría prohibida, y los jueces del TOP en la cárcel o fuera de la judicatura. Aquí mejor no revolver un turbio pasado y buscar la reconciliación.

Aquella sonrisa de voz aflautada sigue presente en los mismos anchos calzones que entraron en las aguas de Palomares, del ex presidente de la Xunta, hoy presidente de honor de los populares, quizá el partido ganador de las próximas elecciones. “La calle es mía”, decía. Y en 2008 apostilló: “Con Franco siempre era posible entenderse”. Si algún día muere, tendrá luto nacional y funerales de Estado, no lo duden. Como el expresidente del COI, J.A. Samaranch, cuyos biógrafos han contado su vida desde el 75. Sigue viva en el actual presidente de honor de Endesa y presidente de Sogecable, que cuando fue ministro del Interior con Suárez, ordenó la destrucción de la mayoría de los archivos de la Falange, donde había gran cantidad de material incriminatorio. “Lo nuestro son errores, lo suyo son crímenes”. En el actual presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, que juró los principios del movimiento, un movimiento muy peculiar totalmente anclado en las ideas de hace un siglo. El TOP se llama hoy Audiencia Nacional.

La sonrisa se perpetúa en la dejación de responsabilidades en el castigo a la corrupción. En la interminable lista de asesinatos, torturas y agresiones, impunes, a personas, instituciones y medios progresistas: Sanfermines del 78, Montejurra, caídos de Vitoria-Gasteiz, asesinatos laboralistas, cierre de Egunkaria, etcétera. En el recuerdo oculto de 2.000 esclavos que construyeron la carretera entre Igal-Igari y Vidángoz-Bidankoze después de la guerra. En las sórdidas actuaciones de Barcina y su ayuntamiento, con el nombre de la plaza de condado de Rodezno. En la censura política de los medios españoles, representada por la prohibición del programa Monarquía o república realizado por Montse Armengou y Ricard Belis que iba a ser emitido en TV3 y suspendido a última hora. O la no difusión del trabajo de los mismos autores Los niños perdidos del franquismo (Youtube), donde se revela el mecanismo habitual de quitar los hijos recién nacidos a las presas para donarlos a familias del régimen, o purgar el pecado de sus padres haciéndolos religiosos por la fuerza; la noticia de la falsa muerte del niño la daba un cura o una monja. Según el director de El Mundo “El franquismo fuimos todos”. En la imposibilidad de aprobar el Estatuto catalán (tal como fue votado por su Parlament), actualizar la Constitución o derogar la Ley de Amnistía del 77. En la existencia de un régimen denominado monarquía parlamentaria o democrática cuyas dos palabras definitorias se contradicen en su esencia. En las prebendas ideológicas y económicas de la Iglesia, léase Concordato, un billón de pesetas anuales y el derecho a inmiscuirse en asuntos terrenales que nada le incumben y en los que sí le incumben (pederastia) simplemente se santigua; cientos de prisioneros fueron encarcelados en conventos. En el imposible cumplimiento de la Ley del aborto en Navarra. Y, sobre todo, en la presencia de un señor que llegó aquí con una mano atrás y otra delante, del que si la mayoría de la población conociese realmente su vida y milagros, saldría de este país en menos de una semana, como su abuelo. Eso sí, con la fortuna acumulada con su olfato de supervivencia, su ramplona simpatía y otras menudencias a buen recaudo.

Sombra, niebla y tiempo es un documental de Juan Caunedo Domínguez, un joven de 28 años, de visión muy aconsejable, casi obligatoria. Sombra sobre la represión, niebla sobre el lavado de cerebro de la ciudadanía por la dictadura y la transición, y tiempo que ha pasado sin poder hablar claro. Las cunetas siguen repletas de cuerpos sin nombre ni apellidos que no han recuperado su dignidad, de momento, cubiertos por la tierra del miedo. Las familias deben poner de su bolsillo el coste de su identificación, cuando el Gobierno español firmó en 1992 una convención en este sentido. La claudicación permanente de la izquierda y su acomodación al sistema, en patente evidencia. El dominio social y económico de las mismas doscientas familias que apoyaron y auparon al dictador en el 36 sigue intacto en sus sucesores. El capitalismo no tiene remilgos, no entiende de sensiblerías ni medias tintas. Puede ser autoritario, por miedo a perder sus privilegios o aparentemente democrático cuando toca. La flauta de Franco sigue sonando, todo sigue bastante bien atado. Los nietos de la guerra seguimos tomando aceite de ricino con la cabeza rapada. Debemos decir no a la impunidad, exigir los derechos humanos y acabar con el pacto de silencio.

Manuel Millera en Diario de Noticias de Navarra

abril 27, 2010 - Posted by | Manuel Millera | , , , , , , ,

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