Nabaizaleok / Iritzia

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‘Identidades asesinas’

MAALOUF escribió un ensayo que me ha parecido esclarecedor: Identidades asesinas . Creo que aporta luz a nuestro problema, al problema de las diferentes identidades que sentimos en Navarra: españoles, vascos, vasco- navarros etc.

Parte de la base radica en que el siglo XX nos ha enseñado que ninguna doctrina es por sí misma necesariamente liberadora: todas pueden caer en desviaciones, todas pueden pervertirse, todas tienen las manos manchadas de sangre: el comunismo, el liberalismo, el nacionalismo, todas las grandes religiones y hasta el laicismo. Nadie tiene el monopolio del fanatismo, y, a la inversa, nadie tiene tampoco el monopolio de lo humano.

En cuanto a la identidad, afirma que todos los que han nacido en el seno de culturas derrotadas sienten una cierta amargura, un sentimiento de humillación y de negación. Una dolorosa interrogación sobre los riesgos de la asimilación. Una profunda crisis de identidad. Y aunque la identidad es muy compleja, (sexo, nación, etnia, lengua, religión, familia, profesión, provincia, pueblo, barrio, pandilla, sindicato, empresa, partido…) nos comportamos como si no fuera así. Por comodidad, englobamos bajo el mismo término a las gentes más distintas. (Así decimos, los navarros, los profesores, los musulmanes…) Por otra parte, continúa, la identidad de una persona no es una yuxtaposición de pertenencias autónomas, basta tocar una sola de esas pertenencias para que vibre la persona entera.

¿Quién es idéntico a mí para englobarme con él o ella? En mi caso particular: ¿las mujeres, los vascos, los profesores, las madres, los navarros, las salacencas?

Y, actualmente, hay que añadir otro elemento más, la mundialización, que a gran parte de nuestros semejantes no les parece una formidable mezcla que enriquece a todos, sino una uniformización empobrecedora y una amenaza contra la que han de luchar para preservar su cultura propia, su identidad, sus valores. Partiendo de la base de que un creyente es simplemente el que cree en determinados valores -que resume en uno solo: la dignidad del ser humano, afirma que hay derechos que son inherentes a la dignidad del ser humano y que nadie debería negárselos a sus semejantes (en la medida exacta en que respeten los derechos fundamentales de los hombres y las mujeres). Cree que es imperativo combatir la unanimidad embrutecedora, todo lo que es una mordaza para la multiplicidad de expresiones ligüísticas, artísticas, intelectuales.

Y añade que la mundialización exacerba los comportamientos relacionados con la identidad. Por los que es necesario que todos podamos reconocernos en la civilización global, que todos podamos identificarnos un poco con ella, que nadie se vea inducido a pensar que le es irremediablemente ajena y, por tanto, hostil. Pues, toda comunidad humana, a poco que su existencia se sienta amenazada o humillada, (en nombre de una etnia, lengua o religión) tiende a producir personas que matarán convencidas de que están en su derecho.

Este sentimiento de que actúan por la supervivencia de los suyos es una característica común a todos los que en estos últimos años, en varios rincones del planeta, desde Ruanda hasta Yugoslavia, han cometido los crímenes más abominables.

Afirma que de todas las pertenencias que atesoramos, la lengua es casi siempre una de las más determinantes. La lengua es a un tiempo factor de identidad e instrumento de comunicación. Todo ser humano siente la necesidad de tener una lengua como parte de su identidad. Todos necesitamos ese vínculo poderoso y tranquilizador.

Propone esta solución: no basta con la lengua propia, la que forma parte de la identidad, y la lengua mundial, el inglés. El único camino posible es el de una acción deliberada que consolide la diversidad lingüística, partiendo de una idea nada complicada: es obvio que hoy todo el mundo necesita tres idiomas. El primero es el que forma parte de su identidad; el tercero, el inglés. Entre ambos, es imprescindible fomentar el conocimiento de un segundo idioma, libremente elegido, que sería la lengua del corazón, la lengua adoptiva, la lengua elegida.

Como a mí Amín Maalouf me ha convencido, deduzco que en Navarra es imprescindible fomentar el conocimiento del euskera. ¿Qué mejor camino para mejorar nuestra convivencia? ¿Por qué no puede ser el euskera la lengua del corazón de todos los navarros y navarras? La lengua adoptiva, la lengua que elijan libremente los navarros que no se sientan vascos, pero que quieren que los que sí nos sentimos, sigamos junto a ellos. Esto nos permitiría elegir en qué idioma comunicarnos. No se nos impondría con tanta frecuencia el uso del castellano. Allanaría mucho el camino de la concordia. Nuestra identidad no se sentiría amenazada. Temas como la territorialidad, la anexión, el nacionalismo vasco o español perderían importancia. Mejoraría nuestra convivencia. ¿No creen? Ánimo, pues. Sin imposiciones, pero con políticas audaces, que animen y no desalienten, que se vea como un enriquecimiento personal, como un medio de demostrarnos nuestro mutuo respeto, fuera de partidismos, haciéndolo suyo todos nuestros representantes, como una necesidad básica, como la luz, como el agua…

Edurne Iribarren

noviembre 13, 2009 - Posted by | Edurne Iribarren |

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