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Entrevista a Txema Montero. Onda Vasca.

“Batasuna no está dispuesta a asumir la propia escisión como precio político para lograr la paz”.

El abogado y ex parlamentario de HB Txema Montero pasa revista a la actualidad entrevistado por Xabier Lapitz en ‘Onda Vasca’. Hace especial hincapié en el proceso interno que está atravesando la izquierda abertzale tradicional en su pugna entre la ortodoxia y el posibilismo

Pese a que han pasado unos cuantos meses desde las elecciones autonómicas vascas y el cambio de gobierno, seguimos asistiendo a muchos cambios.

Sí, pero en general se ha establecido la que creo que va a ser la foto fija para los próximos años y es un duopolio político. Es decir, dos formaciones que por la ley, por la composición del Parlamento, se han puesto de acuerdo para gestionar el Gobierno Vasco primero y luego el resto de las instituciones.

¿Por dónde cree que está discurriendo este Gobierno?

Si tuviera que definir con una imagen este Gobierno diría que me recuerda a una falla valenciana, por fuera muy aparatosa y destinada a ser quemada cuando los organizadores del festejo lo decidan. Mientras tanto se mantiene, porque hay una despolitización en la población, no hay un nivel de exigencia en el cumplimiento de la acción de gobierno como en otras épocas, y porque hasta ahora no han cometido errores catastróficos. Están administrando una herencia saneada que tiene un cierto respiro.

¿Qué balance realiza entonces?

Me está sorprendiendo agradablemente, por ejemplo, la actuación de la consejería de Educación, se nota cuando alguien dirige un departamento del que tiene conocimientos. En otras consejerías me parece que dejan llevar por las circunstancias.

¿Y su política con los símbolos, como la decisión de arrancar la ikurriña de los buzos de la Ertzaintza?

Es la imagen de la falla, lo aparatoso de lo externo. Un gobierno que tiene poco que hacer se dedica a hacer gestos y éste es un gobierno más de gestos que de hechos.

Sobre el debate interno en la antigua Batasuna, usted cree que es sincero en que “esta vez sí”.

El debate en Batasuna es sincero pero al mismo tiempo muy limitado porque lo que haría que fuese realmente sincero es que asumiese su particular precio político por la paz. Hay cesiones, incluso traiciones, que los que están en conflicto tienen que estar dispuestos a aceptar.

¿Y cuál sería ese precio?

El de la propia escisión. Estar dispuesta a hacer un proceso de paz incluso aunque haya una parte de ETA que se descuelgue. Cuando se lo planteas, te contestan que entonces no tiene sentido el proceso por la paz, que quieren todos a una, ETA incluida, seguir adelante en el proceso y comprometerse. Mientras, los acontecimientos les están sobrepasando, con ETA cada vez más reducida a su mínima expresión y Batasuna clandestinizada.

Frente a este debate desde fuera hay dos posturas, una es tratar de alimentarlo y darle calor y otra dejar que “se cueza en su propia salsa” y ver lo que surge de ahí.

Yo desde luego sería más partidario de la segunda. No me gusta la pasividad en la política pero la actividad, para ser eficaz, tiene que estar unida necesariamente a la posible eficacia, a la factibilidad. Cuando hablamos de un grupo donde no hay factibilidad, donde depende sólo de su exclusiva voluntad, del que tiene la llave de la caja de caudales para seguir en la lucha armada, no sé qué políticas activas podemos hacer los demás.

El mensaje lanzado por la familia de Inaxio Uria a la izquierda aber-tzale que no condena la violencia nos pareció muy rotundo y emotivo pero no sabemos si ayuda o encona un poco más las posturas.

Estoy absolutamente convencido de que ayuda porque lo que sí es obligado es mantener una línea entre lo que es justo y lo que es injusto, lo que es moral y lo que es amoral, lo que es admisible en una confrontación política y lo que es inadmisible. Y si no se mantienen esa frontera al final acabamos confundiéndonos todos y es cuando les confundimos a ellos y les damos a entender que no tienen más que poner con opiniones militaristas patas arriba a no sé cuantos para que se pueda negociar. Y eso, no.

Usted es un gran conocedor de la realidad catalana. El gesto de los 12 diarios publicando un mismo editorial denota que hay una gran preocupación por el Estatut.

Y una sensación también de estafa política. Hay una aprobación del Estatut por una mayoría enorme en el Parlament, Zapatero dice que se va a admitir y luego viene la rebaja por vía judicial.

Xabier Lapitz

diciembre 6, 2009 - Posted by | Xabier Lapitz | , , , ,

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