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Una luz al final del túnel, pero el verdadero debate todavía no ha empezado.

NaBai vive su momento más difícil. Tras varios días de tensiones internas, y a punto de cumplirse el plazo marcado por Aralar para renovar las bases de la coalición, la luz se empieza a ver al final del túnel. Las partes acercan posturas, pero el acuerdo todavía sigue lejano.

HAN sido dos semanas difíciles para Nafarroa Bai. Quince días en los que la coalición, sumida en la desconfianza y el enfrentamiento, ha dado la sensación de estar a punto de firmar su propia defunción. Las disputas internas han acabando saliendo a la luz ante la mirada atónita de la sociedad, el malestar de sus simpatizantes y la mofa del resto de formaciones políticas, que siguen expectantes el futuro de la segunda fuerza de la Comunidad Foral. Pero la catarsis de los últimos días también ha servido para reactivar los contactos entre los partidos que, forzados por las propias circunstancias, han multiplicado los encuentros bilaterales intentando garantizar la viabilidad de la coalición.

El nacimiento de NaBai

La gestión del éxito

Paradójicamente, los problemas estructurales que sufre la coalición vienen derivados de su propio éxito electoral. Su fulgurante irrupción en el Congreso, la popularidad adquirida por la diputada Uxue Barkos y la ilusión que el proyecto generó en la Navarra vasquista, progresista y abertzale llevó a repetir en las elecciones forales de 2007. Impulsados por la ilusión de sus bases y las expectativas de Gobierno, y facilitado por los esfuerzos y las cesiones de todas partes, se sentaron las bases de una ambiciosa propuesta electoral. Estaban, sin embargo, condicionadas por las propias características de una coalición con puntos de vista dispares en muchos asuntos. Las bases políticas y programáticas tuvieron que ser ambiguas y generales, y el difícil equilibrio de la pluralidad derivó en una organización interna que quedaba al albur de una dirección con igualdad de voto para los cuatro partidos. Una fórmula tan democrática como expuesta al bloqueo, y que no todos consideran justa.

Los problemas no se hicieron esperar. La crítica al discurso oficial de UPN y PSN y a su gestión de la crisis quedaba eclipsada unas veces por la incapacidad de consensuar un nombre para los órganos de Caja Navarra, otras por polémicas como la de la Ciudad de la Carne, y algunas más por la falta de una posición común ante algunas cuestiones relacionadas con la izquierda abertzale.

Ello, unido a la frustración interna que produjo el fracaso del gobierno de progreso, y los problemas de gestión provocados por el bloqueo de UPN y PSN en muchos los ayuntamientos despertaron las dudas sobre si no era excesivo el sacrificio que exigía la coalición. Tampoco ayudaron los egos de algunos de sus dirigentes, muchas veces más preocupados por el protagonismo mediático que por el contenido político, y que ha derivado en turnos de palabra repartidos por cuotas de partido y mucha competencia interna. Y sin embargo, las encuestas mostraban que el respaldo social al proyecto seguía aumentando en una sociedad huérfana de alternativas.

Los equilibrios de poder

Las elecciones de la CAV

Las elecciones de la CAV de marzo de 2009 fueron un nuevo punto de inflexión que acabó por revolver un ambiente ya de por sí enrarecido. Aralar aumentó considerablemente sus apoyos en detrimento de Eusko Alkartasuna, cuya apuesta por concurrir en solitario hace que el partido pase del Gobierno al grupo mixto con un solo parlamentario.

La réplica del terremoto también se siente en la vida interna de NaBai, donde Aralar, que siempre ha considerado excesivamente generosa su apuesta por Nafarroa Bai, inicia un proceso para reformular los principios ideológicos y organizativos con el objetivo de garantizar que la coalición cuente con una base política “claramente de izquierdas” y una organización interna más proporcional. Incluso, pone fecha de caducidad al debate. El 15 de marzo de 2010.

Entre tanto, EA hace su propia valoración de las elecciones vascas, y comienza un progresivo acercamiento hacia la izquierda abertzale en busca de la unidad de acción independentista, al que denomina polo soberanista, y de la que Aralar queda excluida.

