Nabaizaleok / Iritzia

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La crisis se ensaña con el sur y pone en cuestión el modelo político andaluz

Me gustaría verte, Zapatero,
Con 7 niños y vivo con 400 euros
Paga luz, la casa y también el internet
Y así me gustaría verte, Zapatero,
A ver si tú consigues llegar a fin de mes

Las palmas –y las risas– de la clientela seguían el jueves el ritmo de esta rumba que sonaba rasgada en el radio-CD del bar La Ronda, un local del humilde barrio sevillano de Los Pajaritos, contiguo a una sede del PSOE que una máquina excavadora acababa de derribar ante la indiferencia del vecindario.

Ya los bancos no tienen ni cuentan dinero
Ni los empresarios, qué tienen pal mes
Y ahora dime usted, señor Zapatero,
Que no nos llega ni pa comer…

La crisis económica se está ensañando con Andalucía y es una costumbre autóctona ponerle música y a menudo ironía a la adversidad. La rumba dedicada al presidente del Gobierno se ha hecho popular en toda Andalucía gracias a la red (http://www.youtube.com/watch?v=vj55p3vD6mA) y asegura un entendido que las chirigotas del próximo carnaval gaditano “van a poner verdes y coloraos a todos los políticos”. Las canciones alivian pero no esconden la cruda realidad. Se está produciendo un cierre masivo de empresas y la tasa de paro, más oficial que real, todo hay que decirlo, se va acercando inexorablemente a un 30%. “La gente está asustada y hasta irritada”, admite José Rodríguez de la Borbolla, abogado y ex presidente de la Junta de Andalucía.

LA ALARMA
Termitas en los cimientos

La recesión está multiplicando los dramas domésticos y está dando lugar además a fenómenos políticos que amenazan la hegemonía que el Partido Socialista ha mantenido durante más de treinta años. Por primera vez en lo que va de siglo, el barómetro oficial de la opinión andaluza pronostica una derrota de los socialistas frente al PP en unas elecciones al Parlamento regional. Los datos del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) han disparado todas las alarmas, como si se tratara de la aparición de una plaga de termitas en los cimientos del poder socialista en España. A nadie se le escapa que una derrota del PSOE en el sur desencadenaría cambios profundos en el mapa y quizás incluso en el sistema político español.

“Hasta ahora, aquí había gente de derechas, de izquierdas o de centro, pero todos éramos del PSOE –ironiza en Antequera (Málaga) Antonio Luque, director general de la mayor cooperativa aceitunera del mundo–. Pero cuando las cosas van mal, la idea del cambio va ganando partidarios, no tanto por motivos ideológicos, sino por ver otra cosa, por el atractivo del cambio en sí mismo, después de mucho tiempo viéndolo todo del mismo color”.

Luque explica que “ya llevamos dos años con precios bajos (del aceite), y si continúan bajando se van a abandonarmuchos cultivos. No se cree este emprendedor cooperativista que haya más de un 27% de parados en Andalucía, “porque si eso fuera verdad, no podríamos salir a la calle”, pero advierte del riesgo de fiarlo todo a “una combinación de subsidios y economía sumergida. No se puede negar que la economía sumergida tiene a veces efectos paliativos, pero nunca es una solución en sí misma”.

LA GRAN DIFERENCIA
Fijos para siempre y discontinuos

“Andalucía sólo hay una”, rezaba el eslogan turístico de la Junta, pero la crisis está haciendo aflorar muchas Andalucías y muy distintas, y en algunos casos muy desiguales. No en vano es la comunidad que tiene mayor número de funcionarios y de trabajadores del sector público, a quienes la crisis no está afectando con el mismo rigor que a los trabajadores de la industria, de los servicios e incluso a los jornaleros del campo, más que nada porque, a diferencia de estos, tienen el puesto de trabajo asegurado eternamente.

La recesión alimenta las ansias de cambio por un lado, pero también la indiferencia política por otro, especialmente en aquellos sectores tradicionalmente más identificados con las políticas de protección social, subvención e inversión pública que han caracterizado a la Junta de Andalucía dirigida por los socialistas. Esas políticas han tenido hasta ahora más partidarios que detractores. Han sido consideradas como el motor de la modernización de Andalucía, pero también como el principal incentivo de una actitud colectiva conformada y resignada a vivir a expensas de las ayudas públicas.

LA DENUNCIA
El amedrentamiento
Lo explica un auténtico erudito, don Manuel Aguilar, notario jubilado, paseando por la plaza Nueva de Sevilla, delante del Ayuntamiento, donde se exponen las inquietantes esculturas de Xavier Mascaró: “La gente aquí se conforma con el plato de lentejas, y así no hay manera de progresar”. No disimula su ferviente deseo de que la derecha alcance el poder en Andalucía, pero tampoco oculta su escepticismo: “Tienen a la gente atornillada, se aprovechan de su ignorancia y les meten miedo. Alos mayores les dicen que si gana la derecha se van a quedar sin pensión y a los jóvenes, que se quedarán sin trabajo. Ojalá esto cambie algún día, pero lo veo francamente muy difícil”.

LOS MÁS JÓVENES
Menos prejuicios

Por la misma plaza cruzan dos jóvenes que bien podrían ser nietos del notario. Son Julio y José María, estudiantes de piano, que todavía no se han estrenado con las urnas, pero que lo van a hacer en las próximas convocatorias sin tener en cuenta los prejuicios de sus padres. “En mi casa siempre han votado al PSOE, pero yo no votaré a los socialistas porque no nos reconoce a los estudiantes de música como a los demás universitarios, ni siquiera para el abono del Sevici (el Bicing sevillano). ¿Votar al PP…? Pues si me aseguran que nos reconocen la carrera…, ¿por qué no?”.

