Nabaizaleok / Iritzia

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Olentzero y el gobernador civil.

La Junta de Gobierno del Consistorio pamplonés anunció que los Olentzeros sospechosos de encubrir presuntos actos de apoyo a ETA deberán pedir permiso a la Delegación del Gobierno como si se tratara de “una manifestación” como en 1956. Como en los años duros de la dictadura. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Pamplona, con su alcaldesa a la cabeza, pretende someter las comitivas de Olentzero organizadas en algunos barrios de Pamplona a lo que disponga el Gobierno Civil (ahora Delegación del Gobierno central en Navarra). De hecho, lo que la concejala de Movilidad y Seguridad Ciudadana, Ana Elizalde, expuso el jueves es que los sospechosos de encubrir presuntos actos de enaltecimiento a ETA no recibirán autorización municipal y deberán realizar los trámites como si se tratara de una manifestación. La edil sostiene esta decisión en las fotografías y datos recogidos por los agentes en los Olentzeros de Milagrosa, Rochapea, Chantrea y San Juan en los que afirma que algunos participantes portaban “fotografías de terroristas de ETA” y “símbolos y anagramas de organizaciones ilegalizadas”. La presencia en las comitivas de expresiones reivindicativas ajenas al espíritu del acto es tan vieja como el empeño de UPN de arrinconar cualquier expresión que tenga que ver con la cultura vasca, sea ésta una tradición popular o el impulso de la lengua. Unos y otros están empeñados en aprovisionar a su antagonista de argumentos que alimenten las llamas de la confrontación. A Barcina las intenciones con los Olentzeros se le ven de lejos; primero los hostiga, luego los multa, los autoriza después bajo condiciones y acaba llamando a las puertas de la Audiencia Nacional por si incurren en delito de exaltación del terrorismo. Es la misma actitud que esgrimió el Gobierno foral para justificar la retirada del apoyo económico a la Korrika de AEK. Hay otras manifestaciones deportivas, festivas y culturales en la capital en las que llega a exhibirse por espectadores o asistentes una parafernalia similar y ni señalan a los organizadores con tanto énfasis (¿hasta dónde pueden controlar a los participantes?) ni se plantea borrar de un plumazo el acto (¿qué culpa tienen el resto de las personas que asisten?). Dicho esto, habrá que cuestionarse también por el interés de los que politizan estos actos en seguir tensionando la cuerda, desafiando a quien poco necesita para exhibir y promocionar su autoridad y desvirtuando el fondo de lo que es un acto navideño de carácter infantil. Qué más quiere una derecha que parece añorar instituciones y escenarios del pasado.

Diario de Noticias. Editorial.

enero 3, 2010 - Posted by | Diario de Noticias de Navarra | , ,

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