Nabaizaleok / Iritzia

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La mano que da de comer a los socialistas vascos.

Se acabó la poesía. Finalmente, todas las máscaras se han caído. La realidad ha quedado desnuda, en toda su crudeza, ante los ojos de todo el mundo. Se ha desmontado la tramoya. Ya nadie -excepto los dispuestos a dejarse embaucar- puede llamarse a engaño. Ahora sabemos a ciencia cierta que aquella ampulosa retórica primaveral que acompañó al pacto de acumulación de fuerzas españolistas que el PSE y el PP suscribieron en Euskadi para apartar del Gobierno al partido que había ganado las elecciones del pasado 1 de marzo, no era más que palabrería huera sin relieve ni transfondo. Lo ha desvelado todo Antonio Basagoiti, al reprochar sentidamente a Txarli Prieto la repugnante felonía de “morder la mano que le da de comer”, por querer arrinconar al PP en Araba sin tomar en consideración el hecho de que los populares sostienen a Patxi López en el Gobierno vasco gratis et amore.

 Basagoiti tiende a López la mano con la que le da de comer. La mano que los socialistas alaveses muerden desagradecidos

Nos quisieron hacer creer -inútilmente, dicho sea de paso, aunque en el camino cayese en la trampa más un incauto- que el acuerdo que suscribieron no arrancaba de la ambición personal, ni de las rancias querencias mundanas. Era un fruto exquisito de la filantropía, que sólo perseguía el supremo bien de las gentes de bien del País Vasco. Su pacto era poesía. Poesía espiritual, sin apenas atisbo de corporeidad. Estaba hecho de materiales puros: generosidad, grandeza, desprendimiento y altruísmo. Sólo perseguía hacer efectivo el oasis vasco. Proyectar esta tierra tan entrañable que es la vasca hacia horizontes henchidos de convivencia, paz y felicidad. Elevar la sociedad vasca hasta las más altas cumbres de la tolerancia y el respeto mutuos. Conducir a los vascos a la tierra prometida de la plenitud en el encuentro y la fraternidad.

Pero la fabulación ha durado poco. Ha bastado un pequeño desencuentro que frustra aspiraciones muy humanas de algún popular alavés, para que la poesía se haya visto dislocada, dejando al descubierto, tan sólo, una frase sin carisma, redactada en ruda prosa de camionero. El primoroso velo del pacto, tan sutil, tan delicadamente bordado con finos hilos de Amberes, encubre una escena muy poco sublime: una mano que da de comer a un ser voraz y desagradecido que, incapaz capaz de corresponder a su bienhechor con el altruísmo que exige la circunstancia, se lanza a moder la fuente que le alimenta.

¡Qué pena! La luz se ha desvanecido. El el brillante haz luminoso que durante unos meses alumbró el firmamento vascongado ha llegado a su ocaso. Por una vez que la política nos ofrecía una imagen plagada de valores prístinos, el hechizo se disipa sin contemplaciones para arrastrarnos de nuevo a la ciénaga inmunda. ¡Qué poco edificante, por Dios! Electos viles que, atenazados por la perfidia, muerden con ferocidad la mano que les da de comer.

Josu Erkoreka en su blog.

diciembre 16, 2009 - Posted by | Josu Erkoreka | , ,

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