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Evolución electoral del nacionalismo en las capitales de la CAPV (1): Donostia

En el reciente artículo de Joxemari Aierdi, Hamaikabat y Nafarroa, se plantearon interesantes cuestiones, algunas recogidas en la ponencia de Hamaikabat, relativas al reconocimiento de una posible pérdida de peso electoral por parte del nacionalismo histórico. Una polémica cuestión que aún hoy es rebatida por muchos nacionalistas y que ha sido relegada al segundo plano por la acumulación de votos nacionalistas por parte del PNV en las últimas elecciones. Concretamente, el artículo cita el caso de Donostia las últimas elecciones autonómicas, cuestión que ha derivado en un debate sobre la fortaleza del nacionalismo en los ámbitos más urbanos a raíz de las últimas declaraciones de Pastor diciendo que “El PNV puede convertirse en un partido rural”.

Sin embargo, para poder estos hechos con un mínimo de objetividad, he decidido continuar con el análisis que realicé sobre la evolución electoral en la CAPV (“Evolución electoral en la CAV: Mitos y realidades” parte 1, parte 2 y parte 3), centrándome en las capitales, siempre basándome en las elecciones autonómicas, para evitar el efecto “alcalde popular” que puede personalizar y desvituar el voto ideológico. Comenzaremos hoy por Donostia, dada la cita de Joxemari Aierdi en su interesante artículo.

En primer lugar, como en los anteriores análisis, dividiré los participantes por sectores electorales: el nacionalismo institucional (PNV+EA), el socialismo español (PSOE), la derecha española (AP+CDS+PP+UA), la izquierda marxista alternativa al MLNV (PCE, EE, EB, LKI…) y la izquierda abertzale (HB+Aralar). He aquí el resultado de la gráfica (clicar para verlo a tamaño completo).

Podemos ver, tal y como decía Joxemari Aierdi en su artículo, que el PSOE ganó a la suma PNV+EA por primera vez, obteniendo la suma de PNV+EA el resultado porcentual más bajo de su historia. El primer hecho (subida espectacular del PSOE) tiene evidentes factores coyunturales (caída del PP y trasvase del mismo al PSOE), pero el segundo hecho (caída de la suma PNV+EA) no puede tener sino una lectura extracoyuntural, debido a que en el 2005 ya se obtuvo un mal resultado, sólo por encima de la gran caída de 1998. En paralelo, observamos cómo el PSOE, que se había mantenido estable durante los noventa mientras el PP despegaba espectacularmente, inicia una escalada en 2005 y 2009 que supera el mito del Odonismo y de partido vencedor sólo en las elecciones municipales.

La izquierda marxista alternativa al MLNV, representada principalmente por EE y su fusión con el PCE en los 80 y por EB a partir de mediados de los 90, obtuvo unos resultados por encima del PSOE en sus comienzos, pero, como ha ocurrido a nivel de la CAPV y del Estado, se ha desinflado hasta un mínimo 3%. La izquierda abertzale en su conjunto, salvo el batacazo del 2001, se ha mantenido por encima del 15%, aunque lejos de sus buenos tiempos de los noventa (19%), mientras el nacionalismo histórico, moviéndose alrededor del 35%, ha sufrido desde el 2001 una caída muy acusada hasta ser superado por un PSOE en gracia.

En mi opinión, la interesante pregunta del artículo de Joxemari Aierdi es “No es cierto que desde 2001 el nacionalismo vasco va perdiendo apoyo en la CAV?”, con una hipótesis de desmovilización nacionalista desde 2001 que ha llevado al bloque español a superar elección tras elección su porcentaje electoral. Yo, como creo que es conocido, tengo mis serias dudas de que el proceso comenzara en el 2001, y para ello me gusta siempre observar la suma porcentual de las coaliciones y polos. En la siguiente gráfica se observa la evolución de la izquierda abertzale (HB+Aralar), el nacionalismo histórico (PNV+EA) el tripartito (hirukoa) que gobernó los últimos diez años (PNV+EA+EB), el cuatripartito (laukoa) que sustentó el último gobierno de Ibarretxe (PNV+EA+EB+Aralar), el grupo a favor del derecho a decidir (cuatripartito + HB, es decir, PNV+EA+EB+Aralar+HB) y la del polo español (PP+PSOE). La evolución es significativa (clicar para verlo en tamaño completo):

El polo español comienza una espectacular subida desde el año 90. Incluso en 2001, en plena movilización nacionalista, cosa que parece debería frenar el avance español, la suma española incrementó su porcentaje (hasta el 44%) mientras las fuerzas abertzales disminuyeron (hasta el 48%), bajando por primera vez de la barrera del 50%. En el 2001, como puede verse, las fuerzas abertzales (PNV+EA+Aralar+HB) perdieron la mayoría absoluta en Donostia. Una dato que da qué pensar, si no fuera porque en 2009, la situación se tornó aún más desfavorable: las fuerzas españolistas superaron a las fuerzas abertzales e incluso y sumaron unas décimas menos que el resto de los partidos (abertzales + EB). No se puede decir, por lo tanto, que el resultado del 2009 fuera muy positivo excepto para el polo español, por mucho que Ibarretxe acumulará de nuevo en el PNV el voto del nacionalismo histórico dividido por la escisión del 86. Y tampoco conviene perder de vista que la izquierda abertzale, tanto es su versión ilegal (HB) como en la legal (Aralar) ha vuelto a niveles positivos por encima del 15% mientras EB y el nacionalismo institucional vive sus horas más bajas.

La situación de Donostia por lo que podemos observar ha cambiado sustancialmente en los últimos años, desde aquellos tiempos en los era impensable un alcalde no-abertzale en la capital más euskaldun de Euskadi. Y como se ha comentado en este blog más de una vez, Donostia puede ser un escenario de fuego de un nacionalismo que quiera situarse de nuevo como referente y líder indiscutible en la sociedad vasca, por encima del polo español, pues siempre parece más probable conseguir un liderato con gran ventaja sobre el segundo partido y la limitación del bloque español en la capital más euskaldun, que otras capitales menos amables hacia el nacionalismo.

En los próximos capítulos haremos un repaso a la misma evolución temporal tanto en Bilbo como en Gasteiz, para ver si el patrón Donostiarra tiene reflejo también en las otras capitales. Porque dDiga lo que diga Pastor, el nacionalismo histórico tiene un reto inapelable en las capitales vascas si quiere recuperar sus mejores niveles de principios de los 90. En el caso de Donostia, el problema se ha ampliado desde un alcalde populista que vence al nacionalismo en unas personalizadas elecciones municipales, para convertirse en un problema a nivel ideológico en las elecciones autonómicas y forales. El reto de recuperar Donostia para el nacionalismo histórico es una cita ineludible para cualquiera que aspire a dejar en agua de borrajas el frente español y su ley electoral ad-hoc. Hay que estar a la altura.

Escrito en Aberriberri por Ion Gaztañaga.

diciembre 14, 2009 - Posted by | Ion Gaztañaga | , ,

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