Nabaizaleok / Iritzia

Nabaizaleok@wordpress.com

El clítoris.

Zapatero aún no es el derrotado Gordon Brown; Rajoy tampoco es Cameron, el “primer ministro en espera”.  Duran y Mas han virado CiU en clave monárquica, robando el lema de la seriedad al atribulado PSC.

El día amaneció keynesiano en Madrid. Cielo cubierto, lluvia, frío y un acalorado debate en las ondas sobre el precio de los estímulos. Bajando en taxi a las ocho de la mañana por el paseo de la Castellana, la gran noticia eran los 26.000 euros que el Ministerio de Igualdad pagará por un estudio titulado Mapa de inervación y excitación sexual en clítoris y labios menores. Ha salido publicado en el Boletín Oficial del Estado y ayer lo pillaba el Abc, sin prestar mucha atención a la letra pequeña, a la orientación médica (genitoplastia) de tan llamativo encargo gubernamental. Llovía, el cielo era una panza de burro y las radios iban a cien con Bibiana Aído.

Los estructuralistas franceses nos enseñaron que todo tiene que ver con todo. Que no hay una separación estricta entre los textos que conforman el relato del mundo. Que la realidad no está organizada en secciones como las páginas de los diarios. Que una anécdota puede llegar a ser la más penetrante de las noticias políticas. Que la ruptura de un relato tiene efectos retrospectivos: cuando un espía es desenmascarado, toda su vida pasa a ser leída como una sucesión de traiciones; cuando un Gobierno no se aclara, todos sus tropiezos son reclasificados como grandes errores de Estado. En Madrid no tienen Centro de Cultura Contemporánea, pero la idea del estructuralismo la han captado. Todo tiene que ver con todo.

Después de seis años de continua embestida, la derecha madrileña ha logrado deconstruir el zapaterismo. Le ha dado la vuelta al relato gubernamental de las bondades socialdemócratas, presentando al presidente como el único y exclusivo responsable del desbarajuste sintáctico que amenaza con dejar a España sin sentido. Zapatero, culpable; Zapatero, culpable; Zapatero, culpable; Zapatero manirroto, deficitario y subvencionador de tonterías. Zapatero, libertino; Zapatero, disparate; Zapatero, dimisión. Esta es la gramática de la vasta España central y Mariano Rajoy es prisionero –posiblemente a su pesar– de tan potente sintaxis.

Rajoy conocía de antemano que el presidente se iba a amarrar –con cautela– al mensaje del Rey en favor del pacto. El líder de la oposición también sabe que el jefe del Estado no ha sido manipulado por el Gobierno, como sostienen algunos zapadores de la derecha. Don Juan Carlos, 72 años recién cumplidos, está muy preocupado y ha querido enviar una señal fuerte a la política, introduciendo un matiz voluntarista al neutro papel de la monarquía constitucional. La mayoría de la gente le ha entendido y le apoya. El Rey cae bien.

Rajoy lo sabe, pero no puede alejarse del zócalo duro. No podrá hacerlo mientras las encuestas sigan diciendo que su liderazgo suscita tanta desconfianza como el del presidente. Esta es hoy la estructura profunda de España: crisis de caballo, fragilidad en el exterior, bloqueo político interior, desconfianza general, un calendario electoral atroz para cualquier programa de reformas, un exceso de periodismo bucanero y, a falta de populismo, un cierto triunfo de la vulgaridad: el clítoris subvencionado compitiendo en portada con el temido spread (diferencial) del bono español respecto al bono alemán, es decir, con la clave de la solvencia financiera del Reino de España.

Vestido de azul Génova, Rajoy hizo un buen discurso de entrada. Duro, durísimo en algunos de sus pasajes, pero sin faltar. Un texto bien trabado, que respondía con inteligencia a la oferta de pacto y concluía con una estocada un tanto arriesgada: que el PSOE se saque de encima a Zapatero. Con decirlo una vez bastaba. Rajoy cometió el error de repetirlo y su adversario le respondió con la pregunta más desarmante del día: “¿Por qué no presenta una moción de censura?”

El presidente hizo honor al año Camus. Llego al Congreso vestido de existencialista francés (corbata burdeos sobre camisa y traje gris) y con aires de humildad franciscana. Al de León, sin embargo, la va la brega. Le gusta. No la sufre. Y sigue siendo muy ágil en el campo de maniobras. No es un entusiasta del pacto de Estado, porque si fracasa le va a crear un nuevo problema de prestigio en el exterior. Y seguramente lo teme: si Rajoy entrase en el juego buscando la entente con Josep Antoni Duran Lleida y Josu Erkoreka, podría ser una trampa mortal para el PSOE. Pero ha decidido correr el riesgo. Quiere casarse con CiU.

Duran, con la anuencia de Artur Mas (¿y la de Jordi Pujol?), ha transformado el grupo parlamentario de Convergència i Unió en el “partido del Rey”, en la formación que en estos momentos mejor expresa y articula el mensaje monárquico, hace unos días aplaudido por Josep Lluís Carod-Rovira. ¡Caray con Catalunya! Hace dos meses parecía al borde de la secesión. Hoy, Macià y Cambó van del brazo. En Madrid ya no entienden nada.

Duran hizo el discurso de un vicepresidente económico. Resulta evidente que está trabajando para el día después de las elecciones catalanas y en el PSOE todo son parabienes. Ya no hay disimulo. Los diputados del PSC callan –hay tristeza en su mirada– y se palpan la cartera. El “partido del Rey” les ha birlado su mejor lema de los últimos años (Temps difícils, gent seriosa).

Conclusión: Zapatero se halla en el peor de sus momentos, pero no es el Gordon Brown español; aún no está irreversiblemente derrotado. Rajoy lo tiene todo a favor, pero no es David Cameron, el primer ministro en espera.

Enric Juliana en la Vanguardia.

febrero 18, 2010 - Posted by | Enric Juliana | ,

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: