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Autogobierno, crisis económica y pacto de gobierno

EL autogobierno de Navarra ha sido históricamente un elemento central en el debate político de esta comunidad. No sólo porque es consustancial a nuestra identidad y a nuestra capacidad de determinar nuestro futuro; también porque constituye una herramienta fundamental para impulsar el desarrollo económico, social y democrático de Navarra, con repercusiones directas sobre las cotas de bienestar, la eficacia de la gestión pública y la calidad de vida de los ciudadanos.

En esta difícil coyuntura económica, es más necesario que nunca que Navarra disponga de instrumentos que permitan a sus instituciones adecuar las políticas a la realidad y la necesidad de la sociedad. Sin embargo, el Gobierno de UPN no ha dado ni un paso para exigir el traspaso de algunas de las competencias más importantes para este objetivo, como son las de I+D+I o las políticas pasivas del Inem. Tampoco ha aprovechado esabuena sintonía con el PSOE de la que tanto alardea para negociar una fórmula para la salvaguarda de nuestra autonomía fiscal y financiera, mediante el blindaje del convenio económico.

En la última década, la apelación teórica de todos los gobiernos navarros a su compromiso con el desarrollo del autogobierno de Navarra, ha quedado en una mera declaración de intenciones, no habiéndose producido la transferencia de ninguna nueva competencia en estos años. Una trayectoria que se ha visto agravada por el hecho de ser la única comunidad histórica -dentro de poco la única del Estado- que no ha afrontado una reforma de su norma estatutaria.

UPN, que argumentando la defensa de Navarra toca arrebato cuando desde el nacionalismo vasco se propugna avanzar en la soberanía del conjunto de Euskal Herria, tolera y minimiza las declaraciones, acciones y omisiones de quienes, desde el poder central, niegan o cuestionan los derechos que como navarros nos corresponden.

La derecha foral no tiene empacho en gobernar con un Partido Socialista que, desde Madrid, practica una estrategia del café para todos que lamina la especificidad de comunidades que, como Navarra, tienen capacidad de autogobierno propia. Y ello mientras su actual presidenta defiende un gobierno del Partido Popular, que en su día presentó no menos de cinco recursos de inconstitucionalidad contra leyes aprobadas en la Comunidad Foral.

La búsqueda de aliados fuera de Navarra -antes el PP, ahora el PSOE- está llevando a UPN a rebajar sustancialmente sus exigencias en esta materia a cambio de disponer del apoyo incondicional de estos partidos en su obsesión por cerrar el paso al abertzalismo. Al final, puede pasar que, por salvar Navarra, UPN la acabe sacrificando. A los resultados del PP en las europeas me remito.

No deja de ser curioso que ahora que otros debates como el identitario quedan desdibujados frente a la preeminente preocupación social por la crisis, la excepcionalidad de ésta se haya convertido en la excusa principal para la justificación del pacto entre UPN y PSN en Navarra.

¿No es la perspectiva socioeconómica lo que diferencia a UPN y PSN? ¿No son los derechos sociales, y la forma de entender la salud y la educación públicas y las libertades individuales lo que enfrenta al PSOE con la derecha en el Estado? Al parecer, esta contradicción en Navarra no cuenta.

Medidas como la eliminación del Impuesto de Patrimonio (cuya merma en la Hacienda Pública, entre otras cuestiones, pretende solventar el Gobierno del PSOE ahora subiendo el impuesto sobre el carburante); la reducción de las ayudas a las madres trabajadoras; la consolidación de reformas fiscales que benefician a las rentas más altas; el nulo interés por impulsar una Educación Infantil gratuita; la poca importancia que la derecha parece dar a las listas de espera y a la falta de facultativos en la Salud pública navarra, frente a la posibilidad de que el interés particular de la Universidad de Navarra resulte perjudicado si la UPNA imparte el grado de Medicina, o la resistencia del Gobierno Foral a garantizar el derecho al aborto en Navarra, enfrenta a NaBai con la política y filosofía de UPN. Tanto como su visión patrimonialista de esta comunidad y su pretensión -de momento, aparcada- de cercenar la capacidad de decisión de su ciudadanía suprimiendo la Disposición Transitoria Cuarta.

El PSN ha apoyado, o practicado una abstención activa, en casi todas estas medidas de corte antisocial y conservador. En cualquier caso propicia las políticas de UPN -con rarísimas excepciones- impidiendo que prosperen iniciativas de otros más acordes con la mayoría progresista de la Cámara. Me pregunto si esto es lo que Roberto Jiménez llama progresismo del PSN. Por el momento, el único bloque que ha activado su partido es el de la derecha, proporcionándole la mayoría que le negaron las urnas. Y el único liderazgo que ha encumbrado es el de Yolanda Barcina. Desde luego, otra Navarra es posible; pero no lo será de la mano de este Partido Socialista.

Por nuestra parte creemos que, como la justicia social, el autogobierno es también un derecho de la ciudadanía. Porque si la autonomía es la condición previa para el desarrollo pleno de una persona, ¿no lo es el autogobierno para el desarrollo de una sociedad y de un pueblo? Y de su economía, por supuesto.

En Navarra nunca se han abordado estas cuestiones en profundidad. No se ha hecho un debate honesto sobre el Amejoramiento foral, norma lastrada por la exclusión y la falta de refrendo popular. Al contrario, se ha sustituido el debate por la autocomplacencia, y ahora mismo, con motivo del 500 aniversario de la conquista del Reino de Navarra, se está intentando reforzar una visión satisfecha de la historia, a costa de retorcer los hechos, para ocultar otras cesiones más actuales: las de UPN al centralismo, y las del socialismo navarro a la derecha más conservadora del Estado.

Por nuestra parte, seguiremos defendiendo los derechos de Navarra y de su ciudadanía frente a intereses ajenos a esta comunidad. Y continuaremos planteando la necesidad de una reforma eficaz, justa y democrática de la norma estatutaria de Navarra, con una voluntad incluyente y respetuosa con la pluralidad, con el derecho al progreso social y económico, y con los derechos lingüísticos de todos los navarros sin excepción. Y ,por supuesto, respetuosa con su capacidad de decisión.

Pero para empezar reclamamos el derecho de la ciudadanía a disponer, en un momento económico y social complicado, de un gobierno coherente, que no esté dominado por los intereses partidistas y particulares, y aquejado por la gresca permanente. Algo que, lamentablemente, UPN, CDN y PSN, al parecer, no están en disposición de ofrecer. Ni siquiera por la tan cacareada estabilidad institucional de Navarra.

Maiorga Ramirez

noviembre 13, 2009 - Posted by | Maiorga Ramírez | , , , , ,

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