Nabaizaleok / Iritzia

Nabaizaleok@wordpress.com

La legislatura-campaña del Partido Popular

Desde las elecciones de 2008, el PP se ha propuesto hacer de esta legislatura una campaña permanente. En cada aparición pública de un responsable de este partido pueden observarse rasgos que marcan claramente que no están ni siquiera en precampaña, sino que ya han entrado en la dinámica en la que cualquier partido debe colocarse en los meses inmediatamente previos a unas elecciones.

Entre esos rasgos está, por ejemplo, el intento continuo y desmedido de identificar verbalmente “partido” con

“sociedad”. Esto se hace usando la primera persona del plural (“El Gobierno nos sube los impuestos”, “El Gobierno nos hace trabajar hasta los 67”) o atribuyendo a “la sociedad” la agenda de temas propia (“esto es lo que realmente importa a los españoles”). Una estrategia sencilla y eficaz… aunque también puede volverse en contra de quien la emplea. Por ejemplo, cuando González Pons critica el sistema de pensiones identificándose en ese “nosotros” con el obrero de la construcción o el camarero, dos profesionales que no tendrán una jugosa pensión como la de un diputado.

Minimizar el problema, no asumirlo
Otro rasgo que deja a las claras que el PP está en campaña, ni siquiera en precampaña, es el modo en que afronta los propios errores. En la legislatura o incluso en la precampaña, la asunción de un error puede incluso verse como una herramienta: denotará transparencia, coherencia, afán de mejorar. En la campaña, en cambio, el error se intenta minimizar al máximo, o tapar con otra cosa. El PP ya está en la segunda dinámica, y tuvimos un claro ejemplo cuando Esperanza Aguirre fue pillada en aquello del “hijodeputa”. La respuesta de Cristóbal Montoro fue: “En el PP se habla como habla la gente”. Además del intento de identificación con el electorado (aquí también, incluso en lo “malo”), se observa que el PP ha optado por la minimización del fallo. Sin embargo, faltando (al menos en teoría) dos años y medio para unas elecciones, la “pillada” a la presidenta madrileña podría haberse resuelto de otras maneras.

Pero la estrategia del Partido Popular es la de actuar desde ya como si la cita con las urnas fuera mañana mismo. Algo que no es tan nuevo como podríamos pensar, ni surge de la idea de la “campaña permanente” que proponen en los últimos tiempos los expertos en comunicación política. Porque la legislatura-campaña ya fue empleada por los populares hace ya más de 15 años, en aquel trienio que fue desde 1993 hasta las elecciones del 3 de marzo de 1996, que llevaron a La Moncloa a José María Aznar. E incluso pueden, aunque con matices, encontrarse llamativos paralelismos entre aquellos años y estos que vivimos.

Hoy como hace 15 años
Para empezar, hay cierto paralelismo en lo económico. Se vivía también una crisis, aunque hacia 1994 el signo empezó a cambiar, pero sobre todo coleaban las consecuencias en número de parados y en el malestar social y sindical por la aún reciente reconversión industrial, especialmente grave y difícil en el caso de los Altos Hornos y la siderurgia pesada. Del mismo modo, había un descrédito general (menos profundo que el de hoy) de la clase política por los casos de corrupción que se habían producido. La diferencia era que aquellos (excepción del caso Hormaechea) habían salpicado al partido gobernante, y la trama Gürtell es cosa, por el contrario, del partido “alternativa”.
señor X,
Pero hay un aspecto de aquellos años que está siendo otro episodio recreado, y es el de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Aquellos eran los años de los condenados Amedo y Domínguez amenazando con tirar de la manta, la huída y posterior detención kafkiana de Luis Roldán... y las historias de espionaje”, con el CESID de Perote de por medio. Historias éstas que, por cierto, incluso han sido desempolvadas por políticos como Rajoy o Esperanza Aguirre hace bien poco. En aquellos años vergonzantes, el diario El Mundo hizo de la “investigación” sobre esos casos su modus vivendi favorito, aunque el propio Amedo, años después, calificaría de “conspiración” la trama urdida por Aznar y Pedro J. Ramírez para usarle como arma contra el Gobierno de Felipe González.

Vuelve “el señor X”
El último y más grave peldaño en este tipo de acusaciones no es siquiera la acusación de que un chivatazo tirara por tierra una operación contra ETA (de confirmarse, el caso Faisán sería más grave que todo lo del 93, 94 y 95 junto), sino la mención de la supuesta connivencia entre Gobierno y terroristas para… ¡nombrar un ministro! Ignacio Cosidó lo hizo, además, en sede parlamentaria, y completó su acusación volviendo a sacar aquella X que persiguió a González en el caso GAL para etiquetar con ella a Rodríguez Zapatero, esta vez en la presunta trama Faisán. Pero incluso a esa acusación puede encontrársele paralelismo: en 1995, el PP y El Mundo criticaron al Ministerio, en algunos casos con duras insinuaciones, por la retirada de la escolta a Aznar días antes del atentado sufrido por éste.
Vemos, pues, que no hay nada nuevo bajo el sol, y que el PP parece apuntarse de nuevo a una estrategia que ya le dio réditos en la década de los 90. Ahogar al Gobierno en base a la economía y las presuntas tramas oscuras funcionó una vez. ¿Funcionará la segunda? ¿Cómo se encajarán, en esta estrategia, los pactos con ese PSOE que los populares tratan de hundir… pero al que sin embargo permiten gobernar en Euskadi y probablemente tiendan la mano en asuntos de Estado? ¿Qué papel jugarían hoy, llegado el caso, los nacionalismos de CiU y PNV que respaldaron a Aznar en el 96?
Por cierto: si los ataques se repiten, también las defensas. En aquellos años pasados, el contragolpe del PSOE a esa estrategia fue el reforzamiento de la imagen internacional del presidente del Gobierno. Por ejemplo, no hay que olvidar que el Consejo Europeo que aprobó el nombre de “euro” para la moneda única se celebró… en España. Y esa estrategia, la de mostrar a Rodríguez Zapatero como “líder mundial”, está siendo una de las pocas armas explotadas por Ferraz: desayuno de la Oración, presidencia europea… El tiempo dirá si la confrontación de similares armas produce, casi 20 años después, similares resultados.
Javier Dominguez en La Txistorra Digital

marzo 3, 2010 - Posted by | Javier Dominguez | , , , , , , ,

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: