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Palabras y trigo

Afirmar como dice José Antonio Pastor que el Estado de derecho funciona requiere una coletilla: funciona, pero mal

Quien sigue la actualidad sabe que es caprichosa. Tanto nos da para hablar mucho como nos deja sin palabras. Lo que pide la noticia del terremoto de Haití es actuar. Las palabras están de más mientras la gente se muere. Quien no hace lo que está en su mano, mejor que se calle. Por supuesto que siempre hay cosas que decir, en particular de tantos problemas crónicos a los que nunca se dedica el dinero que se derrocha en otros asuntos. Ahí están, como contraste, las inversiones multimillonarias para sacar a las entidades financieras de sus prácticas temerarias que han estado a punto de llevarnos al desastre, o las alocadas inversiones en vacunas contra la amenaza de la gripe A. Intervenciones enérgicas y determinantes como ésas son la excepción. Lo habitual es que hablemos mucho y hagamos poco, o, peor aún, que nos sirvamos de la palabra para desfigurar la realidad y tratar de llevarla a nuestro molino.

Esta semana, el Tribunal Supremo ha intentado zanjar la querella presentada por Manos Limpias y Dignidad y Justicia para pedir sanción penal por las conversaciones públicas mantenidas por el lehendakari Ibarretxe, dirigentes del PSE y representantes de Batasuna, cuya actividad había suspendido el juez Garzón. Digo que “ha intentado” zanjar el caso porque sigue abierta la posibilidad de recurso ante el TC y, hasta conocer el texto de la sentencia, no sabremos su alcance a la hora de disponer de un criterio claro sobre el ámbito de lo lícito o ilícito en la actividad política de los miembros de un partido ilegalizado en aplicación de la Ley de Partidos.

Conviene tener en cuenta que la querella ahora “zanjada” no se remitía a la Ley de Partidos y posterior sentencia ilegalizadora del TS, sino al auto de la Audiencia Nacional de suspender la actividad política de Batasuna. Veremos si el TS aprovecha la circunstancia para acotar la discrecionalidad en la aplicación de la Ley de Partidos de manera que quede claro si además de ser lícito que los partidos legales entablen conversaciones políticas con representantes de un partido suspendido en su actividad, lo es también con los de un partido ilegalizado con sentencia firme y, muy importante, si esa legalidad se extiende también a las reuniones de los representantes del partido ilegalizado entre sí, o éstos, a pesar de conservar sus derechos civiles y políticos, quedan expuestos a que la sospecha de intenciones espurias -vg. reconstruir el partido ilegalizado- permita su detención y encarcelamiento, como ha ocurrido recientemente.

A la espera de esa clarificación, vuelvo a las palabras que quieren llevar la realidad a su molino. José Antonio Pastor afirma que el fallo conocido del TS demuestra que el Estado de Derecho funciona eficazmente. Que funciona es un hecho, que lo haga eficazmente, no tanto. Y no sólo por la anomalía de que en revisión de un recurso haya entrado en el fondo del asunto para archivarlo sin juicio después de reconocer la legitimidad de los querellantes para pedirlo. Ante el injusto despropósito al que durante tres años han sido sometidos los acusados, y en particular el lehendakari Ibarretxe, cuando la ausencia de ilícito es tan clara como para archivar sin más la causa; ante los daños irreparables del cierre de Egunkaria que tras siete años de instrucción puede terminar de la misma manera -el fiscal estableció de manera contundente que no hay materia que enjuiciar-, afirmar que el Estado de Derecho funciona requiere una coletilla: funciona, pero mal. Y lo dejo aquí sin meter el dedo en la sangrante ironía de que la doctrina Botín haya tenido el recorrido necesario, pero ni un metro más, para sacar del banquillo al todopoderoso banquero, ni hurgar en la duda, nada gratuita, de que el TS hubiera actuado de la misma manera de no ser ahora otro el lehendakari.

Exonerado de culpa, y concluida la fase de precalentamiento, nuestro actual lehendakari toma la palabra: los socialistas no han llegado al Gobierno para asustarse ante la tarea; han venido a cambiar las cosas y definir el futuro de Euskadi. Está claro que quiere transmitir liderazgo y estrena comunicación, pero lo que hay que llevar al molino es trigo.

Mariano Ferrer.

enero 18, 2010 - Posted by | Mariano Ferrer | , , , , , ,

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