Nabaizaleok / Iritzia

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Tan solo dos años

HAN bastado para olvidar. Las súplicas de los banqueros haciendo pucheros, las débiles lamentaciones de los responsables de la crisis, la salvación necesaria de las estructuras económicas. El casi inaudible mea culpa de Sarkozy susurrando una pequeña reforma en el capitalismo. Los bancos pusieron la pistola a los ciudadanos apuntando en la sien del Gobierno. Y éste levantó las manos. Hay una palabra que ha perdido su valor de uso y propongo recuperar, usura. Según el diccionario, cobro excesivo de intereses. Carlomagno declaró delito a la usura. Cuando se crearon los bancos modernos en el siglo XVII, estaba considerada pecado por el Vaticano. Hace tiempo que la Iglesia no dice nada de esto, quizá muy ocupada en escriturar a su nombre más de mil propiedades públicas.

Los gobiernos avalaron la compra de unos papelitos sin valor como los bonos tóxicos y socializaron las pérdidas para repartirlas entre todos de manera usurera. Tan sólo dos años después, mientras miles de familias pierden sus viviendas, y millones de personas engordan las listas del paro, 33.000 millones dólares (sólo en EEUU) en indemnizaciones y primas obscenas han sido repartidas entre los directivos responsables. Los gobiernos han asumido sin rubor el papel de barrenderos del mercado, y se quedan con la basura que los órganos financieros crearon para su enriquecimiento particular. Se apropian del riesgo que un sistema antisocial creó, mientras los jugadores del casino mercantil se reparten las ganancias. Hemos comprado unos papelitos que no sirven ni para empapelar la caseta del perro y ahora ¿pretenden convencernos de que nos jubilemos más tarde?

Tenemos motivos justificados para afirmar que el rico es el elemento más antisocial del capitalismo. Paradojas de la vida. Cuando más necesarios son el consumo y el gasto, los que tienen posibilidades de ahorrar esconden su dinero en alguna caja fuerte, bajo siete llaves, y los bancos que recibieron dinero público restringen los créditos. El dinero no corre, se estanca en la charca del individualismo y la noria de la economía se detiene, el agua se pudre. El mismo dinero es un papelito que tendrá valor mientras los ciudadanos queramos, hasta que decidamos practicar el trueque directo sin intermediarios. Los países pobres conocen de sobra la razón que les ha llevado a la ruina y la esclavitud: la deuda impagable. Los gobiernos prefieren que los ciudadanos trabajen dos años más, asumiendo las deudas de los que no trabajan, sólo especulan. Los beneficios son privados, el aumento del IVA y la pérdida del Estado del bienestar son públicos. Los políticos modernos no encarcelan al delincuente de cuello blanco, le dan palmaditas en la espalda.

Tan sólo dos años después, el gobierno español afirma que la jubilación debe ser a los 67 años porque la Seguridad Social es insegura. Propongo entonces se llame inseguridad social, es más lógico. Porque no es rentable, porque produce o producirá pérdidas. Entonces está claro. A los gobiernos les importan mucho más los bancos y entidades financieras, que los trabajadores que gastan todo el dinero que cobran en sus necesidades cotidianas y mueven la economía. ¿Es democrática esta economía? ¿Responde a necesidades sociales? ¿Acaso son rentables el ejército o la Iglesia? Parece que EEUU soporta la crisis en base a la producción de armamento. Fabriquemos tanques y ametralladoras, pues. ¿Tiene futuro un sistema así? El premio Nobel de Economía J. Stiglitz está furioso porque 170 millones de personas han perdido su empleo, los ciudadanos deben pagar más impuestos y retrasar su edad de jubilación para rellenar las arcas de los Estados (como la bancarrota de Grecia) que se vaciaron para socorrer a los dirigentes bancarios. No es el único, claro. Su nuevo libro se titula Freefall Caída libre. El detalle es que los únicos con paracaídas son los que crearon la crisis, los demás aterrizaremos como podamos, igual que la película ¿No les parece todo esto una enorme tomadura de pelo? Los tres países europeos en peor situación (Grecia, Portugal y España) tienen gobierno del mismo color. Hablemos claro, no existe alternativa socialdemócrata al sistema. No sé qué esperamos para ponernos en pie y decir basta. ¿A que llegue el Berlusconi rojigualdo? Tal vez lo que de verdad no sea rentable es que los políticos pasen a ocupar los mejores puestos en los consejos de administración, que la banca dirija la política, que diputados y senadores tengan un retiro millonario, que la corrupción se castigue con una colleja mirando un cuarto de hora hacia la pared, o que las multinacionales campen a sus anchas. Y que no se castigue de verdad la usura con que la economía trata al ciudadano y a los países pobres. Que vuelva Carlomagno en forma de protesta colectiva, por favor. Y tan sólo han pasado dos años, es increíble.

Manuel Millera en Diario de Noticias de Navarra

febrero 20, 2010 - Posted by | Manuel Millera | , , , , , , , , , , , , ,

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