El DEBATE
Cambio de mentalidad

Una idea absolutamente opuesta es la de Joaquín, que no es funcionario, sino empleado por cuenta ajena, tiene 38 años y trabaja en la hostelería: “El PP no va a ganar nunca aquí. ¿Para qué vamos a votar al PP, para que ponga el despido libre? Somos trabajadores, pero no tontos y somos mayoría”.

De izquierdas se define también Eusebio Díaz, de 39 años, director de una fábrica de productos químicos de la provincia de Huelva, casado y con tres hijos, que está haciendo frente a la caída de la demanda sin despedir a ningún trabajador. “Llegamos a un acuerdo para garantizar los puestos de trabajo, que consiste en reducir la jornada a cuenta de las vacaciones de agosto”. Eusebio asegura que “hay paro pero también es difícil encontrar personal. Todo el mundo prefiere trabajar para el Ayuntamiento o para la Junta y se es muy exigente con la empresa privada”. A su juicio, “lo que urge en Andalucía es un cambio de mentalidad”.

En parecidos términos, pero desde otra ángulo, se expresa Cisco, un directivo industrial que dirige varias inversiones que ha hecho en Andalucía una empresa familiar catalana. “Vinimos aquí porque nos regalaron el terreno y nos subvencionaron la contratación de trabajadores, pero es un modelo artificial. Para acceder a las ayudas has de aumentar el gasto en personal más de lo necesario y al final lo comido sale por lo servido. Además, la subvención propicia corrupción y burocracia… Cuando vas a la Junta por un trámite, ¡te reciben ocho personas a la vez!”.

LUCENA
El cambio generacional
Lucena, en la provincia de Córdoba, es el municipio andaluz donde históricamente ha cuajado más el espíritu emprendedor. Todo el mundo lo atribuye a su ascendencia judía. Llegó a tener una universidad hebrea. Enormes polígonos industriales la rodean, pero la crisis de la construcción ha arrastrado a más de cien empresas, según explica Emilio, un tapicero que no oculta su militancia en el PP. Cree que “los jóvenes tienen que tirar del carro, arriesgarse, comprar una máquina y después otra…, siempre ha sido así”, y en su opinión, la derecha, a diferencia de la izquierda, “favorece que la gente haga negocio y prospere”. Es curioso que los interlocutores andaluces que más se identifican con la derecha son los menos optimistas respecto a las posibilidades del PP en Andalucía. También Emilio.

EL DILEMA
Sostenibles o capaces
Faltan todavía dos años para las elecciones andaluzas y pocos se creen los vaticinios de las encuestas, pero sí que se extiende el debate sobre el modelo político-económico andaluz, que hasta los socialistas pretenden reformar. Hablan de una segunda modernización y proponen una “Andalucía sostenible”, frente a la “Andalucía capaz” que propugna Javier Arenas, el candidato del PP. José Rodríguez de la Borbolla no cree que se vaya a producir el vuelco, pero tampoco lo ve imposible, sobre todo porque rechaza de plano las teorías del voto cautivo. “Quizá la crisis castigue más al que gobierna –admite–, pero el PSOE en Andalucía sigue siendo como de la familia, podría decirse que somos más andaluces que otros y más transversales”.

LA TRANSICIÓN
Inspirar y conspirar

Sin embargo, desde que Manuel Chaves dejó la presidencia de la Junta para incorporarse al Gobierno central, el PSOE andaluz parece como descabezado y la desorientación interna es mayor que en el PP. La dificultad de Javier Arenas es que no capitaliza el desgaste del PSOE, pero sí ha impuesto disciplina férrea en sus filas. Los alcaldes socialistas se han rebelado públicamente esta semana contra los proyectos de leyes territoriales del gobierno regional. Es evidente que José Antonio Griñán tiene problemas de notoriedad como presidente. La mayor parte de los interlocutores tiene que hacer un esfuerzo de memoria para recordar su nombre o se refieren a él como “este que hay ahora”, pero también tiene problemas de autoridad en el partido. Un veterano militante socialista reconoce que “estamos demasiado ocupados en conspirar en vez de ofrecer ideas nuevas”. Ahora mismo nadie sabe quién va a ser el candidato a la Junta de Andalucía dentro de dos años, y tampoco quién y cuándo va a sustituir a Alfredo Sánchez Monteseirín en la alcaldía de Sevilla para lanzar una candidatura renovada. Y apenas surgen caras nuevas. En las quinielas sevillanas ha reaparecido el nombre de… ¡Alfonso Guerra! “No es nuevo pero es seguro: arrasaría”, comenta un veterano periodista de la capital.

El PORVENIR
Queda la esperanza

Todos los interlocutores consultados en Andalucía admiten que desde el punto de vista de la crisis lo peor aún está por llegar. Los desempleados están agotando la prestación y se van a terminar las ayudas de la Unión Europea, Aun así, nadie pierde la esperanza en Andalucía. “Si hemos salido antes, también saldremos ahora”, aseguran. Lo importante ahora es que vienen los carnavales y por primera vez un grupo sevillano parte como favorito en el concurso de chirigotas de Cádiz. Han decidido muy oportunamente denominarse Los Pre-paraos.

Jordi Barbeta.

enero 25, 2010 - Posted by | Jordi Barbeta | , , , , ,

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