El ultimátum

Aralar fija el 15 de marzo como plazo para cerrar los acuerdos

Pero los acontecimientos se suceden sin que la coalición avance en su debate. La falta de comunicación y la desconfianza se instalan en la vida interna, y se resiente en la acción política exterior. La firmeza de Aralar y sus críticas públicas cohesiona al resto de formaciones, que hacen frente común, y salvo tímidos amagos, las posturas se mantienen inmóviles. De poco sirven las reuniones bilaterales celebradas durante noviembre y diciembre para estudiar la propuesta política y programática. El ultimátum no es recogido por el resto de partidos, que desconfían de la ambición de Aralar, en quien ven un deseo de patrimonializar la coalición.

Todas las alarmas se encienden el 1 de marzo. Patxi Zabaleta, portavoz de la coalición y candidato en 2007, advierte de que “es posible” que NaBai no esté en las próximas elecciones. Las declaraciones las ratifica un día después el coordinador de Aralar en Navarra, Txentxo Jiménez, que destaca que ningún partido ha respondido a sus propuestas, y que en la actual situación, con EA buscando acuerdos con Batasuna también en Navarra, es inviable reeditar los acuerdos de 2007. A la escalada declarativa se suma también el secretario territorial de EA, Maiorga Ramirez, que responde a los reproches ratificando la apuesta de su partido por NaBai, negando acuerdos con la izquierda aber-tzale, y acusando a Aralar de tener “ansias de poder”. La gota que colma el vaso llega con la entrevista a Txentxo Jiménez que DIARIO DE NOTICIAS publica el domingo 7 de marzo. El dirigente de Aralar arremete contra todos los partidos y hace públicos todos sus reproches. Nadie se salva de la quema. Y nadie queda contento.

Las reacciones no se hacen esperar, y el debate sobre el futuro de NaBai pasa a los medios de comunicación. Uxue Barkos responde con una carta abierta en la que denuncia que “la crisis tiene más que ver con intereses partidarios y perspectivas electorales que con diferencias ideológicas infranqueables”. Y Zabaleta hace la dúplica para reivindicar una coalición “con unos principios ideológicos básicos muy claros, con un programa bien definido y con una estructura capaz de funcionar sin sabotajes”. Ajenos a todo, las bases de NaBai se movilizan ante el creciente malestar que se palpa en los sectores sociales próximos a la coalición, y promueven un manifiesto de apoyo en el que defienden “la plena vigencia” del proyecto.

Detrás de todo el ruido, y preocupados por el cariz que van tomando los acontecimientos, los partidos empiezan a acercar posturas. EA y Aralar constatan su proximidad en unas bases políticas y programáticas ante las que PNV y Batzarre todavía muestran alguna reticencia. En el último momento NaBai fuerza la prórroga, y deja para el final el debate organizativo, donde hay mayores diferencias, y donde más difícil será un acuerdo. El verdadero debate todavía no ha empezado.

El futuro

Luces y sombras de la polémica

En cualquier caso, los avances de la última semana han permitido que NaBai llegue al plazo marcado por Aralar con avances sustanciales. La coalición encara un debate fundamental para su futuro a más de un año de las elecciones, tiempo suficiente para recomponer los jarrones rotos durante las disputas de las últimas semanas. Se trata, al fin y al cabo, de asentar un proyecto político superado por su propio éxito, dotándolo de unas estructuras orgánicas que le permita competir con partidos tan arraigados como UPN o el PSN. Si Nafarroa Bai supera con acierto el reto, habrá sentado las bases como alternativa de Gobierno.

Pero no será nada sencillo. El enfrentamiento ha dejado cuantiosos daños colaterales, sobre todo en el ámbito de la confianza entre algunos de sus dirigentes. La imagen de la coalición también ha quedado tocada y no será fácil recuperar la ilusión que llenó los ayuntamientos de concejales nabaizales que sufren más que nadie la soledad provocada por la pinza de UPN y PSN por un lado, y de ANV por otro. Y, una vez más, el desarrollo del proceso abierto por la izquierda abertzale y su repercusión en la CAV volverá a poner a prueba la capacidad del vasquismo y abertzalismo para articular una respuesta propia a la realidad de la Comunidad Foral.

Diario de Noticias de Navarra

marzo 16, 2010 - Posted by | Diario de Noticias de Navarra | , , , ,

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