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Montilla planteó una entente al PP catalán para hacer la pinza a CiU

El president presentó la oferta a Alicia Sánchez-Camacho en una cena en la Casa dels Canonges   |  El día de Sant Jordi, Rajoy se comprometió con Montilla a respetar los acuerdos PSC-PPC  |  El desacuerdo sobre la Oficina Antifrau enfrió el pacto pero la relación es muy fluida

La iniciativa, estrictamente socialista, viene de lejos y en ella han participado varios dirigentes del PSC, pero los socialistas conceden tanta importancia a este asunto que Montilla tomó personalmente las riendas el pasado mes de febrero convocando a Palau a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho. El encuentro, celebrado discretamente pero con algún detalle de solemnidad, tuvo lugar el 18 de febrero. El presidente de la Generalitat invitó a cenar a la presidenta del PP a la Casa dels Canonges y el encuentro duró varias horas, hasta bien entrada la madrugada. Tan larga fue la reunión y acabó tan tarde que se convirtió en la comidilla del personal subalterno y de seguridad de Palau y de Alicia Sánchez-Camacho.

Ese día era miércoles, se había celebrado pleno en el Parlament y el líder de CiU, Artur Mas, había exigido a Montilla una reunión para abordar conjuntamente medidas contra la crisis económica. El president se mostró condescendiente con el líder de la oposición antes de trasladarse a Palau para recibir a Sánchez-Camacho. El principal motivo-pretexto del encuentro con la presidenta del PP catalán fue la intención de Montilla de convencer a Sánchez-Camacho de apoyar el nombramiento de David Martínez-Madero como director de la Oficina Antifrau que requería una mayoría cualificada, pero, según diversas fuentes conocedoras de la conversación, se abordaron prácticamente todos los asuntos importantes de la legislatura, especialmente aquellos en que PSC y PP podrían tener intereses comunes: se habló del recurso del PP contra el Estatut, de la sentencia del Tribunal Constitucional y sus secuelas, de las relaciones del PP con CiU, de la composición del Consell de Garanties Estatutàries, de la presencia del PP en los medios de comunicación dependientes de la Generalitat, en definitiva, de los intereses tácticos y estratégicos del PSC y del PP.

La cena de la Casa dels Canonges vino precedida de contactos de los dirigentes socialistas Miquel Iceta y José Zaragoza en los que con menos miramientos el PSC se ofrecía a intercambiar favores con el PP catalán, desde aumentar su presencia en positivo en los medios de comunicación públicos hasta coordinar algunas tácticas que con el tiempo han ido cristalizando. Por ejemplo, al PSC le interesa muchísimo, igual que al PP, centrar el debate político en el dilema izquierda/ derecha en vez de azuzar el conflicto entre Catalunya y España, y en ese contexto, todo lo que sea hablar de un posible pacto CiU-PP al PSC le viene de perlas y al PP le modera y le acerca a la centralidad política catalana.

Sería fruto de esta coordinación estratégica o por casualidad, pero cuando andaban los socialistas catalanes más políticamente avergonzados por el inminente pacto de los socialistas vascos con el PP en el País Vasco, va Alicia Sánchez-Camacho y les saca las castañas del fuego: “Si en el futuro el PP es determinantes en Catalunya – dijo – ,lo será con una formación que tenga un mensaje de centralidad y moderación, y espero que ese partido sea CiU”. Inmediatamente se apresuraron los convergentes a desmarcarse de tal posibilidad pero aún más prisa se dio José Zaragoza para denunciar “la nostalgia del Majestic”, en referencia a los pactos CiU-PP de 1996.

El miedo al PP ha sido y continúa siendo la coartada principal del mensaje publicitario socialista. En lo que respecta a la política catalana, todo lo que sea relacionar CiU y PP resta votos a los nacionalistas por el flanco más soberanista, por su izquierda y también por la frontera de voto conservador con el PP. Ahí reside el interés socialista en promocionar bajo cuerda al partido de Aznar y Rajoy.

Está claro, pues, que las relaciones PSC-PP son cada vez mejores y más fluidas pese a que del encuentro de la Casa del Canonges no salieron acuerdos concretos. El presidente exploró las posibilidades de que el PP retirara el recurso contra el Estatut y comprobó que no existía ninguna. Tampoco prosperó el apoyo del PP a Martínez-Madero, pero eso fue por causas de fuerza mayor. El actual director de la Oficina Antifrau actuó como fiscal en el caso del fraude del lino, con 18 imputados relacionados con el PP, que acabó en sentencia absolutoria de la Audiencia Nacional. Sánchez-Camacho informó días después de la cena al president Montilla de que no podía apoyar el nombramiento de Martínez Madero y fue entonces cuando el president decidió cambiar la ley para poder decidir el nombramiento sólo con la mayoría del tripartito.

Ese desacuerdo enfrió un poco las relaciones, pero no la voluntad política expresada por ambas partes de propiciar acuerdos y coordinar algunas estrategias. Lo fundamental es que en el encuentro del 18 de febrero el presidente de la Generalitat y la presidenta del PP catalán acordaron establecer una “interlocución personal y directa” para aquellos asuntos que cualquiera de los dos puedan considerar importantes. Desde entonces las relaciones son más fluidas que nunca. Una fuente del PP señalaba la importancia de esta “interlocución personal” en comparación con el modus operandi de Artur Mas, siempre más partidario de delegar las relaciones políticas con el PP catalán en alguno de sus colaboradores.

La entente PSC-PP tuvo un segundo episodio de importancia cuando Mariano Rajoy visitó Catalunya el día de Sant Jordi. Al parecer, el líder del PP no estaba convencido de que fuera el día más oportuno para pasear por Barcelona. Alicia Sánchez-Camacho le convenció utilizando sus buenos oficios con el president Montilla, quien se apresuró a invitarle personalmente a la recepción oficial de Pedralbes, donde se le dispensó un trato exquisito.

Pero, políticamente, lo más relevante fue la conversación privada que mantuvieron el president y el líder del PP en Pedralbes. El presidente de la Generalitat explicó a Rajoy su disposición a ayudar al PP a salir de la marginalidad política en Catalunya, pero le pidió garantías y Rajoy se comprometió firmemente a respetar los acuerdos que estableciera el PP catalán con los socialistas en Catalunya. El resto de la jornada, Rajoy paseó por Barcelona como si fuera una estrella mediática. 

Jordi Barbeta

noviembre 13, 2009 - Posted by | Jordi Barbeta | , , , , ,

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