Nabaizaleok / Iritzia

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Asuntos internos

Cada vez que pillan a algún politicastro que ha metido de una forma u otra mano en la caja (y llevamos ya unas cuantas veces desde la instauración de la democracia), en medio del albotoro los partidos repiten una y otra vez que no todos los políticos son iguales, y que la inmensa mayoría son honrados. Pues, digo yo: faltaría más. Hay muchos, muchísimos, honrados a carta cabal, y otros que no tienen más remedio que serlo porque aún no han tenido la oportunidad de ocupar un cargo adecuado para aprovecharse de él.

Los políticos se quejan de la creciente “desafección” ciudadana hacia ellos (desafección: palabreja que se ha puesto de moda después de que Montilla la utilizara para referirse a un supuesto alejamiento de los catalanes de la idea de España). Ya saben, eso que dice la gente: que todos son iguales, que los mismos perros con distintos collares… Pero los políticos no tienen razón al quejarse, porque los partidos, en general, se lo tienen bien ganado por insistir en mirar hacia otro lado o directamente encubrir –cuando no propiciar– tramas de corrupción, tráficos de influencias, nepotismos y favoritismos varios.

Pondré un par de ejemplos lejanos, para no hurgar en llagas más recientes. El señor Josep Mª Sala fue condenado a dos años de cárcel, si no recuerdo mal, por el asunto Filesa. Pero siguió –y sigue– desempeñando cargos relevantes en el PSC, y es miembro de su ejecutiva. Ha sido mimado y protegido por su partido, lo cual hace pensar que se trata de un chivo expiatorio, lo cual lleva a su vez a pensar que la corrupción afectaba a los estratos más altos y extensos del PSC, lo que sería aún más grave.

En el otro lado, recordemos el caso Naseiro: una conversación grabada sin autorización judicial mostraba la ausencia de ética del señor Eduardo Zaplana y su ansiedad por percibir comisiones. El proceso judicial no fue a más porque la cinta no fue admitida como prueba, pero la naturaleza económicamente voraz de Zaplana estaba más que acreditada. Sin embargo, su partido, acogiéndose a su inocencia jurídica –que no moral–  no sólo no lo excluyó, sino que lo aupó a la presidencia de la Generalitat valenciana y luego acabó siendo ministro del gobierno. Y eso por no abundar en lo del 3% de Maragall, o en las tristes declaraciones recientes de Pujol, en el sentido de que si tiramos de la manta el daño sería universal.

De modo que, señores políticos, no se lamenten. No sólo deben ser honrados, sino que deben parecerlo. Y para eso no sólo hace falta tomar medidas que mejoren la transparencia: hay que ir más al fondo de la cuestión.

Me permito aquí una sugerencia, que obviamente caerá en saco roto:

Dado que parece que cuando se destapa un pufo todo el mundo lo sabía; dado que frecuentemente circulan rumores –a veces muy intensos– sobre diversos asuntos turbios; dado que cuando se pone de manifiesto un chanchullo de un partido aparece muy pronto otro que afecta al partido rival (lo cual hace sospechar en una acumulación de dossieres preparados para soltarlos cuando haga falta); dado que todo el mundo político parece ser consciente de que esto es un cachondeo (Maragall, Pujol…), ¿por qué no proponer que cada partido organice su propio departamento de Asuntos Internos, encargado de investigar los rumores antes de que intervenga la justicia? Una especie de fiscalía anticorrupción interna, vamos.

Un grupo de gente decente e independiente de las estructuras de poder del partido que pudiera atender a los informes de los Tribunales de Cuentas, investigar rumores, intervenir… ¿Sería bonito, verdad? Y eficaz (salvo que sucediera lo mismo que con las Comisiones de Garantías de los partidos, meras correas de transmisión de las cúpulas que manejan el poder).

Pero no, no se preocupen. Los partidos no harán nada de esto. Seguirán mirando para otro lado, mientras los ciudadanos seguirán pensando que todos son iguales, pero que después de todo a alguien hay que votar (salvo quien prefiera quedarse en casa). Pero, por favor, dejen ya el rollo de que muchos políticos son honrados. Faltaría más. Es mejor que hagan algo para evitar que los garbanzos negros inunden la sopa antes de que se sirva la mesa.

En fin, una pena.

Miguel Riera.

 

diciembre 23, 2009 - Posted by | Miguel Riera | , , ,

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