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Navarra: ¿tierra de perdedores?

Después de que el Ejército castellano, a los mandos de Fadrique Álvarez de Toledo y el duque de Alba en 1512 conquistaran Navarra, el denominado viejo Reino se mantuvo con la fórmula Unión principal o Eque principal, esto es cada reino mantenía su soberanía pero compartían el mismo rey. Navarra renunciaba a tener rey privativo, obligándose a que lo fuera siempre el de Castilla. Mientras, el gobierno directo lo realizaba la figura de un virrey nombrado por Castilla, aunque al final sólo hubo un virrey navarro, Francisco Espoz y Mina, en el año 1834. El concepto navarro de reino no era territorial sino gentilicio, el reino eran sus naturales, vecinos, municipios, corporaciones, palacios de armería, señores, monasterios y prelados que tenían un pacto con el Rey, lo reconocían como tal a cambio de que jurara respetar sus leyes, fueros, usos y costumbres. La actual Comunidad Foral de Navarra acuñaba moneda propia y mantenía aduanas con España en sus fronteras, conservando su condición de Reino hasta 1841, poco después de la derrota carlista en 1839.

Todo esto, si bien es historia, refleja que con el paso del tiempo el concepto de reino se ha ido diluyendo de tal manera que hoy no pasa de ser más que una marca comercial que adorna las camisetas de unos cuantos deportistas.

La realidad en nuestros días es que en Navarra la política hace tiempo que ha dejado de ser la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad, para convertirse en una obra de teatro donde los actores representan una obra con un desenlace conocido, y cuyo guión se escribe fuera de estas tierras.

La falta de ética política de UPN se ha reflejado en varios episodios a lo largo de estos años, ya que su única preocupación ha sido, y es, mantenerse en el poder. Todos estos hechos se han reflejado en varios actos. El primero durante el proceso de tregua, en el convencimiento de que las conversaciones del Gobierno con ETA propiciarían un cambio de actitud en el PSN respecto de las relaciones de Navarra con la Comunidad Autónoma Vasca. El segundo, cuando se alejó del Partido Popular como contrapartida que el PSOE le exigió para romper con la fórmula PSN-NaBai-IU. Para terminar, el esperpéntico espectáculo de la justificación de la ruptura con CDN. La realidad es que el principal partido político de Navarra carece de un concepto claro de cuál es el futuro de esta tierra, y dónde se quieren fijar los derechos históricos de la misma. Se acude al enemigo que habita mas allá de los límites del Bidasoa para justificar la falta de propuestas sobre el nivel de autogobierno que se quiere alcanzar, y de esta manera simplificar el mensaje que se quiere lanzar.

En el fondo, UPN piensa que cuanta más capacidad propia se tenga, cuantos más derechos históricos se reclamen, más cerca se estará de ser identificado con el nacionalismo vasco y catalán. Esto, hoy en día, conlleva estar en el disparadero mediático de aquellos poderes económicos y políticos que añoran la configuración de un estado único y vertebrado con un centro decisorio en Madrid, y que ha dado lugar al editorial conjunto de la prensa catalana. El desembarco de la regidora del Ayuntamiento de Pamplona, Yolanda Barcina, en la presidencia de UPN, ahondará todavía más en esta línea añadiéndole, además, una mayor derechización al programa ideológico de UPN en temas de calado social como la oposición al aborto, los matrimonios entre personas del mismo sexo, la visión de la inmigración exclusivamente como mano de obra a regularizar, la privatización de los servicios públicos, el revisionismo cultural, el nepotismo, etcétera. De esta manera se justificará, en un futuro cercano, su aproximación al Partido Popular como alianza natural para conservar el poder, y si ésta no es suficiente, la alianza con el PSN.

Pero en esta obra de teatro que se desarrolla en Navarra hay otro actor principal que es el Partido Socialista de Navarra, cuyo consejo regional en el año 2007 por 104 votos a 1 deseaba un gobierno tripartito PSN-NaBai-IU (el denominado Gobierno de convivencia y progreso), y que fue desautorizado por la dirección federal del PSOE.

En el debate de investidura de 9 de abril de 2008 Zapatero dijo textualmente, contestando a la intervención de una diputada navarra: “No voy a tratar de eludir responsabilidades, porque es claro que la decisión que vivimos en la Comunidad Foral de Navarra a la hora de la conformación de su Gobierno, es una decisión del Partido Socialista. Es que el Partido Socialista de Navarra es el Partido Socialista Obrero Español, es decir, nosotros tenemos una formación política que es así, tiene su autonomía, pero forma parte del Partido Socialista Obrero Español”. Claro que todos sabemos que si esta situación se hubiese dado en Cataluña, la contestación de Zapatero no hubiese podido ser la misma ni se hubiese permitido por el socialismo catalán. Por esta razón, dos años más tarde, ese mismo consejo, con un porcentaje del 99,5 %, decide romper los acuerdos en determinados ayuntamientos con la segunda fuerza política de Navarra, en un gesto que, teniendo en cuenta los antecedentes, se habrá recomendado desde la sede de Ferraz.

Tanto UPN como el PSN, al menos en su configuración actual, saben que cuanto más alejados se sientan los ciudadanos de Navarra de la política, cuanto más sensación se instale en el conjunto de que las decisiones no se toman por nuestros representantes y que nada puede cambiar sin el concurso de ellos, mayor apatía se creará en los votantes. Será por lo tanto más fácil mantenerse en el poder y repartir unas pocas prebendas entre aquéllos que quieran ser partícipes de esta forma de gobernar, y que tienen miedo a que en Navarra las cosas se hagan de otra manera.

Por el contrario, quienes piensan de manera diferente, tienen valores donde priorizan las políticas sociales en todos sus aspectos y consideran que todos los navarros son los que tienen que decidir cuáles son los principios que deben de configurar su identidad, adquieren la obligación y el deber de presentarse como alternativas a esta forma de entender la política, dinamizando al conjunto de la sociedad para que en el día a día se configure un sentimiento de que en Navarra el verdadero cambio es posible en todos sus aspectos, tanto los sociales como los identitarios.

Hace meses un compañero, que conoce bien la realidad navarra, me comentaba con resignación que Navarra siempre ha sido una tierra de perdedores. En nuestra mano está modificar esto o, por el contrario, dejar a generaciones futuras una tierra sin historia propia y sujeta a un mercado de compra venta de apoyos, donde sus habitantes sean considerados una mera mercancía de intercambio en función de interés ajenos a sus anhelos.

Daniel Colio en Diario de Noticias de Navarra

abril 6, 2010 - Posted by | Danierl Colio | , , , , , , ,

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