Nabaizaleok / Iritzia

Nabaizaleok@wordpress.com

Montilla, príncipe de Dinamarca.

A veces hay que dar la cara aun a riesgo de perderla, porque si no la das, te la quitan, como le pasó a Aznar el 11-M.

Parece que esta semana –o la que viene, o la otra– el Tribunal Constitucional dictará sentencia sobre el Estatut, y parece también que el presidente de la Generalitat está decidido a “liderar” la respuesta catalana, unitaria por supuesto, al fallo del tribunal. Sin embargo, las últimas actuaciones y declaraciones de Montilla dan la sensación de que el president se encuentra atrapado en un dilematan difícil de resolver como el que llevó a la tumba al príncipe de Dinamarca.

En lo del Estatut es aplicable el método de Allen Carr para dejar de fumar: es fácil defender el Estatut –o la dignidad de Catalunya– si sabes cómo. Montilla rechaza la independencia y todos los “falsos atajos” que proponen los demás, pero no ha aclarado cómo va a defender el Estatut ante una sentencia que será inexorablemente adversa. En el mejor de los casos, el tribunal va a aplicar lo que Victoria Prego ha denominado la “castración química del Estatut” y que consiste en convertir el texto catalán en papel mojado, tal como propone el abogado del Estado a instancias del Gobierno aliado, o sea de Zapatero, en las alegaciones al recurso del PP.

La sentencia es el gran quebradero de cabeza de Montilla, porque mal si traga, y si no traga, fatal. Mal si traga porque quedaría feo en todo un presidente de la Generalitat no defender la voluntad de sus compatriotas. Pero si no traga irritará a su Gobierno amigo, a su partido hermano, a buena parte de los votantes socialistas a los que lo del catalanismo se la repanpimfla, y, a cambio, no va a recibir ni un solo reconocimiento catalanista. No lo recibirá por motivos partidistas seguramente, pero también porque la gente tiene memoria, y Montilla nunca ejerció como entusiasta del Estatut. Fue el gran enmendador, como aún recuerda con tristeza el Molt Honorable Pasqual Maragall, y la credibilidad sí es para el que la trabaja.

El quid de la sentencia del Constitucional es el choque de legitimidades entre dos leyes orgánicas, una ratificada en referéndum y otra no. Montilla ha dicho que hay que acatar la segunda ley sin renunciar a la primera y eso es como defender la cuadratura del círculo. En algunos momentos de la vida hay que dar la cara a riesgo de perderla, porque si no la das, igualmente te la quitan, como le ocurrió a Aznar con el 11-M. A Montilla nadie le exige un Sis d’Octubre, ni rebelión alguna, sino la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad. Es libre de pensar como quiera, pero si de verdad cree que la voluntad de los catalanes legalmente expresada pasa por encima de las demás leyes, tendrá que aclarar, sin trucos, cómo piensa hacerla respetar… a la ministra de Defensa. “¿Actúo o me inhibo? ¿Cumplo con el deber de la venganza, asesinando a mi tío, quien a su vez asesinó a mi padre?”. Quién iba a decir que Hamlet iba a reencarnarse en Montilla.

Jordi Barbeta.

enero 10, 2010 - Posted by | Jordi Barbeta | , ,

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: