Nabaizaleok / Iritzia

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Zapatero levanta cabeza.

El presidente ofrece un pacto anticrisis en dos meses y el PP se queda aislado rechazándolo. Rajoy desafía a los diputados del PSOE a sustituir al jefe del Gobierno “por responsabilidad”. Duran Lleida presenta una alternativa contra la crisis que recibe el reconocimiento general. Zapatero insiste en que la crisis se acaba este año y desafía al PP a presentarle una moción de censura. Expectación en el Congreso ante la eventualidad de un pacto PSOE-CiU tras las elecciones catalanas.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, estaba en las últimas, pero ayer levantó cabeza. Y levantó cabeza no tanto por méritos propios sino por los errores no forzados que cometió el líder de la oposición, Mariano Rajoy, y por un valioso balón de oxígeno que le proporcionó, según dijo por estricto sentido de Estado, el líder parlamentario de Convergència i Unió, Josep Antoni Duran Lleida.

Zapatero compareció prácticamente forzado ante el Congreso y con el peor expediente que ha presentado a la Cámara un presidente de Gobierno, pero con su picardía habitual. Y supo utilizar la técnica del judo que consiste en aprovecharse del impulso del adversario para desequilibrarlo. El día en que Mariano Rajoy tenía que convertirse en presidente in péctore se comprobó que el futuro político es tan incierto en España como las previsiones económicas.

Zapatero continuó con su optimismo antropológico asegurando que España saldrá de la crisis este año, que habrá crecimiento del PIB en el primer semestre y más empleo antes del 31 de diciembre y no adelantó iniciativas económicas que sonaran nuevas o distintas. Lo distinto fue el tono, más modesto que en otras ocasiones y mucho menos ideologista. Por primera vez Zapatero ejerció de tecnócrata aburrido. Y al final propuso a todos los grupos un pacto para reactivar la economía en el plazo de dos meses. “Es un reto –dijo– y el intento de sumar a todos al esfuerzo por la recuperación económica, por la creación de empleo y por la confirmación de lo mejor de nuestro país”.

Mariano Rajoy se le lanzó inmediatamente a la yugular relatando todos los males del país para llegar a una conclusión tremenda: “Ya no inspira confianza ni dentro ni fuera de España, ni a los consumidores, ni a los inversores, ni a los ciudadanos, porque no dice la verdad, porque niega la realidad con afán de engañar”. La diatriba no acabó ahí. Rajoy se despachó a gusto y al final dibujó tres escenarios posibles para salir del laberinto: rectificación de la política económica, elecciones anticipadas o bien que “por responsabilidad” los diputados socialistas sustituyan al presidente del Gobierno.

Fue entonces cuando le salió a Rajoy el tiro por la culata, porque inmediatamente Zapatero le desafió a que tuviera “la valentía” de presentar una moción de censura. Joan Manuel Serrat estaría de acuerdo en que resultaba algo bochornoso verles fanfarronear a ver quién es el que la tiene más grande, pero, bueno, al final Rajoy admitió que no tenía suficientes votos para ganarla, que no para presentarla, lo que no dejaba de ser un testimonio de debilidad.

De debilidad y de soledad, porque inmediatamente apareció en escena el profeta del pacto de Estado, Josep Antoni Duran Lleida, que, en vez de hacer de oposición, elaboró un discurso propio de un ministro de Economía, que Zapatero agradeció enormemente. El líder parlamentario de CiU fue el único de los oradores principales que planteó en positivo un programa económico contra la crisis. No fue la gran tarde de Duran en el Congreso porque el debate se celebró por la mañana, pero triunfó y nadie le regateó la victoria. “Creo en la necesidad de ser prudentes en la crítica respecto a la magnitud de nuestra deuda y ser conscientes del impacto que ella pueda tener en los mercados”. Como para que luego se quejen socialistas o populares de los nacionalismos. Inmediatamente después, Duran detalló cuatro planes en paralelo uno para fomentar el empleo, otro para reactivar la economía, el tercero para aumentar la competitividad y un cuarto plan de austeridad y racionalización del sector público y concluyó como Miquel Roca en sus mejores tiempos, al decir de un diputado socialista: “Hagamos lo que tengamos que hacer, con sacrificios y cuanto antes mejor y hagámoslo juntos. A usted le corresponde, señor presidente, liderar el pacto de Estado y evitar que la crisis económica sea sólo motivo de confrontación política, que es lo que sucede ahora. Hoy ha abierto una nueva perspectiva. Me alegro de ello, pero todos tenemos el compromiso de pasar de las palabras a los hechos, usted el primero”.

El grupo socialista no le hizo la ola a Duran Lleida para no desairar a los colegas del PSC, pero apenas había terminado el debate la vicepresidenta Elena Salgado ya cumplimentó a Duran, quien, por su parte, ya había intercambiado impresiones con el propio Zapatero durante el fin de semana. Hablaron de la conveniencia de evitar la comparación de España con Grecia, que fue el asunto con el que el líder de CiU había arrancado su discurso.

Centraba el interés de la Cámara si lo de ayer era el principio de una larga amistad entre el PSOE y CiU que pueda determinar un final feliz de la legislatura para los socialistas. De momento le consta a La Vanguardia que los portavoces económicos de PSOE y CiU, Francisco Fernández Marugán y Josep Sánchez Llibre, ya llevan semanas trabajando discretamente varias iniciativas económicas. La sociovergencia española dependerá del resultado de las elecciones catalanas, por eso Duran Lleida marcó alguna distancia insistiendo en que “no vamos a hacer de muleta de nadie; queremos ser la palanca del crecimiento y del progreso económico”. De España, se entiende.

La posibilidad de que CiU apoye al Gobierno en la segunda mitad de la legislatura adquiere valor añadido a tenor de la dureza crítica que exhiben ahora los grupos de izquierdas como ERC e IU-ICV que habían apoyado la investidura de Zapatero. Los tiempos cambian y Joan Ridao, el republicano más moderado, le dijo ayer al presidente de todo menos guapo: “Bonapartista, cocodrilo político, y tan poco responsable como el PP”.

Jordi Barbeta en la Vanguardia.

febrero 18, 2010 - Posted by | Jordi Barbeta | ,

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